Diálogos Sostenibles
19/05

Chile Valora: el sistema que está redefiniendo la empleabilidad y las competencias para la economía sostenible

En medio de un mercado laboral que cambia a gran velocidad, Chile enfrenta un desafío estructural: cómo reconvertir su matriz productiva hacia la sostenibilidad sin dejar trabajadores atrás. En este escenario, Chile Valora, servicio público dependiente del Ministerio del Trabajo, se ha transformado en un actor técnico clave para certificar competencias reales y conectar a los trabajadores con empleos del futuro.

En esta edición de Diálogos Sostenibles, la directora ejecutiva de la institución, Ximena Rivilo, profundizó en el rol del sistema, los avances legislativos recientes y la necesidad de una conversación más estrecha entre la industria, el Estado y el mundo formativo.

Gobernanza tripartita

Rivilo define la esencia de la institución como una combinación única entre política pública y participación directa de los sectores productivos.

«Lo primero es que es un servicio público dependiente del Ministerio del Trabajo administrativamente, pero tiene una gobernanza tripartita resolutiva», explicó. El directorio, compuesto por representantes de empleadores, trabajadores y tres ministerios, Trabajo, Economía y Educación, permite que las decisiones respondan a las necesidades reales del mercado laboral.

«Ese sistema hace que la conversación con los sectores productivos para poder levantar perfiles y certificar a estos trabajadores y trabajadoras… tenga un valor muy relevante para la industria».

Chile Valora cumplió 17 años y recientemente consolidó uno de sus hitos más importantes: una ley aprobada por unanimidad y en tiempo récord.

Rivilo recordó que el proyecto «igualaba la franquicia tributaria, permitía que la certificación sea reconocida por otros países así como un título profesional», y que la votación “generó una aprobación unánime en las bancadas… salió en cuatro meses”.

Esa validación transversal se explica porque el sistema convoca, según sus palabras, «a un mundo muy diverso, muy transversal».

De la reconversión laboral al desarrollo sostenible

Uno de los focos estratégicos actuales es apoyar empleos vinculados a la transición energética y medioambiental. La institución ya cuenta con perfiles certificados en instalación de paneles solares, eficiencia energética, operación de plantas de valorización de áridos, reciclaje y transporte de residuos.
Rivilo ejemplifica con claridad cómo se traducen estas rutas laborales: «Si él desarrolla competencias en instalación de paneles solares, tenemos la certificación… que le permite reconvertirse en empleos asociados a todo lo que significa sostenibilidad».

Este trabajo no es aislado: se desarrolla en «20 organismos sectoriales» que reúnen al Estado, empresas, sindicatos y gremios. Entre ellos destaca la mesa permanente de medio ambiente y reciclaje, donde Chile Valora está trabajando en perfiles orientados a construcción circular y descarbonización junto a Fundación Chile, la Cámara Chilena de la Construcción, Construye 2025, ANARCH, Resimple y otros.<

La industria como punto de partida

Rivilo explica que son las propias empresas y gremios quienes definen los estándares de cada perfil:»¿Quiénes son los expertos? Los que lo hacen: las empresas que construyen, los recicladores que reciclan. Ellos son los que dicen: ‘estas son las competencias’. El Ministerio de Medio Ambiente dice: ‘este es el estándar’… y elaboran el perfil».

Ese diseño conjunto permite que las certificaciones representen un estándar técnico validado y exigente. Tanto así que entre un 8% y un 12% de los evaluados no se certifican, lo que refuerza el rigor del proceso.

Evidencia y nuevo estudio nacional

Chile Valora ha certificado a más de 230 mil personas, y cada año aumentan: «Esperamos este año llegar a 25 mil personas certificadas», señaló Rivilo, proyectando duplicar la cifra para 2030.

Sobre mejoras concretas en empleo e ingresos, agregó: «Hay un porcentaje, cerca de un 35%, a quienes se les entrega mayor responsabilidad, incluso mayores ingresos asociados a eso».

El organismo trabaja con Hacienda y el Ministerio del Trabajo en un estudio nacional sobre impacto en empleabilidad, cuyos resultados se esperan para marzo o abril de 2026.
Uno de los aportes menos conocidos, pero más estratégicos, es la articulación entre certificación laboral y formación técnica.

«Con nuestros perfiles generamos una pasarela entre el mundo del trabajo y el mundo de la formación formal», explicó Rivilo. Hoy existen 43 convenios con centros de formación técnica, donde los perfiles permiten convalidar contenidos y reducir carga académica. «En algunas certificaciones hasta un semestre menos en carreras de cuatro semestres», acotó.

Inclusión laboral real

La directora subrayó que el sistema beneficia especialmente a personas sin educación media completa (más de 4 millones en el país) y a trabajadores cesantes, incluidos quienes son parte del Seguro de Cesantía y del Fondo de Cesantía Solidario.

Pero insistió en que la certificación es universal: «Puedes ser doctorado en Harvard… aprendiste construcción, y te puedes certificar. Es un sistema abierto y universal, porque el mercado laboral necesita todo el talento»

Rivilo detalló parte de la oferta: «Transportista de residuos no domiciliarios no peligrosos, reciclador de base, reciclador especializado en chatarra y metales, montajista, supervisor ambiental en obras, operador de plantas de valorización de áridos…». Todo esto se alinea con las transformaciones que exige la transición climática y los compromisos internacionales del país.