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03/03

Black Rock: Inteligencia Artificial impulsa demanda energética y agita los mercados

La nueva tecnología no solo está impulsando el desarrollo, sino que también redefiniendo la estructura energética global y el panorama de inversión. Las empresas de utilities y energía se han convertido en actores clave de la transformación, mientras que los inversionistas deben prepararse para un entorno de mayor demanda, regulaciones cambiantes y episodios de volatilidad en los mercados, dice el banco de inversión.

El auge de la inteligencia artificial (IA) está provocando cambios profundos en la economía global, y uno de los sectores más impactados es el energético. Según el informe Weekly Investment Commentary de BlackRock Investment Institute, la creciente demanda de electricidad impulsada por la expansión de la IA está generando volatilidad en los mercados y redefiniendo estrategias de inversión en utilities e infraestructura.

El informe destaca que la inversión en IA está alcanzando niveles comparables con los de la Revolución Industrial. En 2024, las acciones de empresas de servicios públicos (utilities), tradicionalmente consideradas como inversiones estables y de bajo crecimiento, han experimentado un repunte significativo debido a su exposición a la nueva tecnología. Empresas como Constellation Energy, Vistra, Entergy y Dominion Energy han superado el desempeño del S&P 500 gracias a su papel en el suministro de energía para la infraestructura tecnológica, señala el análisis.

IA e impacto en la demanda 

La necesidad de mayor capacidad energética no es un fenómeno aislado. En Estados Unidos, la inversión en infraestructura para sostener el crecimiento de la IA está en auge. Gigantes tecnológicos como Meta, Amazon, Microsoft y Alphabet planean invertir cerca de US$ 320.000 millones en infraestructura de IA en 2025, un 40% más que el año pasado.

La tendencia no solo está impulsada por el sector privado, gobiernos de todo el mundo también están apostando. En Estados Unidos el proyecto Stargate, con un presupuesto de US$ 500 mil millones, y la Unión Europea, con su iniciativa de 200.000 millones de euros, anunciada en París, reflejan la magnitud del cambio estructural en curso.

Otros factores como el aumento de ingresos globales, el crecimiento industrial, el reshoring (relocalización de cadenas productivas) y la expansión de la electrificación de vehículos y edificios, también están acelerando el consumo de electricidad. En mercados emergentes, el uso de aire acondicionado ante temperaturas extremas está convirtiéndose en otro motor clave del aumento de la demanda.

El dilema energético

El informe de BlackRock subraya que la transición energética enfrenta un dilema fundamental: las compañías tecnológicas necesitan fuentes de energía confiables, económicas y de bajo carbono. Este equilibrio es difícil de lograr, y aunque las renovables han experimentado un crecimiento explosivo, la estabilidad del suministro sigue siendo un desafío. El documento anticipa que la demanda de gas natural seguirá siendo fuerte en Estados Unidos, mientras que las inversiones en infraestructura eléctrica se diversificarán hacia nuevas fuentes, incluyendo la nuclear.

En el corto plazo, la firma de inversión observa oportunidades en empresas de generación de energía, redes eléctricas y fabricantes de equipos eléctricos, sectores que se beneficiarán directamente del crecimiento de la demanda energética.

Perspectivas 

El informe destaca cinco tendencias macroeconómicas, a las que denomina megafuerzas, que guiarán la inversión a largo plazo:

  1. Divergencia demográfica: economías avanzadas con población envejecida vs. mercados emergentes con población joven.
  2. Disrupción digital y IA: la transformación tecnológica seguirá redefiniendo sectores clave.
  3. Fragmentación geopolítica y competencia económica: la globalización está siendo reconfigurada por rivalidades entre bloques económicos.
  4. El futuro de las finanzas: los cambios en el sistema financiero están modificando el acceso al crédito e inversión.
  5. Transición a una economía baja en carbono: la sostenibilidad seguirá impulsando una reconfiguración del sector energético.