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14/06

Actuar desde hoy para el Santiago de mañana

En la capital nuestras grandes fuentes de agua son los ríos Maipo y Mapocho y las subterráneas. Todas muy golpeadas por el cambio climático. Para asegurar el suministro se requieren decisiones responsables e inversiones pensadas a mediano y largo plazo. Urge actuar desde ya para poder seguir durante las próximas décadas.

La sequía ha afectado durante los últimos años casi a todos los países de América del Sur, a excepción de Guyana, Surinam y la Guayana Francesa. 

En Ecuador, país que opera fundamentalmente a través de la energía hidroeléctrica, la gente sufre de cortes de energía de hasta 14 horas al día afectando de manera drástica la economía del país. En Bogotá, el gobierno está realizando racionamiento del agua por barrios, lo que obliga a cerrar escuelas, industrias cada vez que el corte de agua afecta a un sector. Ahora, como nunca en el pasado, se observan largos tramos del río Amazonas convertidos en playas secas y marrones, y pescadores de Paraguay se están quedando sin alimentos, lo que está obligando a las poblaciones a moverse. En Chile, las ciudades cuentan con agua de manera continua y potable, lo que forma parte de nuestro cotidiano, y a pesar de una sequía de 14 años, no ha existido hasta ahora racionamiento. Sin embargo, no tenemos el futuro asegurado en materia hídrica y en corto plazo el impacto del cambio climático podría cambiar esta realidad. 

El exceso de precipitaciones en poco tiempo, a veces en época estival, podría llevar a Santiago a enfrentar casos como los ocurridos en Porto Alegre en mayo o la tragedia que vivió Valencia poco tiempo atrás. En el escenario contrario de sequía y falta de precipitaciones, la capital podría verse en la misma situación de Uruguay, Ecuador y Colombia donde los racionamientos para la población han sido una realidad. 

La reforma al Código de Aguas y la Ley Marco de Cambio Climático consagran el derecho al agua para consumo humano, pero requieren apoyo financiero y mejores capacidades de gestión para hacer frente a los constantes desafíos del cambio climático. 

Hasta hace no mucho tiempo una correcta gestión del agua urbana era una práctica deseable, recomendable. Hoy es urgente, vital e ineludible y nos obliga a trabajar de manera coordinada:  autoridades, empresas y comunidades. 

En Santiago nuestras grandes fuentes de agua son los ríos Maipo y Mapocho y las aguas subterráneas. Todas muy golpeadas por el cambio climático. Para asegurar el suministro se requieren decisiones responsables e inversiones pensadas a mediano y largo plazo. 

A fines del 2023 se presentó un plan ambicioso, Biociudad, una estrategia que combina la búsqueda de nuevas fuentes de agua, mayor resiliencia para la Región Metropolitana, mejor aprovechamiento de aguas subterráneas, la implementación de soluciones basadas en la naturaleza y una comunidad educada, formada y sensible ante el uso responsable. Todo, con una inversión superior a US$ 1.000 millones para enfrentar el cambio climático a 2030.

Con esta nueva iniciativa, buscamos focalizar nuestro esfuerzo en la línea del trabajo anticipado frente al cambio climático y los desafíos medioambientales que marcará un antes y un después en materia de resiliencia y adaptación frente a este fenómeno mundial. Urge actuar desde ya para poder seguir en Santiago durante las próximas décadas.