Desigualdad y sesgo algorítmico
Uno de los mayores riesgos es su capacidad para reforzar las desigualdades sociales existentes. Los algoritmos de IA, si no se diseñan y supervisan adecuadamente, pueden perpetuar sesgos implícitos presentes en los datos con los que fueron entrenados. Esto puede llevar a la toma de decisiones discriminatorias en áreas como la contratación de personal, la concesión de préstamos o la administración de justicia. El impacto de estos sesgos no solo afecta a individuos de manera aislada, sino que puede amplificar desigualdades estructurales dentro de una sociedad.