ESGLIVE
15/12

Alex Godoy: «Es muy bueno tener indicadores, pero cómo hacemos el proceso, especialistas son pocos»

En este ESGLIVE, el director del Centro de Investigación en Sustentabilidad y Gestión Estratégica de Recursos de la Universidad del Desarrollo, desmenuzó el alcance de la COP 28 y los desafíos que se abren para Chile. Advierte que hoy la demanda es tener CEO dialogantes, unificadores, que integren los puntos: "la pregunta es quién hoy, en las compañías, tiene la gran foto; no del espacio externo, si no de la propia empresa".

Alex Godoy cree que el documento final de la COP 28 tiene dos visiones. Una multilateral, que puede considerarse un logro, y otro balance, desde el punto de vista de la efectividad, que, a su juicio, es pésimo, «una cosa es lo que se acuerda ahí y otra es su implementación a nivel nacional», dice.

Al director del Centro de Investigación en Sustentabilidad y Gestión Estratégica de Recursos de la Universidad del Desarrollo, también consejero de ESGHOY, no le gusta el eufemismo que se adoptó de «alejarse» de los combustibles fósiles, pero admite que «es un avance» y la redacción del documento permite mantener «la relevancia de las conferencias multilaterales en el tiempo».

Pone el acento en que la implementación de las políticas para alejarse de los combustibles fósiles implica cambios que los países pueden tardar años y es tajante al sentenciar que «la velocidad de lo que requerimos para hacer los cambios, no es suficiente para no caer en una crisis climática, que ya estamos viviendo, como las altas temperaturas, pérdidas de productividad en los campos, dificultades en el acceso a recursos hídricos, porque no hay más agua, el encarecimiento de los costos de producción, son más rápidos de lo que estamos viendo»

¿Y no es histórico que se haya logrado hablar de «alejarse» de los combustibles, en una cumbre liderada por un presidente de una petrolera, en un país petrolero?

Lo histórico es para decir, no es una cuestión más, pero es lo normal, estamos transicionando para eso. Histórico es el Acuerdo de París, de no superar el 1,5ºC. Después fue histórico Glasgow, donde aumentamos la exigencia, con otro eufemismo, ir muy por debajo de los 2º, ir a 1,5º. Eso sería un éxito. El decir histórico es no le bajemos tanto el pelo, avanzamos. Creo que la prudencia, así como la sinceridad intelectual, es lo más importante. Hemos avanzado multilateralmente pero de ahí a que todo sea histórico, que todo tenga un rol, es demasiado chovinista. Teníamos que avanzar, si no las conferencias de las partes, pierden su importancia a nivel internacional.

¿Es lo mínimo que podían hacer las partes?

 Si no avanzábamos, las COP quedan como un instrumento poco viable.

Empresas movilizadas

¿Cuánto sirven las COP, se avanza de verdad después de cada una de ellas?

Bastante, si no no tendríamos Chapter Zero, del cual yo soy director. No tendríamos las empresas movilizadas para alcanzar cero emisión. No tendríamos políticas gubernamentalesde cambio climático. Gracias a estas reuniones hemos logrado avanza en múltiples objetivos. Si no tuviéramos estas discusiones estaríamos discutiendo quizá qué burradas.  Hay una agenda de trabajo, súper puntual y gráfica.

Lo primero que se aprobó en Dubái, el primer día, por lo demás, fue el esperado fondo para daños y pérdidas. ¿Qué tan importante es? ¿Y qué efectos podría tener para chile?

No lo sabemos todavía. Chile no va a ser uno de los acreedores, porque es una economía emergente, aunque muchos digan somos un país pobre, tenemos US$ 22 mil per cápita, a lo mejor tenemos un problema de distribución interna, pero no somos un país pobre. No como el Africa Subsahariana, ni un país chico del Sudeste Asiático, no estamos en eso. Entonces, lo más probable es que vamos a tener que poner plata. Lo que me parece justo, el cuento es que este fondo, en realidad, la importancia  que tiene es que realiza transferencias monetarias desde países ricos o los más vulnerables. Parta así pero va a seguir creciendo. Todos después podemos ser acreedores, el fondo puede ir tomando distintas estructuras. Yo mismo estoy proponiendo que funcione con dos aristas, una como seguro climático y otra como fondo de transición en resiliencia climática. Es muy bueno que exista, es la responsabilidad que deben tener los países que se han podido desarrollarse, mediante el uso de combustibles fósiles, con aquellos que no se desarrollaron.

¿Cuál es el principal desafío de Chile post COP28?

