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06/06

Confianza global 2026: el mundo se vuelve más desconfiado y polarizado

El Edelman Trust Barometer 2026 revela un aumento de la desconfianza, la polarización y el repliegue social, con efectos directos en empresas, gobiernos y cohesión social.

La confianza global 2026 muestra señales de estancamiento en un contexto marcado por la polarización, la desigualdad, la desinformación y el repliegue hacia círculos más cercanos. Así lo advierte el Edelman Trust Barometer 2026, informe anual que analiza el estado de la confianza en empresas, gobiernos, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil.

¿Qué es la confianza global 2026 según Edelman? La confianza global 2026, según el Edelman Trust Barometer, muestra una estabilidad aparente en el índice global, pero con señales de fragmentación social, mayor insularidad, brechas por ingresos y una creciente presión sobre las empresas para actuar como mediadoras de confianza.

El estudio, basado en 33.938 encuestados en 28 países, sitúa el índice global de confianza en 57 puntos, una cifra que refleja estabilidad en el promedio mundial, pero que también esconde diferencias relevantes entre países desarrollados, economías emergentes y grupos socioeconómicos.

El avance de la insularidad

Uno de los principales hallazgos del informe es el avance de la «insularidad», entendida como la creciente resistencia a confiar en personas con valores, creencias, fuentes de información, culturas o formas de vida distintas.

Según Edelman, 7 de cada 10 personas a nivel global se muestran reticentes o directamente no dispuestas a confiar en alguien diferente a ellas. Para el informe, este fenómeno refleja un cambio relevante: la confianza ya no depende solo de la credibilidad de las instituciones, sino también de la capacidad de las sociedades para sostener vínculos con quienes piensan distinto.

El reporte vincula esta tendencia con factores como la incertidumbre económica, el aumento del costo de vida, la desinformación, las tensiones geopolíticas y el pesimismo sobre el futuro.

Más confianza en lo cercano y menos apertura hacia lo distinto

El Edelman Trust Barometer 2026 también muestra un giro hacia lo local y lo cercano. En un escenario de mayor incertidumbre, las personas tienden a confiar más en su entorno inmediato y menos en actores percibidos como lejanos o externos.

Este fenómeno tiene efectos concretos en la vida pública, en el comercio internacional y también dentro de las organizaciones.Advierte que las diferencias de valores o visiones pueden afectar la disposición de las personas a colaborar, apoyar a empresas extranjeras o permanecer en determinados espacios laborales.

La confianza deja de ser solo un atributo reputacional y comienza a operar como una condición para la cooperación social, empresarial e institucional.

Desigualdad y confianza: una brecha que se amplía

Otro punto central del informe es la relación entre confianza y desigualdad. Edelman muestra que la brecha entre personas de altos y bajos ingresos alcanzó los 16 puntos, más del doble que en 2012, cuando era de 6 puntos.

La diferencia también aparece frente a la inteligencia artificial. El reporte señala que un 54% de las personas de bajos ingresos teme quedar atrás por la IA generativa, mientras que entre los grupos de altos ingresos esa preocupación llega al 31%.

El pesimismo sobre el futuro también marca el diagnóstico. Solo un 32% de los encuestados cree que la próxima generación estará mejor que la actual, una caída de cuatro puntos frente al año anterior.

Empresas lideran la confianza, pero enfrentan mayores expectativas

En este escenario, las empresas vuelven a aparecer como una de las instituciones mejor posicionadas. A nivel global, el informe muestra que el empleador propio alcanza un 78% de confianza, seguido por las empresas con 64%, las ONG con 58%, los medios con 54% y los gobiernos con 53%.

Sin embargo, esa posición implica una mayor presión. Para Edelman, las empresas no solo son evaluadas por su desempeño económico, sino también por su capacidad de actuar como articuladoras de confianza en sociedades más fragmentadas.

Este punto dialoga con las conversaciones desarrolladas por ESGHOY junto a PROhumana, donde una de las conclusiones ha sido que las empresas deben pasar de una lógica meramente declarativa o de cumplimiento a una relación más coherente, colaborativa y sostenida con sus grupos de interés.

En contextos de desconfianza, la legitimidad empresarial depende cada vez más de la consistencia entre lo que se comunica, lo que se decide y lo que efectivamente se implementa.

Un desafío para gobiernos, empresas y sociedad civil

El informe plantea que la confianza global enfrenta un desafío estructural: reconstruirse en sociedades donde las diferencias se toleran cada vez menos. Para Edelman, la respuesta pasa por desarrollar mecanismos de mediación de confianza, capaces de tender puentes entre visiones distintas, escuchar sin intentar imponer una sola mirada y generar condiciones para la cooperación.

En esa línea, la confianza deja de ser un concepto abstracto. Se transforma en una variable estratégica para la estabilidad social, la gestión empresarial, la relación con las comunidades y la capacidad de enfrentar desafíos comunes como la transición climática, la transformación tecnológica y la desigualdad.

 

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