entrevista
11/04

«Operar con criterios ESG no solo reduce riesgos, abre oportunidades, mejora acceso a mercados y fortalece la confianza con grupos de interés»

En entrevista con ESGHOY, Bernardita Roa, la nueva gerenta general del principal gremio empresarial del Bío Bío, IRADE, analiza los desafíos y oportunidades del desarrollo sostenible en su región. Destaca la importancia del sello local y el tipo de liderazgo empresarial que se requiere para avanzar en una agenda con impacto social, ambiental y económico.

En un escenario marcado por la urgencia climática, el crecimiento de las exigencias regulatorias y la presión por mayor equidad territorial, el Biobío se posiciona como una región clave para el desarrollo sostenible del país.

Desde Irade, la principal organización empresarial de la zona, su nueva gerenta general, Bernardita Roa Astete, busca catalizar un cambio profundo: pasar del cumplimiento mínimo a una integración real de los criterios ESG en la estrategia de negocio.

Con una mirada sociológica, territorial y colaborativa, Roa pone énfasis en la necesidad de reconstruir confianzas, impulsar alianzas público-privadas con identidad local y promover un nuevo liderazgo más empático y transformador.

«Cuando entendemos que el crecimiento es tarea de todos, fortalecemos el territorio”, afirma en esta entrevista con ESGHOY, donde aborda los principales desafíos corporativos, las brechas que aún persisten y las claves para que la sostenibilidad deje de ser una exigencia externa y se convierta en una verdadera ventaja competitiva.

¿Cómo defines hoy el rol de Irade en el desarrollo sostenible del Biobío?

Irade es una plataforma de articulación público privada estratégica en la región. Nuestro rol es catalizar transformaciones sostenibles que impulsen el desarrollo económico y social. Uno de los principales desafíos es construir confianza. Muchas veces hay una historia de desconfianza mutua que debemos superar con diálogo transparente, coherencia en los compromisos y resultados tangibles. También es clave lograr una visión compartida de desarrollo, que reconozca las distintas realidades y expectativas de las comunidades. Sí bien estamos en un escenario difícil, el año de elecciones se presenta como una oportunidad para abrir el dialogo y potenciar la articulación, levantar temáticas claves con un enfoque alineado con la realidad de nuestras industrias.

Buenas prácticas

En términos de sostenibilidad, ¿cuáles son las principales brechas que detectas en las empresas de la región?

Aún hay brechas en medición de impactos y gobernanza ESG. Además el cambio y ajuste de las leyes desafían constantemente a las empresas a ir un paso más adelante. A través de nuestros Círculos de Buenas Prácticas, impulsamos el levantamiento de necesidades, compartimos experiencias y desarrollamos instancias de co construcción que respondan a estas brechas. Esto lo fortalecemos entregando capacidades a través de programas de formación ejecutiva, espacios de articulación y vinculación con expertos y el desarrollo de hojas de ruta colaborativas para sectores clave.

Sabemos que la sostenibilidad bien gestionada puede convertirse en una fuente de diferenciación competitiva. Pero para lograrlo, hay que pasar del cumplimiento mínimo a una integración profunda en el modelo de negocio

¿Cómo se integran hoy los temas comunitarios y de diversidad en la estrategia empresarial del Biobío?
Cada vez más empresas comprenden que su sostenibilidad está asociada al bienestar de sus trabajadores y las comunidades donde operan. En mis reuniones con las empresas socias veo con orgullo cómo avanzan en diálogos territoriales, programas de diversidad e inclusión, y nuevas políticas de relacionamiento comunitario y percibo que aún hay espacio para transitar desde acciones reactivas hacia estrategias integradas con identidad local, para ello estamos sumando a los gremios, a las universidades y las organizaciones de la sociedad civil.

Formación de proveedores

¿Qué prácticas concretas has visto que están funcionando en empresas socias de Irade para fortalecer su capital social?

Existen buenas experiencias en contratación local, formación de proveedores de la zona, e inversión en infraestructura comunitaria. Un ejemplo destacable es el trabajo colaborativo en torno a educación, donde empresas están apoyando. Ese tipo de iniciativas queremos escalar. Desde Irade creemos que la educación para impulsar el desarrollo económico y social, para ellos estamos activando propuesta que impulsen el talento de la región.

También visualizo un fuerte compromiso con la equidad de género, empresas altamente masculinizadas han realizado ajustes para atraer al talento femenino lo cual celebramos. Y por supuesto, nos encanta ver como empresas están invirtiendo en la región, aportando infraestructura para habilitar el desarrollo local.

