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18/04

Asia Pacífico, digitalización y transición energética: las claves que Chile busca activar en su inserción internacional

La Memoria 2025 de la Fundación Chilena del Pacífico revela una agenda donde comercio, sostenibilidad y tecnología convergen como ejes críticos para la competitividad del país en un escenario global marcado por tensiones geopolíticas y transformación productiva.

En medio de reconfiguraciones geopolíticas, tensiones comerciales y una acelerada transformación tecnológica, Chile comienza a delinear una estrategia de inserción internacional donde sostenibilidad, digitalización y resiliencia económica se posicionan como elementos estructurales.

Así se desprende de la Memoria Anual 2025 de la Fundación Chilena del Pacífico, la organización público-privada clave para la integración de Chile en la región del Asia-Pacífico, que se  fundó en 1994 y actúa como Secretaría Nacional para el Consejo Asesor Empresarial de APEC (ABAC) y el PECC (Pacific Economic Cooperation Council).

El documento, que evidencia un giro hacia una mirada más estratégica del vínculo con Asia Pacífico, sitúa el trabajo de la fundación en un escenario internacional desafiante, donde las economías abiertas como la chilena enfrentan nuevas exigencias. En ese contexto, se enfatiza la necesidad de fortalecer la colaboración público-privada y adoptar una visión de largo plazo, en medio de una creciente volatilidad global.

Agenda con componentes ESG

Uno de los elementos más relevantes es que la agenda ya no se limita al comercio tradicional. El estudio sobre la política comercial de Chile hacia Asia Pacífico 2026-2030 identifica tres vectores estratégicos del siglo XXI: transición energética y minerales críticos; seguridad alimentaria y valor agregado; y digitalización y servicios intensivos en conocimiento

Estos ejes reflejan una evolución hacia una agenda donde el crecimiento económico está profundamente vinculado a desafíos ESG, particularmente en materia de transición energética y desarrollo sostenible. La sostenibilidad aparece no como un área aislada, sino como una condición estructural de competitividad internacional, especialmente en industrias clave como minería, energía y alimentos.

El nuevo motor competitivo

Otro de los hallazgos clave es el peso creciente de la economía digital. Según el documento, servicios digitales alcanzó el 14,5% del comercio mundial en 2024, con Asia Pacífico concentrando el 22,9% de estas exportaciones.

Para Chile, esto abre una oportunidad estratégica, pero también plantea desafíos. Si bien el país ha avanzado en acuerdos como el DEPA (Digital Economy Partnership Agreement) y en marcos regulatorios vinculados a datos y ciberseguridad, el desafío sigue siendo integrar estos avances en una estrategia coherente.

La digitalización, además, se cruza directamente con la sostenibilidad: permite mejorar la eficiencia de procesos, habilitar nuevos modelos de negocio y reducir huellas operacionales, pero también exige capacidades institucionales y regulatorias robustas.

Laboratorio aplicado

El análisis de economías como Singapur, Corea del Sur, China y Australia muestra distintos modelos de desarrollo que combinan crecimiento económico con capacidades institucionales avanzadas.

Entre los aprendizajes destacados: integración logística y digital (Singapur), incorporación masiva de pymes al comercio digital (Corea), política industrial orientada al desarrollo tecnológico (China), estabilidad regulatoria como ventaja competitiva (Australia).

Estos casos evidencian que la sostenibilidad, entendida en sentido amplio, depende en gran medida de la gobernanza y la capacidad de articulación público-privada, más que de iniciativas aisladas.

Finanzas, inclusión y sostenibilidad 

Otro elemento relevante es la incorporación de la inclusión financiera como parte de la agenda de desarrollo sostenible. En el marco de APEC, se destacó el estudio sobre banca digital para promover inclusión financiera y desarrollo sostenible en economías del bloque.

Este punto es clave desde una mirada ESG: la inclusión financiera no solo impulsa el crecimiento económico, sino que también contribuye a reducir brechas sociales y mejorar la resiliencia de los sistemas económicos.

La agenda también pone énfasis en los riesgos globales. El State of the Region Report identifica el proteccionismo y las tensiones geopolíticas como amenazas relevantes, pero también plantea la necesidad de fortalecer tecnologías de manera responsable y apoyar el sistema multilateral.

Este enfoque conecta directamente con la gobernanza ESG: en un mundo fragmentado, la capacidad de coordinar políticas, generar acuerdos y mantener estándares comunes se vuelve crítica.

Chile ante un nuevo rol

Quizás uno de los puntos más interesantes es el diagnóstico sobre el rol futuro de Chile. El país no solo debe exportar recursos, sino transformarse en un puente tecnológico y comercial entre América Latina y Asia Pacífico.

Para ello, se plantea la necesidad de avanzar en transformación productiva; fortalecer la inclusión digital; consolidar estrategias de valor agregado; mejorar la articulación internacional. Cambio que implica evolucionar desde un modelo extractivo hacia uno más sofisticado, donde la sostenibilidad, la innovación y la gobernanza adquieren un rol central.