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07/07

Bonos verdes, sociales y SLB: los instrumentos de finanzas sostenibles que ya operan en Chile

Chile acumula más de US$46.000 millones en bonos temáticos soberanos desde 2019 y lidera América Latina en finanzas sostenibles. Pero no todos los instrumentos ESG funcionan igual ni sirven para lo mismo. Estos son los seis que ya operan en el mercado chileno y la diferencia clave entre ellos.

Diecisiete empresas y entidades chilenas,  entre ellas Arauco, CMPC, BCI, BancoEstado, Copec, Aguas Andinas y la Tesorería General de la República, han emitido bonos sostenibles en el mercado local en los últimos ocho años. El Estado, por su parte, acumula desde 2019 más de US$46.000 millones en bonos temáticos soberanos, entre verdes, sociales, sostenibles y SLB,  una de las proporciones más altas del mundo respecto al stock de deuda pública.
Chile no solo participa en el mercado de finanzas sostenibles. Lo lidera en América Latina.

Pero ¿cuáles son exactamente los instrumentos disponibles? ¿En qué se diferencian? ¿Y cuál le conviene a una empresa chilena según su situación?, son algunas de las preguntas que responde la Guía N5.- Inversión Sostenible, elaborada por ESGHOY.

Los seis instrumentos que operan en Chile

El ecosistema de finanzas sostenibles en Chile se articula en torno a seis instrumentos principales. La distinción clave entre ellos es una sola: algunos financian proyectos específicos (uso de fondos), otros vinculan el costo del financiamiento al cumplimiento de metas ESG (vinculados a la sostenibilidad).

1. Bonos verdes
Son instrumentos de deuda cuyos recursos se destinan exclusivamente a proyectos con impacto ambiental positivo: energías renovables, eficiencia energética, transporte limpio, gestión del agua, adaptación al cambio climático.
Chile emitió su primer bono verde soberano en 2019, el primero del continente americano,  con el apoyo técnico del BID y la certificación de Vigeo Eiris. El requisito central: contar con una Segunda Opinión (SPO) externa que valide que los proyectos financiados cumplen con los estándares de los Principios de Bonos Verdes de la ICMA.

2. Bonos sociales
Instrumentos de deuda cuyos fondos financian proyectos con impacto social positivo: vivienda asequible, salud, educación, empleo, microfinanzas para poblaciones vulnerables.

hile emitió su primer bono social soberano en 2020. Desde 2019, el total acumulado en bonos sociales soberanos supera los US$20.000 millones, la categoría más grande dentro del portafolio de deuda temática del Estado chileno. Hacienda

3. Bonos sostenibles
Combinan las categorías verde y social: financian una cartera de proyectos que incluye tanto iniciativas ambientales como sociales. Aguas Andinas, pionera en este mercado, realizó en 2024 su segunda emisión de bono sostenible por US$155 millones en la Bolsa de Santiago, destinado a proyectos de resiliencia hídrica y sostenibilidad social en el contexto del cambio climático.

4. Bonos vinculados a la sostenibilidad (SLB)
Es el instrumento más flexible y de mayor crecimiento reciente. A diferencia de los anteriores, los Sustainability-Linked Bonds no exigen que los fondos se destinen a proyectos específicos. En cambio, vinculan la tasa de interés del bono al cumplimiento de metas ESG definidas y verificables: si el emisor no cumple la meta, la tasa sube.

Chile fue el primer país soberano del mundo en emitir un SLB, en 2022. En enero de 2026 dio un paso adicional: emitió el primer bono soberano a nivel internacional estructurado en torno a metas específicas de protección de la biodiversidad, alineado con el Marco Global de Kunming-Montreal. La operación generó órdenes por más de 10.000 millones de euros de parte de inversionistas institucionales especializados en ESG. También fue el primer país del mundo en incluir, en 2023, un indicador de igualdad de género en un SLB soberano.

5. Préstamos verdes y préstamos vinculados a la sostenibilidad (SLL)
Son el equivalente bancario de los bonos etiquetados, pero accesibles sin necesidad de salir al mercado de capitales. Los préstamos verdes financian proyectos específicos con impacto ambiental. Los préstamos vinculados a la sostenibilidad (SLL) ajustan la tasa de interés según indicadores ESG acordados con el banco, sin requerir proyectos específicos.
Este instrumento es especialmente relevante para empresas medianas y PYMES que aún no acceden al mercado de capitales, pero pueden demostrar avances en sostenibilidad. Varios bancos chilenos han comenzado a ofrecerlo de forma activa.

6. Bonos azules
Son una variante de los bonos verdes específicamente orientada a la conservación y uso sostenible de los océanos y recursos marinos. En Chile, con más de 6.000 kilómetros de costa y una industria pesquera y acuícola relevante, este instrumento tiene potencial significativo. Aún es incipiente en el mercado local, pero ya figura entre las categorías reconocidas por la Bolsa de Santiago.

La diferencia que importa: uso de fondos vs. vinculación a metas

La distinción central entre estos instrumentos no es el nombre, es la estructura. Los bonos verdes, sociales y sostenibles exigen que los fondos financien proyectos específicos y verificables. Los SLB y SLL no tienen esa restricción: el emisor puede usar los fondos libremente, pero asume un compromiso de resultado medible.

Eso tiene una implicancia práctica directa: una empresa que no tiene proyectos verdes o sociales de escala suficiente para justificar un bono etiquetado puede, de todos modos, acceder a financiamiento sostenible si puede comprometerse públicamente a metas ESG verificables, reducción de emisiones, paridad de género en directorio, consumo de agua, y aceptar que el incumplimiento tiene un costo financiero explícito.

La señal del mercado

Las empresas sin métricas ESG claras y gobernanza robusta están empezando a quedar fuera del radar de las entidades financieras y los inversionistas internacionales, que exigen coherencia entre estrategia, operaciones y métricas. Quienes no integren la sostenibilidad enfrentarán mayor costo de capital y dificultades para adaptarse a las nuevas regulaciones. 24 Horas

La implementación de la NCG 519 y las NIIF S1/S2 desde el ejercicio 2026 no es ajena a esta dinámica: el lenguaje del reporte ESG y el lenguaje de los instrumentos financieros sostenibles convergen en los mismos conceptos, materialidad, gobernanza del riesgo, conectividad con los estados financieros.

Las organizaciones que tengan ese reporte construido con datos verificables estarán mejor posicionadas para acceder a estos instrumentos. Las que no, empezarán a sentir la diferencia en su costo de capital.

 

Descarga aquí la Guía N5 completa.

También puedes descargar:

Guía N1.- NCG 519

Guía N2.- NIIF S1 y S2

Guía N3.- Qué es ESG

Guía N4.- Gobernanza