Diseño que elimina gases supercontaminantes
La francesa Schneider Electric fue reconocida por su tecnología AirSeT, que sustituye el uso del gas SF6, con un potencial de calentamiento 24.300 veces mayor al CO2, en cuadros eléctricos de media tensión.
Hasta la fecha, AirSeT ha evitado más de 1,2 millones de toneladas de CO2e, aportando al objetivo de la compañía de ahorrar o evitar 800 millones de toneladas para 2025. Además de reducir emisiones, ofrece mayor seguridad, cumplimiento normativo y menores riesgos regulatorios.
Colaboración para acero verde
El fabricante danés de turbinas eólicas Vestas lideró la categoría de colaboración, al integrar acero de bajas emisiones en torres de turbinas, en conjunto con ArcelorMittal y clientes como Baltic Power y Vattenfall.
El acero puede representar hasta el 50% de las emisiones de una turbina. Con esta innovación, se lograron reducciones de hasta 66% por kilogramo de acero, generando un efecto multiplicador en toda la cadena de valor.
Logística con huella reducida
La compañía de logística DHL fue premiada por su programa GoGreen Plus, que incorpora combustibles sostenibles, bioGNL y vehículos eléctricos en transporte terrestre, aéreo, marítimo y almacenamiento.
Solo en 2024, el programa redujo 1.598 kilotoneladas de CO2e, según verificadores independientes, y ya es utilizado por más de 300.000 clientes en todo el mundo, desde pymes hasta grandes corporaciones. Asociaciones de alto perfil, como la Fórmula 1, han amplificado su adopción global.
Financiamiento climático que acelera el cambio
El banco español BBVA recibió el reconocimiento en la categoría de financiación por su iniciativa Ecosistemas Sostenibles, que combina asesoría, clasificación de proveedores y créditos verdes para reducir emisiones en cadenas de valor.
En el sector automotriz, por ejemplo, BBVA estructuró financiamiento para talleres de recubrimientos que instalaron paneles solares y equipos de eficiencia energética, reduciendo emisiones y aumentando la competitividad.
Economía de cero emisiones netas
Los ganadores del Desafío muestran que la descarbonización downstream ya es una realidad: desde el diseño de productos libres de gases contaminantes, pasando por el acero verde y la logística inteligente, hasta la financiación que habilita la transición.
La clave, destacan los organizadores, está en la escalabilidad y colaboración intersectorial, que permite pasar de pilotos aislados a transformaciones profundas en cadenas de valor completas.