El «Índice de Habitabilidad Global 2025», publicado por la Economist Intelligence Unit (EIU), vuelve a poner a Europa y Oceanía a la cabeza de las ciudades más habitables del planeta. Este año, Copenhague (Dinamarca) se corona en el primer lugar, con una puntuación casi perfecta de 98,0 sobre 100, gracias a su estabilidad política, excelente infraestructura y sólidos sistemas de salud y educación.
La capital danesa desplazó del podio a Viena (Austria), que ahora comparte el segundo lugar con Zúrich (Suiza), ambas con 97,1 puntos. Ciudades como Melbourne, Ginebra, Sídney, Osaka y Vancouver completan el top 10, consolidando una tendencia que se repite año tras año: los países desarrollados del hemisferio norte y de Asia-Pacífico siguen marcando la pauta en calidad de vida urbana.
El estudio de la EIU evalúa 173 ciudades de todo el mundo en cinco dimensiones clave: estabilidad, salud, cultura y entorno, educación e infraestructura. En promedio, la puntuación global se mantuvo en 76,1 puntos, evidenciando que, a pesar de tensiones geopolíticas y conflictos locales, las mejoras en servicios básicos continúan avanzando en varias regiones.
Santiago destaca en América Latina
En este panorama global, Santiago se posiciona como la ciudad más habitable de América Latina, ubicándose en el puesto 57 del ranking global, con una puntuación de 77,3 puntos, por encima del promedio mundial. Este resultado refleja avances notables en infraestructura urbana, estabilidad social y acceso a educación, áreas donde la capital chilena obtiene sus mejores evaluaciones.
Según el desglose del índice, Santiago sobresale especialmente en infraestructura (85,7 puntos) y estabilidad (80 puntos). En educación alcanza 75 puntos, mientras que salud y cultura rondan los 70 puntos, marcando oportunidades de mejora en estos ámbitos.
Este desempeño le permite superar a otras capitales latinoamericanas tradicionalmente mejor posicionadas, como Buenos Aires, que este año figura en torno al puesto 65 con una puntuación estimada de 74,9 puntos.
Una década de progreso sostenido
Desde 2016, Santiago ha mantenido una trayectoria estable en el índice de habitabilidad. Aunque no ha registrado saltos dramáticos, su capacidad para sostener niveles de vida altos y evitar retrocesos significativos en infraestructura o seguridad la consolidan como una de las urbes más estables de la región.
Si bien los desafíos persisten, como la contaminación del aire, la congestión urbana o las brechas en acceso a servicios de salud pública, el resultado 2025 confirma que Santiago continúa siendo un referente urbano regional.
¿Qué significa ser habitable hoy?
Más allá del prestigio, el índice de habitabilidad entrega señales relevantes para la planificación urbana y el diseño de políticas públicas. Según la EIU, más de la mitad del PIB mundial depende en gran medida de entornos urbanos funcionales, seguros y bien conectados. En ese contexto, la calidad de vida se transforma en una ventaja competitiva para atraer talento, inversión y proyectos de innovación.
Además, factores como el cambio climático, la migración urbana y las nuevas formas de trabajo están reformulando el concepto de habitabilidad. Las ciudades que lideran el ranking no solo ofrecen buenos servicios, sino que también avanzan hacia modelos urbanos más resilientes, verdes e inclusivos.