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29/10

Equilibrio por sobre el salario: el nuevo eje del trabajo corporativo

Barómetro de Preferencias del Trabajador 2025, elaborado por JLL con la visión de 8.700 trabajadores en 31 países de organizaciones con más de 1.000 empleados, muestra que la realización personal, la flexibilidad y el bienestar emocional se han consolidado como los motores principales de motivación en el entorno laboral. El 71% de quienes valoran el modelo híbrido afirma que su empresa es un gran lugar para trabajar, destacando el diseño de los espacios, los servicios de bienestar y el apoyo a la movilidad como factores diferenciadores.

El mundo laboral está atravesando una transformación silenciosa, pero profunda: los trabajadores ya no ponen el dinero en el centro. Según el Barómetro de Preferencias del Trabajador 2025, elaborado por JLL, un 65% de los empleados de oficina a nivel mundial considera que el equilibrio entre vida y trabajo es más importante que su salario.

El estudio, que encuestó a 8.700 trabajadores en 31 países de organizaciones con más de 1.000 empleados, muestra que la realización personal, la flexibilidad y el bienestar emocional se han consolidado como los motores principales de motivación en el entorno laboral contemporáneo.

Los resultados confirman una tendencia que se ha venido acentuando desde la pandemia: las personas ya no buscan solo estabilidad o ascenso económico, sino espacios donde puedan sentirse valoradas y equilibradas. Entre los jóvenes de 18 a 34 años, las principales motivaciones son la visibilidad, el reconocimiento y el sentido de pertenencia, más que el nivel de remuneración.

A nivel global, 84% de los encuestados declara sentirse feliz con su lugar de trabajo, una cifra optimista que, sin embargo, convive con una paradoja: 57% de los empleados afirma estar considerando renunciar en los próximos 12 meses. Las razones detrás de esa intención son tres: preocupaciones salariales, falta de flexibilidad y escasas oportunidades de desarrollo profesional.

El agotamiento, una amenaza silenciosa

El docuemento también advierte sobre un fenómeno que erosiona la retención de talento: el agotamiento crónico. Entre quienes planean dejar su empleo, 57% se declara exhausto, y cuatro de cada diez trabajadores de oficina en el mundo se sienten abrumados o sobrecargados. A esto se suma que 48% de los empleados tiene responsabilidades de cuidado, hijos, personas mayores u otros dependientes, pero en la mayoría de los casos no siente apoyo ni comprensión por parte de sus empresas.

Este cuadro plantea un desafío mayúsculo para las organizaciones, que ya no solo deben ofrecer buenos sueldos o beneficios tangibles, sino cuidar la salud mental, emocional y social de sus equipos. La directora para Latinoamérica de Consultoría en JLL, Gabriella Silva, lo resumió así: «Para mejorar el cumplimiento en modelos híbridos, las empresas deben ofrecer experiencias presenciales con sentido, personalizar la flexibilidad según cada etapa laboral y priorizar el bienestar integral. Es importante enfocarse en la motivación y el compromiso más que en la asistencia».

Modelos híbridos con propósito

El análisis identifica una correlación clara entre la percepción positiva de los empleados y la calidad del entorno físico y cultural donde trabajan. El 71% de quienes valoran el modelo híbrido afirma que su empresa es un gran lugar para trabajar, destacando el diseño de los espacios, los servicios de bienestar y el apoyo a la movilidad como factores diferenciadores. En contraste, los empleados con una visión negativa mencionan falta de confort, flexibilidad y respaldo gerencial, elementos que impactan directamente en la productividad y el compromiso.

Las políticas híbridas estructuradas, según JLL, no son un lujo sino una condición estratégica: definir con claridad los días presenciales y asegurar que esas instancias tengan sentido es esencial para fortalecer la conexión y la colaboración entre los equipos.

El desafío de retener y desarrollar

Según JLL los trabajadores de hoy quieren ser visibles, valorados y preparados para el futuro. La falta de reconocimiento, más que la falta de compensación, aparece como uno de los detonantes del abandono laboral. En ese sentido, la gestión emocional y el liderazgo empático se vuelven tan relevantes como las estructuras de incentivos tradicionales.

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