entrevista
11/04

La metodología BlackRock para definir y priorizar los factores ESG en América Latina

Con un enfoque que va desde mapear riesgos sectoriales al monitoreo de 37 métricas clave por industria, el gestor de activos adapta herramientas internas y calificaciones externas para evaluar emisiones de carbono y gobernanza corporativa, así como ciberseguridad y diversidad. Del vínculo negocios-sostenibilidad conversó Axel Christensen, Director de Estrategia de Inversión Latam de BlackRock, con ESGHOY.

En un entorno donde la presión por adoptar criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) se intensifica, BlackRock, el mayor gestor de activos a nivel global, ha desarrollado un método estructurado para identificar y ponderar los factores ESG más críticos por industria en la región latinoamericana.

A partir de estándares internacionales (SASB, TCFD) y datos de proveedores, la firma integra más de 400 métricas en sus modelos de riesgo, ajustándolas a desafíos específicos de mercados locales, desde la escasez hídrica en México hasta los derechos de comunidades indígenas en Brasil.

De eso y del vínculo de los negocios con la sostenibilidad conversó ESGHOY con Axel Christensen, Director de Estrategia de Inversión Latam de BlackRock, tras su intervención en el webinar  «Dilemas y Prácticas de Inversión», realizado por Prohumana.

¿Cómo identifica BlackRock los factores ESG más críticos por industria en América Latina?

BlackRock utiliza un enfoque estructurado, basado en su Declaración de Integración ESG (BlackRock ESG Integration Statement), que establece que los factores ESG «se integran en los procesos a nivel de toda la firma… cuando están disponibles», y se ponderan según su materialidad financiera por industria. Para ello, combina herramientas de análisis desarrollados internamente con marcos de referencia globales (como los estándares SASB y TCFD, así como proveedores de métricas ESG como MSCI), adaptándolos a contextos regionales, como las industrias más relevantes en América Latina.

En la práctica, el proceso incluye:  mapeo de factores materias por industria, según fuentes como SASB o MSCI;  evaluación de las empresas en aproximadamente 40 métricas específicas por sector, segmentando por riesgos altos o bajos;  integración en los modelos de riesgo de BlackRock, usando herramientas internas y calificaciones externas de ESG; y   el ajuste al contexto regional, considerando factores propios de cada país latinoamericano (como seguridad de suministro hídrico en el norte de México o los derechos de comunidades indígenas en Brasil).   

En industrias especialmente relevantes en América Latina como la minería, explica Christensen, los factores ESG más relevantes son emisiones de carbono en procesos de extracción y refinamiento, el uso (y posible contaminación) de aguas, los riesgos de fallas en tranques de relave y en el plano de gobierno corporativo, la existencia de una adecuada cultura de seguridad. Y en servicios financieros, otro sector de alta relevancia en la región, los factores de mayor materialidad incluyen la adecuada supervisión de riesgos de corrupción y seguridad (especialmente frente a ataques cibernéticos), así como condiciones laborales y privacidad de datos. Asimismo, en lo referente a factores medioambientales, se monitorea la exposición al financiamiento de actividades de altos riesgos climáticos. 

Ventana de riesgo ESG

¿Qué métricas o indicadores utilizan en BlackRock para medir la resiliencia de una cartera que incorpora criterios ESG, especialmente en tiempos de alta volatilidad económica?

BlackRock, al integrar métricas ESG en carteras en condiciones de alta volatilidad, utiliza una herramienta propia llamada Ventana de Riesgo ESG («ESG Risk Window»), la cual evalúa más de 400 métricas específicas. De ellas, 37 son priorizadas por industria, según la metodología del proveedor de datos MSCI que BlackRock emplea como base. Esas 37 métricas ESG, están estructuradas por temas materiales sobre las que se centra MSCI.

Explica que se agrupan riesgos y oportunidades en 3 pilares y 10 temas principales:

Ambiental (Environmental)

  • Cambio climático y emisiones (Ámbitos 1,2,3).
  • Eficiencia energética.
  • Uso de recursos (agua, materias primas).
  • Residuos & contaminación.
  • Biodiversidad, impacto en el entorno natural.

Social (Social)

  • Salud y seguridad ocupacional.
  • Derechos humanos.
  • Relación con comunidades locales.
  • Diversidad, equidad e inclusión.
  • Privacidad y protección de datos.

