Diálogos Sostenibles
15/07

Biodiversidad y empresas en Chile: por qué el capital natural ya tiene que estar en los directorios

En Diálogos Sostenibles, una de los protagonistas de la Guía para Integrar la Naturaleza y la Biodiversidad en la Gestión Empresarial, la experta Rosa Soto explica por qué hoy pesa en el financiamiento y la competitividad de las empresas.

Chile dio un paso inédito con el lanzamiento de la Guía para Integrar la Naturaleza y la Biodiversidad en la Gestión Empresarial, elaborada por la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo, Acción Empresas y compañías como Aguas Andinas, Anglo American, CMPC e Innergex Chile.

Acción Empresas, UDD y Aguas Andinas lideran la primera guía chilena para integrar biodiversidad en la gestión corporativa

Conversamos con una de las expertas que trabajó en el levantamiento del documento, Rosa Soto, gerente de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de Innergex Chile, sobre qué hay detrás del discurso, cuánto cuesta y cuánto se ahorra al gestionar bien la biodiversidad, y por qué dejó de ser una casilla de cumplimiento ambiental para convertirse en una variable que empieza a pesar en el financiamiento y la competitividad del sector energético.

 

La biodiversidad ya no es solo un tema del agua o la minería

¿Cuál es la importancia de esta guía que se acaba de lanzar?

La biodiversidad hoy ya dejó de ser un tema exclusivamente ambiental y se trasladó al corazón de los negocios. Esta guía, impulsada desde una colaboración multiactor, busca que las empresas pasen de la intención o la buena voluntad a una gestión real.

A través de la transparencia y el diálogo que propone, buscamos establecer una relación de confianza y legitimar las acciones que tienen las compañías en los territorios. Es un hito importante dentro de un trabajo de largo aliento: no nace con la guía, sino que viene de un esfuerzo de varios años impulsado por Acción Empresas y el Ministerio del Medio Ambiente, junto al resto de los actores del ecosistema nacional.

¿Qué tan presente está el capital natural y la biodiversidad hoy en la gobernanza de las empresas chilenas?

Estamos dando pasos importantes. Existen empresas en distintos estados de madurez, pero todas están migrando de los sistemas de gestión tradicionales, esa visión encapsulada de la biodiversidad— hacia una integración real al negocio: entender que las empresas dependen de los servicios ecosistémicos.

El agro y los polinizadores son de los ejemplos más claros: sin polinizadores, la seguridad alimentaria se pone en jaque. Hoy hay compañías en un proceso más incipiente, tratando de comprender dónde están esas dependencias de la naturaleza, dónde las impactan con su actividad, y qué riesgos y oportunidades surgen de esa relación.

Del comité técnico al directorio: cómo se vive puertas adentro

¿Cómo se asume este compromiso dentro de una compañía?

Citando tanto la guía como el plan piloto de biodiversidad y empresas que existen en el país, esto consta de varias etapas. Una empresa en un estado de madurez avanzado tiene como indicador más relevante la divulgación de un reporte específico: el TNFD, que aborda impactos, dependencias, riesgos y oportunidades de los negocios en relación con la naturaleza.

En gobernanza, el primer paso es evaluar: dónde estoy, cuál es mi cadena de valor, cómo genero esos impactos y cómo dependo de la naturaleza. Después viene la definición de metas e indicadores, incorporados a la gestión y no como un capítulo aislado. Ahí toma relevancia la gobernanza: desde comités específicos hasta el nivel de directorio en las empresas más avanzadas, con directores y directoras capacitados en materias ESG. La idea es un enfoque tanto top-down como bottom-up en la estrategia de biodiversidad.

¿Cuáles son los principales obstáculos internos para avanzar más rápido: presupuesto, capacidades técnicas o prioridades de la alta dirección?

Este tema tiene una complejidad distinta a la del cambio climático. Hace 10 ó 15 años, cuando hablábamos de cambio climático, existían metodologías globales con una unidad de medición transversal, como el protocolo de gases de efecto invernadero, que hacían el camino más simple: todos nos medíamos con la misma vara.

