Diálogos Sostenibles
06/06

CATLEC: el centro que busca repensar la logística, el transporte y la competitividad de Chile

En entrevista con ESGHOY, Ricardo Giesen, académico de la Universidad Católica y director de CATLEC, explicó por qué la logística dejó de ser un tema invisible en Chile y se transformó en un factor clave para la competitividad económica, la sostenibilidad, la calidad de vida urbana y el futuro exportador del país.

La logística suele aparecer ante la ciudadanía como un asunto técnico, asociado a camiones, carreteras, puertos, bodegas o centros de distribución. Sin embargo, detrás de esa infraestructura se juega buena parte de la competitividad de Chile, el precio de los productos, la calidad de las exportaciones, la eficiencia de las ciudades y también la capacidad del país para avanzar hacia un desarrollo más sostenible.

Ese es precisamente el punto de partida de CATLEC, el nuevo Centro de Interés Nacional enfocado en transporte, logística y competitividad económica, liderado por la Pontificia Universidad Católica de Chile y con participación de otras instituciones académicas. Su objetivo es estudiar, desde una mirada aplicada, los grandes desafíos logísticos y de movilidad que enfrenta el país, conectando investigación, políticas públicas, sector privado y formación de capital humano.

CATLEC es un nuevo Centro de Interés Nacional enfocado en transporte, logística y competitividad económica. Su objetivo es estudiar los desafíos logísticos de Chile, desde la carga interurbana y las exportaciones agroalimentarias hasta la logística urbana, el transporte público y la caminabilidad, conectando investigación académica, políticas públicas y sector privado.

En conversación con Diálogos Sostenibles de ESGHOY, Ricardo Giesen, académico de la Universidad Católica y director del centro, explicó que CATLEC surge en el marco de una nueva generación de centros de investigación orientados a temas de interés nacional. Según detalló, estos centros reemplazan en parte a los antiguos FONDAP y buscan reunir capacidades académicas en torno a problemas estratégicos para el país.

«En nuestro caso, creamos este centro al alero del Ministerio de Obras Públicas y del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones. También estamos asociados con una fundación que se llama Conecta Logística, que trabaja con el Gobierno, con empresas privadas y con la academia en temas de logística», explicó Giesen.

La logística como problema país

Para Giesen, uno de los principales desafíos es que la logística sigue siendo un tema poco visible para las personas, pese a que impacta directamente en su vida cotidiana. Cuando un camión se demora más, cuando una cadena de suministro funciona mal o cuando los productos no llegan en buenas condiciones, el efecto termina reflejándose en precios, disponibilidad, calidad y eficiencia económica.

«La logística es clave en todas las cosas que uno compra. Es bastante invisible. Normalmente, las personas, cuando circulan en la ciudad, dicen: ‘Ojalá me sacaran los camiones’ o ‘me encantaría no ver camiones en la carretera’. Pero la verdad es que, si los camiones se demoran más, finalmente todos terminamos pagando más en el supermercado», explicó.

El académico recordó que la pandemia permitió visibilizar la importancia de las cadenas de suministro, tanto a nivel mundial como local. Los problemas de abastecimiento, los quiebres logísticos y las dificultades para mover productos hicieron que un tema históricamente reservado a especialistas comenzara a ser entendido como un componente central del funcionamiento económico.

Según Giesen, las empresas propiamente ligadas al transporte representan entre el 8% y el 10% del valor del IPSA. Pero si se consideran sectores donde la logística es una pieza clave como retail, minería, forestales, agroindustria o exportaciones, su peso en la economía es mucho mayor.

«Si después tomamos empresas para las cuales la logística es clave, el mundo retail, las forestales, incluso el mundo minero, la componente logística es fundamental para llevar los productos, para llevar los insumos que requieren y para mover a las personas que se requieren en distintos ámbitos», afirmó.

CATLEC busca relevar la logística no solo como un soporte operativo, sino como una condición para la competitividad de Chile, especialmente considerando que el país se encuentra lejos de los principales mercados internacionales y depende fuertemente de su capacidad exportadora.

Cuatro líneas para abordar los desafíos del transporte y la logística

El centro trabajará sobre cuatro grandes líneas de investigación. La primera está relacionada con la logística interurbana, es decir, con la forma en que Chile mueve carga dentro del territorio. En este punto, Giesen advirtió que el país mantiene una alta dependencia de la Ruta 5, lo que genera vulnerabilidades relevantes.

«El país es bastante vulnerable cuando uno lo mira: todo se mueve por la Ruta 5», dijo. Como ejemplo, recordó que hace algunos años la Asociación de Productores de Salmones lo contactó por su preocupación frente a eventuales interrupciones de esa vía. «Si algún día se toman la Ruta 5 o se desconecta la Ruta 5, no tienen cómo sacar los salmones», relató.