Gobernanza (Governance)

  • Gobierno corporativo (independencia del directorio, ética empresarial).
  • Transparencia y anticorrupción.
  • Estructura de gestión y responsabilidad.
  • Compensación ejecutiva alineada a resultados ESG.
  • Ciberseguridad y protección ante riesgos técnicos.
Las 37 métricas

En total, BlackRock define 37 métricas aplicables a cada industria, basándose en 3 a 6 de los temas clave que ha definido. Por ejemplo, en energía y combustibles fósiles:  intensidad de carbono, planes de transición, derrames, cobertura de emisiones fugitivas, entre otros. En minería, la gestión de relaves, consumo y calidad del agua, emisiones físicas, seguridad laboral. En finanzas, el foco en la estructura del gobierno corporativo, la exposición a contrapartes vinculadas a carbón o petróleo, la diversidad en directorios, y protocolos anti-lavado de dinero.

Christensen advierte que en tiempos de volatilidad se suman, además, otras acciones:

  • Consultas por industria: según el rubro, se activan las métricas más relevantes (por ejemplo, 5–6 variables) para monitoreo continuo.
  • Ponderación según materialidad: se asignan pesos distintos según la industria, importando más unos temas que otros.
  • Modelamiento cuantitativo: estas métricas alimentan los modelos internos de estrés y volatilidad para evaluar la resiliencia de la cartera.
  • Acercamiento y votación en juntas de accionistas: si una empresa muestra debilidad en métricas clave (como seguridad en relaves o emisiones altas), se activa el acercamiento: con votaciones en juntas de accionistas y diálogos con el directorio y/o la administración enfocados en esos riesgos.
Falta de estandarización

Contrario a la creencia de que ESG reduce retornos, ¿qué datos o estudios internos respaldan la idea de que las inversiones sostenibles generan rendimientos comparables o superiores a largo plazo? 

Fondos ESG gestionados por BlackRock, como el “BlackRock Systematic World Equity Fund”, han demostrado rendimientos comparables en largo plazo a estrategias agnósticas a factores ESG, alcanzando entre 11–14% anual en 3–5 años, similares a benchmarks tradicionales. Además, estudios internos señalan que una buena gestión de riesgos ESG se traduce en menor exposición a eventos adversos y mejores resultados ajustados por riesgo.

¿Cuáles son los principales obstáculos regulatorios o normativos que enfrentan los fondos de inversión ESG en América Latina, y cómo creen que podrían superarse?

Fuentes internas en BlackRock han identificado desafíos como la falta de estandarización en la divulgación de datos ESG, regulaciones dispares entre países, y ausencia de marcos uniformes, como restricciones regulatorias al mayor desarrollo de ESG en la región.

Para avanzar, la recomendación, dice el experto, es:

  • Adoptar estándares internacionales (SASB, TCFD).
  • Uniformar requisitos de reporte entre emisores y gestores.
  • Fomentar supervisión coordinada entre reguladores de la región.
4 tendencias 2025-2030

¿Qué tendencias o criterios ESG esperas que cobren mayor relevancia en el horizonte 2025–2030 para los inversionistas en Latinoamérica?

En los próximos cinco años, se espera que cobren relevancia:

  • Finanzas de transición justa, con atención al impacto social de la transición energética.
  • Biodiversidad y flujos financieros hacia actividades de conservación.
  • Cadena de suministros responsables, enfocando en derechos humanos y trazabilidad.
  • Resiliencia al cambio climático, midiendo adaptación física a eventos extremos.

Para las gestoras e inversionistas locales que quieren dar sus primeros pasos en ESG, ¿qué tres consejos clave les darías para integrar estos criterios de forma efectiva en sus procesos de análisis y decisión?

Iniciar el proceso con un mapeo de materialidad, identificar prioridades ESG relevantes para sus activos e industria, apoyados en estándares globales; implementar una base de datos de calidad y análisis cuantitativo, integrando métricas ESG en los modelos de riesgo-retorno y procesos de due diligence (ej. el caso de inversionistas seleccionando gestoras); y fomentar un acercamiento activo, participando en gobernanza de empresas para promover mejoras operativas, sociales, y ambientales.