Diálogos Sostenibles
10/06

Autora de Mi Dinero Sostenible: «Cada peso que gastamos es un voto por el mundo que queremos»

La eonomista Carolina López lleva casi dos décadas impulsando las finanzas verdes y lo estampa en su recién publicado libro. Ahí propone algo tan simple como urgente: alinear lo que creemos con lo que hacemos. Porque invertir, ahorrar y gastar son también actos políticos.

El título del libro lleva SOS en mayúsculas. No es casualidad. Carolina Yazmín López, especialista en finanzas sostenibles con casi 20 años de trayectoria, quiso capturar con esas tres letras una doble urgencia: la personal, ordenar las propias finanzas para tomar decisiones desde la tranquilidad y no desde la presión, y la sistémica, porque frente a la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad social, el financiamiento público no alcanza.

Las decisiones individuales también forman parte de la solución. El libro propone algo tan concreto como transformador: que cada vez que gastamos, ahorramos o invertimos, estamos eligiendo qué mundo financiar.

 

¿Qué urgencia querías transmitir con el título?

Muchas veces pedimos cambios sociales y ambientales, pero nuestro dinero termina financiando lo contrario. La inversión sostenible permite alinear nuestras convicciones con nuestras decisiones económicas.

¿Por qué escribir este libro después de tantos años trabajando en finanzas a nivel institucional?

 

En mi trabajo promoviendo las finanzas sostenibles dentro de organizaciones, comprobé que la transformación es mucho más difícil cuando las personas que conforman esas instituciones no han desarrollado su propia conciencia sobre el impacto de sus decisiones financieras. Eso me llevó a mi propio proceso personal. Nunca me enseñaron finanzas, ni en casa ni en el colegio, así que empecé desde cero: hice mi balance, revisé mis gastos, identifiqué los gastos hormiga y armé un presupuesto en Excel. Ese proceso cambió mi relación con el dinero. Sentí que faltaba un libro que uniera las finanzas personales con la sostenibilidad, de forma práctica y paso a paso.

Mucha gente siente que vivir de forma más sostenible es más caro. ¿Es así?

En la práctica, decisiones buenas para el planeta también son buenas para el bolsillo. Consumir de forma más consciente, comprar menos, elegir productos duraderos, evitar gastos hormiga, reducir el desperdicio, optar por la economía circular o el transporte público: todo eso reduce el impacto ambiental y también los gastos. Lo mismo pasa con la inversión: hoy existen cada vez más alternativas que integran criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo, sin que eso implique sacrificar rentabilidad. El mensaje del libro es que no se trata de ser perfectos ni de hacer cambios radicales de un día para otro, sino de tomar decisiones más conscientes y progresivas.

¿Por dónde empieza alguien que nunca ha invertido?

El primer paso es tomar conciencia de la propia situación: cuánto se gana, cuánto y en qué se gasta, si hay deudas, si existe un fondo de emergencia. Luego, definir para qué se quiere invertir: la jubilación, la educación de los hijos, una vivienda. Con esa meta clara, se elabora un presupuesto y se gestiona el dinero de forma ordenada. Solo entonces tiene sentido preguntarse cómo hacer que ese dinero apoye proyectos o empresas alineados con los propios valores. En resumen: entender dónde estamos, definir a dónde queremos llegar, y planificar cómo lograrlo de forma consciente.

¿Está el mercado chileno preparado para acompañar este cambio?

Chile ha avanzado bastante. Ya existen fondos mutuos con criterios ASG, productos de bancos como BancoEstado para financiar paneles solares o vehículos eléctricos, e iniciativas como la Banca Ética Latinoamericana. Pero la mayoría de estos instrumentos han estado orientados a inversionistas institucionales. El desafío ahora es desarrollar productos cotidianos y accesibles para las personas: depósitos a plazo sostenibles, cuentas de ahorro con impacto, como ya existen en Europa.

Un ejemplo concreto es lo que acaba de lanzar Argentina: el Protocolo de Finanzas Sostenibles, que agrupa a 35 bancos y representa casi el 100% del sistema crediticio, presentó el primer buscador de productos financieros sostenibles del país, con casi 80 productos de unas 20 entidades y filtros por tipo de usuario, proyecto y región. Un desafío concreto para la banca chilena.

¿Cuál fue el cambio más difícil que tuviste que hacer tú misma para vivir esto con coherencia?

Ordenarme financieramente y cambiar un hábito concreto: ahorrar primero, no al final. Muchas veces esperamos que sobre algo al final del mes para ahorrar, pero casi nunca sobra. Empecé a tratar el ahorro como un gasto fijo, una prioridad antes que el resto. No importa si se empieza con el 1% del presupuesto; lo importante es empezar. En el libro propongo la regla del 50-30-20: el 50% para gastos esenciales, el 30% para ocio y el 20% para ahorro e inversión. Y más allá de los números, aprendí a detenerme antes de cada decisión financiera y preguntarme si refleja mis valores.

Este proceso me enseñó que la verdadera riqueza no está solo en cuánto ganamos, sino en cómo usamos el dinero para que tenga un sentido personal, social y ambiental.

 

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