A esa vulnerabilidad se suma otro problema: la eficiencia energética y ambiental del transporte de carga. De acuerdo con Nissen, Chile mueve buena parte de su carga de una manera poco eficiente, tanto en costos como en emisiones. Por eso, uno de los focos del centro será analizar alternativas multimodales que permitan fortalecer el uso del ferrocarril, mejorar la operación portuaria y aprovechar con mayor intensidad el cabotaje.

«Movemos la carga de la manera más ineficiente en términos de energía consumida, si pensamos en costos y también si pensamos en sustentabilidad y en emisiones. El ferrocarril es más eficiente y nosotros, además, tenemos una ventaja: tenemos al lado el mar. Entonces, podríamos usar mucho más el cabotaje, y es una cosa que no hemos explotado en Chile», explicó.

El segundo eje de trabajo estará centrado en las exportaciones agroalimentarias. CATLEC buscará estudiar cadenas como salmón, uva, cereza y vino, productos que representan desafíos logísticos distintos, pero que comparten una característica común: dependen de una operación eficiente para llegar con calidad a los mercados internacionales.

«Si mejoramos esas cadenas de suministro, también estamos mejorando el resto de las cadenas de exportación», sostuvo Nissen. El desafío, agregó, no solo es reducir costos, sino también asegurar que los productos lleguen en buen estado, disminuir pérdidas y apoyar a empresas más pequeñas que dependen de una infraestructura logística robusta.

La tercera línea será la logística urbana, un ámbito cada vez más presionado por los cambios en los hábitos de consumo. El crecimiento del comercio electrónico, el aumento de los despachos a domicilio y la necesidad de abastecer ciudades más densas están generando nuevos desafíos para la planificación urbana.

«Cada vez consumimos más, cada vez pedimos más cosas a domicilio y, obviamente, eso es bueno, pero necesitamos resolverlo de mejor forma en la ciudad», afirmó.

La cuarta línea estará vinculada al transporte público y la caminabilidad. Para CATLEC, ambos temas no pueden analizarse por separado de la logística, porque forman parte de un mismo sistema urbano. Ciudades con buenos sistemas de transporte, mejor acceso, mayor eficiencia y menor congestión no solo mejoran la calidad de vida, sino que también se vuelven más atractivas para la inversión y el desarrollo económico.

«Las ciudades que son agradables y buenas para vivir, y que dan oportunidades, son esas que tienen buenos sistemas de transporte y buenas logísticas», planteó el experto.

Competitividad, sostenibilidad y calidad de vida

Uno de los puntos centrales de la conversación fue la necesidad de entender el transporte y la logística como factores de sostenibilidad. No se trata únicamente de mover carga o personas, sino de hacerlo de forma eficiente, resiliente y con menor impacto ambiental.

En esa línea, destacó que el crecimiento económico genera inevitablemente más viajes, más movimiento de personas y más demanda sobre la infraestructura. Por eso, el desafío no puede abordarse solo ampliando carreteras o sumando capacidad de manera fragmentada, sino diseñando sistemas que utilicen mejor el espacio disponible.

«Si crecemos, lo que sabemos perfectamente es que el crecimiento económico conlleva más viajes. Las personas, mientras más ingresos tienen, más viajes hacen, más se mueven, más actividades realizan», explicó.

El académico sostuvo que Santiago tiene un sistema de transporte público relativamente bueno para los estándares latinoamericanos, pero que enfrenta fuertes presiones. La expansión del parque automotor, la llegada de vehículos eléctricos más económicos y, eventualmente, los vehículos autónomos, podrían profundizar la congestión si no existe una planificación adecuada.

«La única solución es ocupar bien ese espacio vial que es escaso y compartirlo. Para compartirlo tenemos que tener buenos sistemas de transporte público y que las personas lo escojan como opción, no como ‘es lo que me alcanza», señaló.

Ese punto conecta directamente con la discusión ESG. La eficiencia logística puede contribuir a reducir emisiones, mejorar el uso de recursos, disminuir pérdidas de alimentos, optimizar cadenas productivas y fortalecer la resiliencia de las ciudades frente a cambios económicos, sociales y climáticos.

Un tema todavía lejos de la primera línea política

Pese a su relevancia, Nissen reconoció que la logística no siempre ocupa un lugar prioritario en la agenda pública. La razón, según explicó, tiene que ver con que sus efectos suelen ser indirectos y menos visibles para la ciudadanía.

