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07/04

Brecha salarial de género: el mundo tardará 134 años en cerrarla si no se acelera el cambio, según el WEF

A pesar de los avances en salud y educación, el acceso equitativo al empleo, sueldos justos y participación femenina en sectores estratégicos continúan siendo retos urgentes en la agenda global de desarrollo sostenible, dice el informe del World Economic Forum (WEF).

La desigualdad económica entre hombres y mujeres sigue siendo una barrera estructural para el desarrollo sostenible y equitativo. Un informe del World Economic Forum (WEF) advierte que, al ritmo actual, cerrar completamente la brecha salarial de género tomará al menos 134 años, evidenciando la urgencia de implementar políticas más eficaces para avanzar hacia la igualdad de género en el ámbito económico y laboral.El Global Gender Gap Report 2024, elaborado por el WEF, muestra que el mundo ha cerrado en promedio un 68,4% de la brecha de género, con un progreso apenas marginal respecto al año anterior. Si bien algunas regiones como Europa (76,3%) y América Latina y el Caribe (74,3%) presentan avances, las disparidades regionales y sectoriales siguen marcando el panorama global.

Persisten las brechas económicas: solo 60,5% de paridad en ingresos

En el área de participación y oportunidades económicas, la situación es especialmente crítica. Solo se ha alcanzado un 60,5% de paridad a nivel global, lo que refleja:

  • Diferencias salariales persistentes.
  • Baja representación femenina en puestos de liderazgo.
  • Subrepresentación en sectores clave como tecnología, ciencias e inteligencia artificial.
  • Esto confirma que, a pesar de los avances en educación, las mujeres continúan enfrentando barreras estructurales para acceder a empleos de calidad, bien remunerados y con proyección de desarrollo.
  • Educación y salud: logros importantes, pero con impacto limitado en el empleo

El informe destaca avances notables en los indicadores de educación y salud, con más del 95% de brechas cerradas. Sin embargo, estos progresos no se han traducido en mejoras equivalentes en el mundo laboral.

La tasa de participación femenina en la fuerza laboral se mantiene estancada en torno al 64%, en contraste con el 94% de participación masculina. Esta diferencia se explica, en parte, por factores estructurales como:

  • La carga desproporcionada del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, donde las mujeres dedican en promedio tres veces más tiempo que los hombres.
  • La segregación ocupacional, que relega a muchas mujeres a sectores con menor remuneración y escasas oportunidades de crecimiento.
  • La falta de acceso a roles de liderazgo en el sector público y privado.
Automatización y digitalización: desafíos emergentes para la inclusión femenina

El informe del WEF también subraya el impacto desigual de los cambios tecnológicos. La automatización y digitalización del empleo están configurando una nueva economía digital, pero las mujeres siguen infrarepresentadas en áreas estratégicas como:

  • Ciencia de datos
  • Ingeniería
  • Ciberseguridad
  • Inteligencia artificial

Este rezago amenaza con ampliar aún más las brechas salariales y limitar la inclusión femenina en los empleos del futuro, altamente demandados y mejor remunerados.

Camino por recorrer

En materia de empoderamiento político, el progreso también es limitado. A nivel global, solo se ha cerrado un 22,5% de la brecha, lo que evidencia la baja participación femenina en espacios de poder y toma de decisiones. Aunque ha aumentado el número de mujeres en parlamentos y gabinetes ministeriales, la presencia femenina sigue siendo insuficiente para influir de manera decisiva en las políticas públicas y económicas.

Acción urgente y multisectorial

El Global Gender Gap Report 2024 es una señal de alerta: la igualdad de género no se logrará sin una transformación profunda de los modelos laborales, económicos y sociales. Para acelerar el cierre de la brecha salarial de género es indispensable:

  • Redistribuir equitativamente el trabajo doméstico y de cuidados.
  • Impulsar políticas de corresponsabilidad y conciliación.
  • Fomentar la inclusión de mujeres en sectores tecnológicos y de innovación.
  • Promover el liderazgo femenino en todos los niveles.
  • Eliminar sesgos de género en procesos de selección, promoción y remuneración.

Cerrar la brecha figura como una condición clave para el desarrollo sostenible, la competitividad económica y la resiliencia social. Hay concenso que las empresas, gobiernos y organizaciones deben asumir un rol activo y decidido para transformar este desafío en una oportunidad de cambio real.

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