entrevista
11/04

«Alcanzar los niveles ESG de países desarrollados se ve lejano… requeriría otra escala de gestión y de transparencia»

En entrevista con ESGHOY, Ana Claudia Amar -directora para América Latina de la consultora global de sustentabilidad SLR- analiza los desafíos para las empresas locales. Dice que el país está un peldaño por encima de la región, pero que hay retraso en identificar y gestionar los riesgos del cambio climático. "Esto es grave si se considera que Chile sentirá muy fuerte los efectos de este fenómeno global".

Una positiva mirada de lo que están haciendo las empresas chilenas en materia ESG tiene la directora para América Latina de la consultora global de sostenibilidad SLR, Ana Claudia Amar. A su juicio, las compañías locales han mostrado un buen desarrollo en estos temas si las comparamos con sus pares de la región.

¿Razones?  «Hay varios factores que explican esto, incluyendo las regulaciones locales, los sectores industriales en que operan, y mucho más». Y da un ejemplo: «un exportador de fruta, vino o salmón, se enfrenta con las exigencias ESG de los distribuidores y retailers en Estados Unidos o Europa, donde el consumidor final de estos productos espera y exige un buen desempeño en esta materia».

Otro factor importante es el mercado de capitales internacional, donde las calificadoras de riesgo evalúan estas materias en términos de divulgación, como performance, lo que ha hecho que «muchas de estas empresas tengan un buen desempeño en índices globales de sostenibilidad, como el DJSI. Algunas están dentro de las top 5 ó 10 del sector a nivel mundial».

Teniendo en cuenta estos avances, ¿dónde están los principales desafíos?

En general, se observa un buen nivel de madurez en los temas sociales internos, es decir los aspectos laborales y la gestión de la fuerza de trabajo, incluyendo salud y seguridad, diversidad, etc. También en gobernanza, ética  y ciberseguridad. Vemos los principales desafíos en la dimensión ambiental. Las empresas en Chile, en general, están más atrasadas en la identificación y gestión de los riesgos que depara el cambio climático. Esto es grave si se considera que el país sentirá en forma muy fuerte los efectos de este fenómeno global, y que, al mismo tiempo, tiene el potencial de convertirse en proveedor clave de minería sustentable para abastecer la cadena de abastecimiento de las industrias asociadas a energías renovables.

Transformar negocios

¿Cuáles son las tendencias que visualiza en torno a la sostenibilidad de las empresas en Chile?

Precisamente respecto a lo anterior. Las empresas están mucho más preocupadas que hace unos años y han entendido la necesidad de transformar los negocios de manera de adaptarlos a estas nuevas expectativas de todos los grupos de interés. Particularmente, hay mucho interés por llevar adelante los procesos que permitan entender lo que el cambio climático implica para cada empresa, incluyendo los diferentes escenarios, los planes de adaptación y mitigación, etc.

La otra tendencia que vemos es la intención de muchas empresas de adelantarse a futuras normas y exigencias, por ejemplo hemos visto bastante interés por las normas IFRS, que si bien por ahora son solo una referencia y ningún país las ha adoptado en su normativa, ya se vislumbra cómo lo que viene. Los consumidores también muestran tendencias al alza en la valoración de atributos sustentables, entonces todo indica que vienen cambios y las empresas chilenas, que siempre han sido ágiles y flexibles para adaptarse a las tendencias, lo están percibiendo y haciendo cambios.

Si estamos más avanzados que otros países de la región, ¿qué nos falta para alcanzar un nivel más desarrollado?

Si miramos el último rebalanceo del Dow Jones Sustainability Index (DJSI), Chile destaca dentro de sus pares latinoamericanos, incluso a nivel de otros países emergentes. En el mundo, en industrias como la forestal. Este año, 27 compañías chilenas lograron quedar en alguno de los índices del principal instrumento para medir la sostenibilidad de las firmas que cotizan en bolsa: 2 en el DJSI World, 5 en DJSI Emerging Market, 24 en DJSI MILA -conformado por Colombia, Chile, México y Perú – , y 25 en DJSI Chile.

Alcanzar los niveles de países desarrollados se ve lejano aún, pues eso requeriría otra escala de gestión y de transparencia.

Naturales y extractivos

¿Y qué sectores ve con mayor potencial en materia de ESG?

El sector de recursos naturales y extractivos  ha avanzado mucho. Y si bien queda por progresar, tiene jugadores que efectivamente quieren y deben avanzar. Por supuesto, esto incluye la minería, así como los sectores forestal y pesquero. El energético, por su parte, está activamente liderando la transición a una economía baja en carbono, y en Chile existe un potencial tremendo para las ERNC que augura un gran futuro. Existen proyectos de inversión que suman más de US$60 mil millones. Las inversiones en minería e infraestructura requerirán que las empresas las desarrollen de acuerdo con regulaciones ambientales exigentes y de clase mundial. Esa es una gran oportunidad para nuestro país.

Regulaciones e incentivos

¿Qué cambios cree que ha habido al interior de los gobiernos corporativos para pasar de las intenciones a las acciones?

Sin duda que en Chile la influencia de las regulaciones ha sido muy importante. Por ejemplo, la NCG 461 ha sido un tremendo empujón para que los temas ASG adquieran más relevancia y se aborden en forma más sistemática. Lo interesante es que esta es una norma de reportabilidad, es decir que no exige un determinado nivel de desempeño; pero desde el momento en que una empresa debe divulgar su desempeño en determinadas materias en las que dicho desempeño no es el óptimo, surge naturalmente el incentivo para mejorar. Así por ejemplo, ha ayudado a darle más relevancia a aspectos como la brecha salarial, la gestión y pago de proveedores, los riesgos climáticos, etc.

¿Es necesaria una mayor regulación para la implementación de estos tres conceptos o basta con la auto regulación?

Son muchos factores los que confluyen en el avance de estos temas. En algunas industrias, el impulso puede venir dado por el mercado. En otros casos, el público interno, y el desafío de atraer y retener talento, es un fuerte incentivo. Dentro de este mix, sin duda las regulaciones bien hechas ayudan, pero es importante no asfixiar la actividad económica con un exceso de normas y reglas que al final, a pesar de la buena intención, pueden terminar entorpeciendo.

La importancia de los «aceleradores»

¿Qué cree que le hace falta al sector empresarial chileno para dar un salto cualitativo en los temas medioambientales, sociales y de gobernanza?

Creo que los saltos cualitativos o de un día para otro son difíciles. Los temas ASG tocan a las compañías en todos sus ámbitos de gestión e indican una dirección hacia dónde transitar para ser negocios sostenibles en el futuro. Por lo tanto es un camino a recorrer, donde muchos temas van más rápido y otros van a tomar más tiempo en mejorar, ya que requieren cambios culturales al interior de las compañías, inversiones relevantes, financiamiento, etc. Dicho esto, existen “aceleradores” , y me atrevo a decir que la regulación y el rol del sistema financiero, entendiendo la relevancia que tienen en el financiamiento responsable,son activadores clave.

¿Qué modelos se podrían replicar en materia ESG a nivel mundial?

Más que modelos, hay buenas prácticas que existen principalmente en Europa y que sería positivo implementar ajustándolas a la realidad de nuestro país. Un ejemplo a nivel de gobierno y regulación, es continuar desarrollando la Taxonomía de Actividades Económicas Medioambientalmente Sostenibles que definirá la taxonomía país de las actividades sostenibles.