El agua es vital para el crecimiento y la estabilidad de una ciudad y es la base de sociedades saludables. Pero la amenaza de un exceso o una escasez lo pone todo en riesgo. El informe «Water and climate Rising risks for urban populations, 2025», elaborado por la organización inglesa Water Aid, advierte que el 90% de los desastres climáticos están relacionados con el vital elemento y 4.400 millones de personas que viven en pueblos y ciudades, especialmente en países de bajos ingresos, están en primera línea.
La frecuencia y la magnitud de eventos como inundaciones y sequías están cambiando debido a las tendencias climáticas. Y cuando los servicios y sistemas de agua, saneamiento e higiene (WASH, por si sigla en inglés) no pueden hacer frente a extremos climáticos cada vez más intensos e impredecibles, suelen ser las personas quienes sufren las peores consecuencias en salud, educación y medios de vida.
«Sin medidas urgentes, estas crisis empeorarán y la amenaza de un Día Cero global estará cada vez más cerca», advierte Sol Oyuela, directora ejecutiva de Water Aid.
La investigación examina las tendencias climáticas de los últimos 42 años en las 100 ciudades más pobladas del mundo, incluida Santiago, además de otras 12 donde trabaja WaterAid, y analiza si se están volviendo más propensas a inundaciones o sequías, y cómo estos cambios afectan a sus habitantes.
No habla en específico de la realidad chilena, peró sí coloca a Santiago en el cuarto lugar de las ciudades que tienen tendencia a secarse. Lidera el listado El Cairo y también figuran Sao Paulo y Río de Janeiro en América Latina.