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09/11

Circularidad de la economía en América Latina es inferior al 1%

La métrica es drásticamente más baja que el promedio mundial que llega al 7,2%. Este es el primer informe sobre economía circular que se realiza sobre América Latina y el Caribe. Fue elaborado por Circle Economy Foundation y advierte que, esta forma de enfrentar los negocios, puede generar 8,8 millones de nuevos empleos en la región

América Latina y el Caribe utiliza, casi en su totalidad, materias primas vírgenes para satisfacer sus necesidades. Las que, una vez que que llegan a su vida útil, terminan en desechos. Así de drástico es el primer informe, a nivel mundial, que se realiza acerca de la economía circular de la región que revela que la métrica de circularidad es inferior al 1%. El promedio planetario, que ya es bajo, es de 7,2%.

Más del 11% de las materias primas mundiales se extraen de este lado del globo, pese a que sólo aporta alrededor del 8% de la población global.

El documento es drástico al advertir que «la aplicación de estrategias de economía circular en solo dos sectores, el agroalimentario y el manufacturero, podría reducir las huellas materiales y de carbono en un tercio cada una, pasando desde el 1% al 6%». Además, el informe revela que podría generar 8,8 millones de nuevos empleos formales en agroalimentación, construcción, movilidad y gestión de residuos.

Para materializarlo, será necesario invertir en nuevas competencias técnicas y sociales, dice el documento  que destaca a Chile, Colombia y Costa Rica como países que están empezando a allanar el camino.  El análisis también demuestra cómo la región puede aprovechar la economía circular «para hacer frente a las ineficiencias sistémicas en la satisfacción de las necesidades sociales, conservar su riqueza natural única y mejorar el bienestar de sus habitantes».

El Circularity Gap Report América Latina y el Caribe, elaborado por Circle Economy Foundation, organización sin fines de lucro con sede en Bruselas, advierte eso sí que no existen estadísticas oficiales acerca de los residuos de la construcción, por lo que «es difícil proporcionar» datos totalmente exactos».

El consumo
En América Latina se consumen 12,4 toneladas de materiales por persona al año, no muy distinto a la media mundial de 12,2 toneladas, pero «sigue superando el nivel estimado de consumo ‘sostenible’ de 8 toneladas», señala el estudio al detallar que alrededor del 40% de los materiales extraídos aquí se exportan para satisfacer la demanda mundial de biomasa y minerales metálicos, principalmente.
Reitera además que la agricultura y la silvicultura son los sectores que más contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), con cifras que superan los índices mundiales. Aunque el 30% de las emisiones están vinculadas a los envíos» .

El camino
El documento propone 5 vías para reducir la brecha de circularidad en la zona:
1.- Cambiar a un sistema alimentario circular. Renovar la gestión de la biomasa es fundamental para avanzar en la circularidad del sistema alimentario. Podría promover prácticas de agricultura regenerativa, como la agrosilvicultura, la permacultura y la gestión integrada de la ganadería, al tiempo que se fomentan dietas más equilibradas. Reducir y valorizar la pérdida y el desperdicio de alimentos también es clave para aumentar la circularidad y desbloquear nuevas oportunidades económicas de alto valor.
2.- Construir un entorno circular. Debido a los altos niveles de urbanización, los asentamientos informales y la considerable acumulación de existencias, la configuración de un entorno construido más circular es clave para garantizar un futuro más eficiente en el uso de los recursos. Dar prioridad a a las renovaciones frente a las nuevas construcciones, la adopción de métodos y prácticas más circulares en la construcción, como la prefabricación y la utilización de materiales locales y sostenibles. El aumento de la eficiencia energética de los edificios existentes, junto con el despliegue a gran escala de tecnologías con bajas emisiones de carbono, como la energía fotovoltaica, los tejados verdes y las bombas de calor, también tienen un gran potencial.
3.- Desarrollar la circularidad en la manufacturación.  Significaría mejorar los procesos y emplear tecnologías modernas para aumentar la eficiencia, reducir y valorizar los residuos industriales para obtener más con menos, especialmente a nivel interindustrial, como el arrendamiento, la remanufactura, la reacondicionamiento y la reparación de maquinaria y equipos en lugar de venderlos.
4.- Transformar el sistema energético. Aunque la región está a la cabeza mundial en materia de energías renovables, los combustibles siguen dominando el mix energético.
5.- Reducir la generación de de residuos y mejorar su recirculación.  Los datos sobre residuos son limitados, alrededor de dos tercios no se contabilizan y, por lo tanto, no pueden gestionarse. Se necesita recopilar más datos, introducir normativas más estrictas y capacitar a los recicladores informales, aumentar el consumo de materiales secundarios y conservar los recursos, al tiempo que se fomenten actividades económicas más sostenibles.

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