Diálogos Sostenibles
13/06

Balloon Latam lidera iniciativa «Saca tu permiso rural» que busca acortar la brecha de la ruralidad en Chile

Conversamos con el fundador y director ejecutivo de esta empresa B, Sebastián Salinas, que que busca impulsar a las comunidades para que sean protagonistas de su propio desarrollo. Con este proyecto han logrado allegar recursos permanentes a municipalidades, aportando además conocimiento acerca de cómo y dónde invertir, con una trazabilidad clara de los gastos.

Saca tu Permiso Rural, la iniciativa que lidera Balloon Latam, para atraer recursos a las comunas rurales, en 2024 generó ingresos direct0s por más de $450 millones y este año la apuesta es elevar esa recaudación en un 30%.

«Muchas veces, la gente no cambia su permiso de circulación simplemente por inercia. Nuestra idea es instalar la portabilidad municipal, para que cada año los conductores puedan elegir diferentes zonas según las necesidades del país», cuenta en este Diálogos Sostenibles, Sebastián Salinas, fundador de la empresa B que busca impulsar comunidades para que sean protagonistas de su propio desarrollo.

 

 

¿Cómo y por qué nace Saca tu Permiso Rural ?

Balloon es una empresa con más de 12 años de trayectoria y hemos trabajado en 79 comunas rurales del país. En este camino, hemos identificado muchas desigualdades entre las zonas urbanas y rurales, desde el acceso a una computadora, a un centro de salud, a la conectividad y financiamiento, hasta las oportunidades de desarrollo.

Si bien en Chile se ha hablado mucho de descentralización en los últimos años, son pocas las medidas concretas que la impulsan. Al trabajar con diversos municipios, de distintos sectores políticos, nos dimos cuenta de que una de sus principales fuentes de ingresos son los propios permanentes, entre ellos, el permiso de circulación. El 37,5% del monto del permiso de circulación se queda en la comuna. Es una herramienta muy potente para contribuir directamente a estos territorios.

Muchas veces, la gente no cambia la comuna donde saca su permiso simplemente por inercia. Nuestra idea es instalar la portabilidad municipal, para que cada año los conductores puedan elegir y agregar a diferentes zonas según las necesidades del país.

¿Cómo aseguran que los recursos se usan de manera efectiva en las comunas?

No podemos decidir en qué se gastará el dinero, eso es competencia exclusiva de cada municipalidad. Sin embargo, sí fomentamos la transparencia a través de informes de impacto, donde los municipios informan en qué se invirtieron los recursos obtenidos.

Por ejemplo, en Futaleufú, gracias a la portabilidad de la flota de autos de una empresa de car sharing , se financió un punto limpio. En Caleta Tortel, los fondos se destinaron a la compra de leña para enfrentar el invierno. La clave es garantizar la trazabilidad del recurso, de modo que las personas puedan ver el impacto concreto de su decisión.

El proceso se realiza en www.sacatupermisorural.cl . Se elige la región y comuna y en menos de 24 horas recibes el permiso.

El impacto en los municipios

El año pasado lograron recaudar más de 450 millones de pesos. ¿Cuál es la proyección para este año?

Esperamos aumentar al menos un 30% la recaudación. Ya son más de 15 mil permisos gestionados hasta la fecha,   hemos notado que este año las personas están demorando más en hacer el trámite. Históricamente, muchas lo hacen a última hora, pero hemos visto un desfase en comparación con versiones anteriores. Sabemos que la última semana de marzo será una locura.

Sebastián Salinas cuenta que en este proceso, también han logrado la digitalización de muchos procesos en las comunas: «En Cochrane, por ejemplo, hace cuatro años  todo se hacía por ventanilla y ahora, poco a poco se ha ido digitalizando, hoy puede portar una flota de autos y gestionarlos de buena forma».

Llevamos años hablando de descentralización, pero sigue siendo un desafío. ¿Cómo ves la situación hoy?