Chile ha avanzado muy bien en energías renovables no convencionales. El problema que tenemos son algunas limitaciones para poder seguir creciendo,  que no son de fondo, ni de políticas de estado, sino que limitaciones técnicas:cómo funciona el coordinador eléctrico, el sistema de despacho. Todavía tenemos un régimen marginalista, que las empresas han empezado a quebrar porque no hay centrales de potencia, como metemos un sistema de almacenamiento, como flexibilizamos las distribuciones, son cosas de ingeniería de detalles.

Para nosotros el desafío es lo que se llama «energéticos no eléctricos». El litro de petróleo que va al camión, el gas natural que llega a la cocina, el grupo alógeno que usa gas para poder funcionar. Esos son nuestros problemas. El 60% de nuestra matriz es verde.

Ejemplifica:

La industria forestal, por ejemplo, tienes una flota de camiones, en que el 80%  de ella es un camión, un chofer, una familia. No le puede pedir que se cambie al hidrógeno, porque lo dejas fuera del mercado. La transición de los sistema de transporte, iene que ser gradual y hay una responsabilidad entre los grandes poderes de compra. Ósea no es lo mismo que yo licite 28 camiones eléctricos,  a que el mercado te los dé, entonces cómo traspasamos esa responsabilidad a lo largo de del suministro. Que el que tiene la demanda ayude a avanzar a los microempresarios, que son parte de la cadena de suministro.

La misma lógica del fondo de pérdidas y daños debería operar para las empresas, si yo quiero que mis proveedores sean de categoría internacional, sustentables y resilientes, no puedo hacer que ellos hagan toda la pega, sin darles algunos beneficios para transitar. Eso se llama colaboración a lo largo de la cadena de suministro, Sustainable Supply Chain. La cadena de suministro sustentable no es aquella que es verde y usa menos agua, si no aquella que coopera y que los grandes poderes de compra arrastran dando ciertos beneficios, proyectos, apalancamiento de deuda, créditos más blandos, porque al final el que se ve beneficiado es el más grande.

¿Cuál es la realidad chilena en esto?

Podría ser sumamente severo y decir que estamos en pañales, bastante primitivos y nos hemos dedicado a ser buenos dealer y poco gestionadores, pero en realidad estamos en el día a día  pensando en presupuestos anuales. Cualquier ejecutivo está viendo el profit al final del año. Muchos de estos procesos no te entregan profit a final de año. Nos quejamos que los presidentes son cortoplasistas para cortar la cinta en 4 años, cuando al interior de la empresa tomamos decisiones para un año no más. La reconversión del suministro, el desarrollo de proveedores, que sean de nivel internacional, pero nacionales, que me acorten la logística, más independencia y menos dependencia del vaivén internacional, es una pega. Y una que implica tiempo, inversión y que muchas veces no se ve reflejado en el presupuesto, que es una de las variables por la siempre medimos la eficiencia de las empresas, profit, profit, profit . A veces es mejor ganar menos, pero crear certeza de estabilidad en el tiempo para no perder competitividad y eso es un poco más complicado porque requiere un pensamiento intelectual superior.

Reglas claras

Godoy alerta de  la importancia para las empresas es que las reglas claras del país sean claras y aunque reconoce que en Chile lo son, admite que «son más complejas. Y el diagnóstico que tenemos  en el sector privado es que no tenemos las capacidades y habilidades en todas las empresas para entender cómo es la complejidad regulatoria que se nos viene».

Explica que le han llamado «estigmatizadamente permisología, pero no es eso, es complejidad regulatoria, que  implica que tenemos que tener mejores abogados, mejores compliance, mejores ingenieros conectando los puntos. Requiere cambiar un poco como estamos acostumbrados a hacer las cosas. Ahora deben estar  más integradas, un área puede impactar directamente a la otra. Un ejemplo, un área de marketing puede tener muy buena intención de resaltar cosas que se esta haciendo operaciones en términos ambientales, pero si lo hace mal, cae en greenwashing, puede ser acusado. No conversaron. Eso transforma al CEO en un ente dialogante, unificador, que tiene que integrar los puntos, la pregunta es quién hoy, en las compañías, tiene la gran foto, no del espacio externo, si no de la propia empresa.

Ahí entramos entonces a otro gran tema, que es la carencia de habilidades verdes, necesarias para esta nueva forma de hacer negocios.

Claro, tenemos complejidades que requieren un profesional completamente distinto. En lo  que más han gastado las compañías es en asesorías de coaching. Están justo en un proceso de revisarse y mirarse internamente para ver cuales son sus vulnerabilidades para ser más resilientes y adaptarse a los cambios, climático, de demografía, de cultura, de hábitos, de las aspiraciones de las nuevas generaciones que son completamente distintas a las que teníamos. La pregunta es ¿tenemos las habilidades y capacidades en nuestras organizaciones para lidiar con esto? Es muy bueno tener indicadores, pero cómo hacemos el proceso, especialistas son pocos.

