Una sombra de dudas sobre la credibilidad de los informes de sostenibilidad están teniendo los inversionistas, según consigna la Encuesta Global de Inversionistas 2023 de la consultora global PwC. La desconfianza hacia estos informes ha alcanzado niveles alarmantes, por lo que se necesita urgente que las empresas ofrezcan transparencia en sus informes centrados en los factores ESG.
Aunque la importancia de estos documentos ha crecido, la mayoría de los inversores considera que contienen, al menos, algunas afirmaciones sin respaldo. La encuesta reveló que la desconfianza está en aumento, llegando a un alarmante 94%. Esta cifra, que ha experimentado un aumento con respecto al año anterior, destaca la creciente presión sobre las empresas para brindar transparencia.
James Chalmers, líder global de aseguramiento en PwC U.K., dice que «estamos pasando de un período de concientización sobre la importancia del cambio climático y tecnológico a un momento en el que los inversores están haciendo preguntas específicas y difíciles sobre cómo las empresas abordan estos problemas en su estrategia».
Los informes van en aumento
Esta desconfianza se produce en un momento en que los estándares de informes ESG están ganando aceptación a nivel global. En este año, la Junta Internacional de Estándares de Sostenibilidad (ISSB) emitió sus primeros estándares relacionados con las divulgaciones de sostenibilidad por parte de las empresas, los que buscan crear un lenguaje común, lo que podría infundir más confianza.
El informe de PwC también destaca que el 75% de los encuestados considera crucial la gestión de riesgos y oportunidades relacionados con la sostenibilidad al tomar decisiones de inversión. Del mismo modo, el 75% desea conocer el impacto que una empresa tiene en el medio ambiente o la sociedad, un aumento significativo desde el 60% del año pasado.
Además, tres de cada cuatro inversores está de acuerdo en que las empresas deben revelar el valor monetario de su impacto en el medio ambiente o la sociedad, en comparación con el 66% que opinaba lo mismo en 2022.
Esto indica que los inversores están cada vez más conscientes de la importancia de evaluar cómo las empresas gestionan los riesgos asociados con cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza, así como las oportunidades que surgen de prácticas sostenibles.