Chile es un país extremadamente diverso. Si lo miras en el mapa, es más largo que toda Europa. Lo que sucede en San Pedro de Atacama no tiene nada que ver con lo que ocurre en Magallanes o La Araucanía. Antes había un gran analfabetismo cultural sobre la ruralidad. Hoy, las empresas han comenzado a entender que no pueden aplicar las mismas estrategias en todas partes. Es clave escuchar a las comunidades y considerar sus particularidades antes de diseñar soluciones.

En ese sentido, ¿cómo ha cambiado el enfoque de las empresas en su relación con los territorios?

Antes existía lo que llamamos la tiranía del experto: una empresa decidió qué necesitaba una comunidad y ejecutaba proyectos sin consultarla. Hoy, el enfoque está cambiando hacia una participación más activa de los habitantes en la toma de decisiones. En Baloon promovemos la metodología PPP : Participación + Pertinencia = Permanencia .

Si las comunidades participan en la definición de sus prioridades y los proyectos son relevantes para ellas, entonces las soluciones son sostenibles en el tiempo.

Las alianzas público-privadas 

Son fundamentales. Muchas veces, los proyectos dependen de múltiples fuentes de financiamiento. Cuando hay un solo actor financiando, la agenda puede estar sesgada hacia sus propios intereses. Con una combinación de actores públicos y privados, se pueden armonizar mejor las motivaciones y garantizar que los recursos sean utilizados de manera más eficiente.

¿Qué papel juegan las alianzas público-privadas en este proceso?

En la mayoría de los casos nadie quiere ser el único que pone la música del baile. Se van matizando los incentivos, las motivaciones de cada uno, se hace más armónico, además puedes hacer más cosas porque tienes más acceso a financiamiento y el apalancamiento de recursos es extremadamente virtuoso, las soluciones pueden ser más grandes. No diría que hoy hay un esfuerzo gigante, o que ya llegamos a la cúspide de las alianzas público-privadas,  pero hoy se están dando incluso en proyectos más pequeñitos

¿Cómo logran fomentar estas alianzas y coordinar los esfuerzos entre distintos actores?

Aplicamos estrategias como la vinculación temprana, especialmente en zonas de conflicto. Por ejemplo, en La Araucanía trabajamos en una comunidad que se oponía a la construcción de un camino por parte del Estado. En lugar de imponerlo, involucramos a la comunidad desde el inicio: participar en la topografía, en la definición del trazado y en la ejecución del proyecto.

También organizamos el Encuentro Nacional de Vinculación Social (ENEMVIS), donde reunimos empresas, gremios, autoridades y comunidades para generar sinergias.

¿Cuál es hoy el principal desafío para las empresas y para el gobierno en el trabajo con las distintas comunidades?

Creo que la transversalidad. Que los vínculos no tengan dependencia ni de la persona que está en la comunidad ni de la que está en la empresa, que los programas se gestionen a través de las compañías pero que el vínculo lo tenga la organización, que no se personifique, porque cambian y se parte de  cero.

Nosotros hablamos mucho de «relevos relacionales», es parte también de la metodología. Uno puede tener el vínculo más grande, entonces vamos juntos, entonces si yo no estoy, estás tú para mantener ese vínculo. Es súper importante tener claro lo que son las salvaguardas relacionales al momento de entender y proyectar esto en el largo plazo. Ojalá que no sean políticas de gobierno sino de Estado, que es lo que falta muchísimo acá. Se ha dicho mucho, pero no ocurre.

El futuro de la ruralidad 

Después de estos años trabajando en comunidades rurales, ¿qué ha cambiado desde que comenzaron?

Antes, la ruralidad estaba invisibilizada. Chile es un país rural: el 76% de las comunas son rurales, aunque solo el 32% de la población vive en ellas. Hoy, con los gobiernos regionales y mayores presupuestos descentralizados, hay más oportunidades de desarrollo local. Además, cada vez más profesionales jóvenes están regresando a sus comunidades después de estudiar, lo que permite generar capacidades y liderazgo local.

También el acceso a la información ha reducido barreras históricas. Antes, postular a fondos o conocer oportunidades de financiamiento era muy difícil. Hoy, gracias a la tecnología, la cancha está un poco más nivelada.