Y existe una buena conversación entre la academia, las empresas, el gobierno para juntar estas puntas y que lleguen al mercado las habilidades que hacen falta?

El dialogo no es muy fluido. Yo soy doctor en ciencias de ingeniería, entonces te dicen, usted es doctor, es científico. Hay una estigmatización de pensar que el científico es alguien que anda pensando en las nubes. Que al empresario le gusta solo el billete, y eso tampoco es así. Lamentablemente tenemos una cultura nacional de estigmatización del otro por lo que es.

Desconfianza.

El libro Auditoría a las Democracias, del PNUD,  dice que Chile tiene una  confianza de 13% en el otro, eso significa que de 10 amigos confías en uno. Porque fue a tu universidad, es de tu barrio. Eso genera una sociedad de castas, que segrega. La única forma de romperlo es interactuando con el otro y aumentando la diversidad. El problema de género, hay una cierta generación que nació con esos estigmas, que ciertas cosas son para las niñas  y otras para niños. Lamentablemente eso hace perder talento, porque  se distribuye homegeamente en la población, no se distribuye ni por universidades, ni por barrio ni por club, ni por colegio. En la medida incrementemos  la diversidad, incrementamos el valor. El valor es el aumento de la diversidad en organizaciones más complejas que nos permiten avanzar a la comprensión del otro, que al final es un reflejo de la sociedad.

Reducir el metano

Uno de los compromisos de la COP28 es la reducción del gas metano, ¿qué implicancias tiene para el país?

El mismo que a nivel mundial, tiene que ver con rellenos sanitario , con basura, con filtraciones de gas.

Pero aquí si que estamos al debe.

No hemos partido. Aquí se  creó un banco de alimentos, debimos haber sido más astutos, como en Australia y algunos lugares de Europa, que te dejan más libre  para la reducción de los residuos alimentarios. También abrirse a la innovación. Hemos sido poco astutos, nos hemos pasado de sobreregulación en algunas cosas y en otras que debemos regular no lo hemos hecho. Lamentablemente hacer ese afinamiento es complicado. Aquí hay un tema,  se está trabajando,  deberíamos hacerlo, pero estamos atrasados, pero podemos partir ahora.

¿Post cop28 debería empezar a florecer?

Sí. Tenemos que incrementar los procesos de diálogo. Suena cantinflero, pero si no lo haces es dificil que nos podamos entender. Si vamos siempre al choque, a la cuestión gremial, a la cosa de gobierno, uno versus otro, siempre ponemos las cosas en torno al conflicto, no resulta.

Optimista informado

A Alex Godoy no le gusta hablar de pesimismo, prefiere autocatalogarse como «optimista informado». Chile, dice, es considerado  como un país que hace  las cosas bien, tanto el sector privado y como público. «El sector privado también es de elite, ha hecho las cosas bien, ha demostrado que se pone los pantalones largos cuando debe hacerlo, lo mismo el estado y los políticos. «A veces somos muy autoflagelantes cuando en verdad, si nos comparamos, no hacemos las cosas tan mal, quizá no como nos gusta, o como aspiramos a ser país OCDE, pero no lo hacemos mal».

Sostiene que es un «sentido de realidad» hablar que Chile no va a mover la aguja del calentamiento global, pero sí podemos hacer algo, plantea. «Ser un país pionero como lo hemos sido en relación de energías renovables, como un país que toma las regulaciones precisas para enfrentar el cambio climático. Somos una economía extractivista, dependemos de bienes y servicios de la pesca, forestal, minería, sector agrícola,  por lo tanto podemos tener un país pequeño, de 19 millones de habitantes, con buenas políticas de adaptación. Podemos hacer que nuestro país mantenga esa productividad que siempre quisimos y no aspirar a un  crecimiento  mediocre de 1% ó 2 %, , sino que un sector privado que se adapta al cambio climático entendiendo que somos vulnerables y que no podemos esperar que el gobernó haga los cambios, los cambios vienen del sector privado. Tenemos una gran oportunidad de demostrar que tenemos las capacidades y habilidades intelectuales y la ingeniería detrás , para transitar hacia una adaptación a los cambios, específicamente al climático.

¿Y que además sea una transición justa?

Creo que es factible. Es una preocupación que  siempre ha estado. Es un issue para Chile, como dicen de manera siútica los gringos. En otros páises la sustentabilidad ni se discute, en parte de las protestas, acá es un tema que nos preocupa a todos , entonces si ya está, aprovechémoslo.

 

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