ESGLIVE
11/04

Compliance y ética empresarial en Chile: ¿Cómo evolucionan las compañías frente a los nuevos riesgos?

En un nuevo ESGLive de ESGHOY, los expertos Cristian Figueroa (SustainaValue) y Rodrigo Reyes (Prelafit y vicepresidente de la nueva asociación de compliance) analizaron los avances y desafíos del cumplimiento normativo en las organizaciones. Gobernanza, cultura ética, liderazgo empresarial y el rol del compliance en la sostenibilidad, fueron parte de la conversación.

El cumplimiento normativo, o compliance, dejó de ser una formalidad en las empresas chilenas. Hoy, se posiciona como un componente central de la sostenibilidad corporativa, directamente vinculado a la ética, la gobernanza y la estrategia empresarial. Así lo plantearon Cristian Figueroa, abogado y socio director de SustainaValue, y Rodrigo Reyes, director jurídico de Prelafit y vicepresidente de la Asociación Chilena de Ética y Compliance (ACEC), en una nueva edición de ESGLive de ESGHOY.

Ambos expertos coincidieron en que Chile ha avanzado significativamente en materia regulatoria. La entrada en vigencia de la Ley de Responsabilidad Penal de Personas Jurídicas en 2009 fue el punto de partida, y la reciente Ley de Delitos Económicos terminó por consolidar una nueva exigencia: pasar de un compliance formal a uno real, efectivo y culturalmente integrado.

Diagnóstico del compliance en Chile

Rodrigo Reyes: «Hoy tenemos más de 200 delitos que pueden comprometer penalmente a una empresa. Las multas pueden llegar incluso a los US$ 200 millones. Estamos a la altura de los países más desarrollados en esta materia».

Cristian Figueroa: «No se trata solo de prevenir delitos. También hay desafíos nuevos en materia laboral, de protección de datos y de sostenibilidad. El compliance moderno abarca ESG, cultura organizacional, liderazgo y sistemas internos efectivos».

¿Cómo pasamos del cumplimiento al compromiso? Uno de los puntos centrales es construir una cultura de cumplimiento desde el liderazgo, dicen los expertos.

Cristian Figueroa: «El liderazgo ético se demuestra con el ejemplo. Si un gerente predica con el ejemplo, si la cultura organizacional respalda al oficial de cumplimiento, entonces el modelo funciona. Si no, será solo pape».

Rodrigo Reyes va más allá: «Las empresas no fracasan solo por tener modelos de compliance mal diseñados. Muchas veces fallan por una gobernanza débil. La cabeza de la organización es clave, y es ahí donde debemos forjar un carácter virtuoso en los liderazgos».

El rol del ESG: ética, sostenibilidad y confianza

Ambos expertos abordaron la relación entre compliance y sostenibilidad.

Rodrigo Reyes: «Un buen programa de compliance es también una estrategia ESG. Si se vincula al propósito, si forma parte del negocio, entonces genera confianza con los stakeholders, desde inversionistas hasta trabajadores».

Cristian Figueroa coincide: «Chile es líder en la región, no solo por la regulación, sino porque nuestras instituciones funcionan. Eso genera confianza en los mercados internacionales. ESG no es solo un estándar: es una oportunidad de diferenciación real».

Incentivos y ética: ¿cómo educar a la organización?

Otro tema clave fue la relación entre incentivos y ética organizacional, donde ambos alertaron sobre los riesgos de premiar solo resultados sin mirar el «cómo».

Cristian Figueroa: «Si premiamos solo la venta, y no cómo se logra esa venta, entonces estamos enseñando que el fin justifica los medios. Eso va en contra de cualquier cultura ética real”.

Rodrigo Reyes: «Hay una frase que me gusta: el incentivo se come al compliance al desayuno. Por eso es vital alinear las metas con los valores de la compañía. No se trata de eliminar las metas, sino de diseñarlas con responsabilidad”.

Y en ese contexto es que nace la Asociación Chilena de Ética y Compliance (ACEC) para promover buenas prácticas, «compartir experiencias, y vincular el cumplimiento con la ética y los valores. Ya somos más de 150 miembros trabajando en grupos técnicos y colaborativos», explica.

¿Por dónde empezar?

Cristian Figueroa concluyó con un mensaje claro para las empresas que aún están en etapa incipiente: «Lo primero es tomar una decisión: ¿vamos a subirnos al carro del compliance real? Luego, hacer un diagnóstico, una línea base de cultura, controles, incentivos y liderazgo. Lo técnico se aprende, pero el compromiso ético es el verdadero motor del cambio».