Cuando las empresas entienden su rol en el territorio, cuando comprenden que son parte activa de un ecosistema social, ambiental y económico, entienden la identidad local y la toman como base de acción, la sostenibilidad deja de ser solo un discurso o una exigencia externa, y se convierte en una estrategia de negocio con sentido y visión de futuro.

La sostenibilidad a veces se percibe como una exigencia externa. ¿Cómo trabajan para que las empresas la asuman como una ventaja competitiva y no una obligación?

Cuando las empresas entienden su rol en el territorio, cuando comprenden que son parte activa de un ecosistema social, ambiental y económico, entienden la identidad local y la toman como base de acción, la sostenibilidad deja de ser solo un discurso o una exigencia externa, y se convierte en una estrategia de negocio con sentido y visión de futuro.

Desde Irade, estamos acompañando a las empresas a transitar ese camino: ayudándolas a ver que operar con criterios ESG no solo reduce riesgos, sino que también abre oportunidades de innovación, mejora el acceso a mercados más exigentes, y fortalece la confianza con sus grupos de interés.

Sabemos que la sostenibilidad bien gestionada puede convertirse en una fuente de diferenciación competitiva. Pero para lograrlo, hay que pasar del cumplimiento mínimo a una integración profunda en el modelo de negocio. Y eso parte por reconocer que las decisiones empresariales tienen un impacto real en la calidad de vida de las personas. Ahí es donde comienza el verdadero liderazgo sostenible. Los Círculos de Buenas Prácticas han sido clave para mostrar que la sostenibilidad no es solo una “licencia social”, sino una decisión estratégica, capaz de transformarse en una fuente de innovación, acceso a nuevos mercados y atracción de talento.

«No hay desarrollo sin cohesión social»

Desde tu experiencia como socióloga, ¿cómo ves el vínculo entre desarrollo económico y cohesión social en la región del Biobío?

Desde mi perspectiva no hay desarrollo económico sostenible sin cohesión social. Las empresas son actores preponderantes en la reducción de desigualdades, cuando impulsan empleos de calidad, promueven la formación de capital humano, incentivan la compra local y el desarrollo de la PYME. Cuando entendemos que el crecimiento es tarea de todos nos fortalecemos y le damos estabilidad al territorio. 

¿Qué tan preparada está la región para asumir los cambios que vienen con las regulaciones nacionales e internacionales en ESG y sostenibilidad?

Creo que hay una conciencia creciente, pero necesitamos acelerar y construir con identidad local. El sello local es clave para facilitar una cultura organizacional sostenible a veces se invisibilidad, lo que implica retrasos y malos resultados.

Algunas empresas están más avanzadas, mientras que otras requieren apoyo técnico y articulación sectorial, lo bueno es que contamos con esa diversidad entre nuestros socios y por ello desde Irade estamos impulsando procesos de formación, diagnóstico y colaboración que permitan a la región anticiparse a estos desafíos e ir más allá de la regulación.

Liderazgo empático

¿Qué tipo de liderazgo crees que se necesita hoy en las empresas regionales para avanzar en sostenibilidad con impacto real?

Un liderazgo empático y con visión integral que llame a la acción. Líderes que comprendan que el valor de una empresa se mide también por su aporte al entorno, que se atrevan a innovar y a colaborar con otros sectores. El liderazgo sostenible es más horizontal, diverso y comprometido con el largo plazo.

¿Es muy distinta la realidad empresarial, en términos de sostenibilidad, de las regiones vs. la Región Metropolitana? 

Diría que hay diferencias en acceso a recursos, redes y visibilidad. Muchas de las empresas tienen su gerencia de desarrollo sostenible en la región Metropolitana, pero cada región tiene sus ventajas, cada una conoce su territorio y por ello tiene una visión más integrada para responder a los desafíos.

Es clave escuchar para construir, cuando impulsamos la descentralización es porque se pueden desarrollar modelos de negocio y relacionamiento comunitario más coherentes con la realidad local y con mayor impacto transformador.

Creo que los programas más exitosos y sostenibles que he desarrollado han sido gracias a la participación activa de líderes regionales y los propios beneficiarios. Uno muchas veces piensa que tiene la solución, pero la realidad de Biobío no es la misma que Arica y así, la realidad Metropolitana no es la misma que Ñuble, avanzar desde la teória creo que no es la mejor opción, mejor conectar para impulsar un impacto sostenible.