«En general, otro lugar común en la gente que trabaja en esto es que los contenedores no votan. Entonces, las políticas públicas se mueven mucho en función de qué es lo que los votantes van a escoger», afirmó.

Sin embargo, el académico advirtió que los impactos sí llegan a las personas. Un mal sistema logístico puede traducirse en productos más caros, menor calidad en los alimentos, mayores pérdidas en las cadenas de suministro y dificultades para sostener el crecimiento de sectores exportadores.

«A los votantes sí les duele en el bolsillo tener malos sistemas logísticos. Sí les duele que los productos que uno compra en el supermercado tengan peor calidad que en otros lados, donde hay mejor logística y los productos llegan en mejor estado a la mesa», dijo.

Uno de los ejemplos más claros está en la cadena agroalimentaria. Según Giesen, la concentración de las cosechas en ciertos meses del año genera puntas de demanda que el sistema debe ser capaz de soportar. Si la infraestructura, la coordinación y la operación logística no responden, el país pierde eficiencia y oportunidades de crecimiento.

Investigación aplicada y vínculo público privado

CATLEC se define como un centro de investigación, pero con una orientación aplicada. Según Giesen, el objetivo no es solo producir conocimiento académico, sino sacar a los investigadores de su zona de confort y conectarlos con problemas locales, empresas, ministerios, municipios y sectores productivos.

«Nosotros tenemos más de 40 académicos con doctorado en buenas universidades, que han venido produciendo y publicando en buenas revistas internacionales. El ejercicio que vamos a hacer es sacarlos de esa zona de confort, de publicar los problemas que ya sabemos, para resolver problemas más locales, vincularnos con la industria y vincularnos con el Gobierno», explicó.

El centro también busca contribuir a la formación de capital humano, preparando a futuros ejecutivos, profesionales y tomadores de decisión con una mirada más profunda sobre las cadenas de suministro, la movilidad, el transporte público y la planificación logística.

En esa tarea, la transferencia será un componente clave. CATLEC incorporó a Paola Tapia, ex ministra de Transportes, como directora de transferencia, con el objetivo de facilitar el vínculo entre academia, empresas y Estado.

Ya han sostenido reuniones con autoridades de Transportes y  Obras Públicas, además de municipios con vocación logística. También están trabajando en regiones, incluyendo actividades en Concepción, donde participa parte del equipo académico del centro.

Indicadores, pilotos y propuestas para políticas públicas

Consultado sobre los resultados esperados, Nissen explicó que CATLEC desarrollará distintas líneas de trabajo. Algunas de corto plazo, especialmente relacionadas con levantar y ordenar información relevante para distintos actores. Uno de los problemas que identifica el centro es la falta de datos suficientes sobre carga y transporte. Por eso, una de las primeras tareas será construir indicadores que permitan visibilizar mejor los problemas logísticos y de movilidad en distintas zonas del país.

En esa línea, el centro aprovechará capacidades existentes entre sus instituciones asociadas. Por ejemplo, la Universidad Andrés Bello ya contaba con experiencia en transporte y logística, incluyendo asociaciones con empresas de transporte para trabajar con información de GPS. La Universidad Católica, por su parte, ha desarrollado estudios con organizaciones como ITDP para analizar datos de accesibilidad en sistemas de transporte en distintas ciudades.

«Lo primero es visibilizar los problemas y después tener algunos proyectos pilotos de soluciones que nos parezcan atractivas, y evaluarlas y analizarlas como centro», sostuvo Giesen.

Además, CATLEC buscará trabajar en propuestas de política pública, proyectos específicos con industrias como la salmonera y agroindustrial, y soluciones que permitan abordar brechas concretas en las cadenas de suministro del país.

Agenda estratégica para el desarrollo sostenible de Chile

La creación de CATLEC ocurre en un momento en que Chile enfrenta múltiples desafíos vinculados a competitividad, infraestructura, transición energética, sostenibilidad urbana, exportaciones y resiliencia de sus cadenas productivas.

Desde esa perspectiva, la logística deja de ser una operación secundaria y pasa a convertirse en una agenda estratégica. Cómo se mueve la carga, cómo se conectan los puertos, cómo se abastecen las ciudades, cómo se reducen las emisiones del transporte y cómo se mejora la calidad de vida urbana son preguntas que cruzan directamente el desarrollo futuro del país.

Para Giesen, el trabajo del centro puede traducirse en mejores decisiones públicas, mayor eficiencia privada y una mirada más sistémica sobre transporte y logística. En último término, dijo, estos temas terminan impactando en la vida cotidiana de las personas.

Lo que los expertos plantean es que la logística debe entenderse con una lógica distinta.