En biodiversidad aparece el concepto de endemismo extremo: especies que solo habitan en una cuenca o lugar determinado. Las métricas dejan de ser globales y se vuelven territoriales, de microecosistemas. Una compañía presente en 20 países no puede homologar una misma metodología para ecosistemas tan diversos. Ese es el primer desafío: cómo estandarizar la medición para construir una hoja de ruta, sabiendo que no vamos a tener resultados de la noche a la mañana.

Regulación: de la voluntariedad a la exigencia normativa

¿Cómo conversa esto con la regulación de la CMF y con el corte del ejercicio 2026 en 2027, cuando entran en vigor las normas S1 y S2?

Esto forma parte de un marco internacional que va a aterrizar a nivel local, tal como ocurrió con el cambio climático. Hoy el reporte bajo estándares TNFD tiene un carácter voluntario, pero ya está apareciendo en otros marcos: GRI, por ejemplo, cambió su cuestionario sobre naturaleza para alinearlo con el Marco Global para la Biodiversidad de Kunming-Montreal. Todos los estándares, incluido el de la CMF, van a ir migrando hacia esto.

El marco apunta a la Meta 15, donde las empresas deben detener la pérdida de biodiversidad, entender sus dependencias e impactos sobre la naturaleza, gestionar los riesgos asociados e informar de manera transparente a la ciudadanía, sus cadenas de valor y sus inversionistas. Con los años la exigencia va a ser mayor, hasta llegar a ser tan estándar como hoy son los análisis de riesgo climático.

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¿La banca o los inversionistas ya están pidiendo información de biodiversidad, o es algo incipiente?

El Dow Jones Sustainability Index, uno de los estándares más reputados del ecosistema, incorporó desde hace dos o tres años las adecuaciones de GRI, del TNFD y de Science Based Targets. Para quienes se someten a este índice en las distintas bolsas, ya existe una exigencia real. Aunque hoy en puntaje parezca voluntario, ya está instalado: en los próximos años vamos a ver el comparativo de cómo evolucionó la métrica de biodiversidad de cada compañía en los últimos tres años.

El argumento para el CFO

Si tuvieras que convencer hoy a un CFO de invertir y foco en este tema, ¿qué le dirías?

Está comprobado que una parte importante del PIB de los países está asociada a la biodiversidad. Ya mencionaba los polinizadores y la seguridad alimentaria, pero también aplica al sector inmobiliario, forestal y sanitario: todos dependemos, en mayor o menor grado, de los servicios ecosistémicos.

Es fundamental conocer esas dependencias y qué tan resiliente es ese capital natural para el bienestar del negocio. Una crisis hídrica extrema afecta directamente a una sanitaria; el aumento de temperatura incrementa los incendios forestales, algo que no puede ser indiferente para una forestal. Y del lado de las oportunidades, hoy existen mercados que valoran más los productos con certificación sostenible, lo que permite mejorar el beneficio neto final.

El estado de madurez de las empresas en Chile

La guía propone el marco ACTD, evaluar, comprometerse, transformar y divulgar. ¿En qué etapa está la media de las grandes empresas chilenas?

La mayoría estamos en la etapa de comprometerse, algunas más avanzadas en transformar, y aquellas con presencia en otros países ya preparando su divulgación. La media del país está entre comprometerse y transformar. En el marco del plan piloto de biodiversidad y empresas ya dimos pasos más allá de evaluar: hay un mayor entendimiento de las métricas y de cómo empezar a pilotear, para que esto pase a ser parte de los sistemas de gestión propios de cada compañía.

Qué viene después del lanzamiento

¿Cuál es el segundo paso, tras el lanzamiento de la guía?

Lo primero es difundirla: es un material público, no solo para las empresas que participaron de la iniciativa, sino para todas las que quieran usarla como ejercicio para diseñar su hoja de ruta. Es un trabajo de colaboración multiactor —academia, empresas y Estado, muy robusto en incorporar distintas voces.

Lo segundo es que las compañías comiencen a usarla para pasar de la buena intención a un ejercicio de gestión profunda. Queda la tarea de seguir difundiéndola e insistiendo en los distintos pilotos que Acción Empresas está impulsando junto al resto de las instituciones.