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06/10

CONMEBOL: Más que un juego limpio. ¿Es la ética la jugada más rentable en la empresa?

Hace una semana, en el II Summit de Compliance del Fútbol Sudamericano en Asunción, fui testigo de cómo esta institución, una vez sacudida por un escándalo de corrupción, se ha convertido en un caso de estudio global de gobernanza y transparencia.

Como especialista en compliance corporativo, he visto de primera mano cómo las organizaciones pueden transformarse. Pero pocas historias son tan impactantes como la de la CONMEBOL. Hace una semana, en el II Summit de Compliance del Fútbol Sudamericano en Asunción, fui testigo de cómo esta institución, una vez sacudida por un escándalo de corrupción, se ha convertido en un caso de estudio global de gobernanza y transparencia.

El FIFA Gate no fue solo un terremoto para el fútbol, fue un llamado de atención. En 2016, la CONMEBOL era una organización sin controles, con pagos en efectivo y una estructura informal donde el poder se concentraba en pocas manos. Habían perdido de vista su verdadero propósito. En palabras de su actual directora de Ética, Graciela Garay, tenían «absolutamente nada» en materia de cumplimiento. La implementación de un programa de ética no fue una decisión interna, sino una exigencia impuesta por fuerzas externas.

Del caos a la estructura: Los pilares del cambio

El camino a la transformación comenzó con reformas fundacionales. Se separó la esfera política de la operativa, se crearon órganos de control como la Comisión de Finanzas y la Dirección de Ética, y se implementaron exámenes de integridad para los altos directivos. Dejando atrás la informalidad, la CONMEBOL se bancarizó completamente en 2017, eliminando el riesgo de los pagos en efectivo.

Pero la verdadera innovación llegó con la tecnología. La implementación de sistemas como SAP para la gestión financiera, IPR para la trazabilidad de pagos y COMET para el seguimiento de torneos, permitió un control total. Además, la herramienta Worldcheck para la due diligence de terceros se convirtió en una pieza clave para la prevención. El compliance dejó de ser un departamento aislado para convertirse en un socio estratégico transversal, trabajando de la mano con cada área de la organización.

La ética como cultura y la rentabilidad como resultado

El compromiso con la ética fue más allá de los procedimientos. Se convirtió en una verdadera transformación cultural. Este enfoque riguroso llevó a la CONMEBOL a obtener certificaciones internacionales de sistemas de gestión, enfocándose en la mejora continua y validando la solidez de sus controles.

En el Summit, se destacó un dato revelador que demuestra la relación directa entre la ética y la rentabilidad: la CONMEBOL pasó de facturar 175 millones de dólares en 2015 a 849.8 millones en 2024. Este crecimiento de casi 5 veces en su facturación no es casualidad.

Este ejemplo nos podría permitir señalar que la ética, el compliance y la transparencia son rentables. Al menos en este caso ha generado mejorar la confianza con los stakeholders, lo que se traduce en relaciones duraderas. El buen comportamiento atrae a patrocinadores y socios que valoran la buena gobernanza. La integridad fomenta la innovación y la sostenibilidad, ya que las organizaciones con fuertes culturas éticas son más creativas y resilientes.

En un mundo donde los riesgos reputacionales y los escándalos pueden hundir una empresa, invertir en compliance y gobernanza no es solo una obligación, es una estrategia de negocio. Los liderazgos éticos no solo son necesarios para que las instituciones funcionen correctamente, sino que también son la clave para alcanzar resultados económicos superiores y más sostenibles.

Un camino en constante construcción

¿Significa esto que no existen ni habrá incidentes en compliance o faltas a la ética en la organización? No. Nada más humano que la corrupción. Pero los esfuerzos desplegados parecen estar dando frutos.

La transformación no es un evento de una sola vez, sino un proceso de mejora continua. Habrá retrocesos, resistencia y nuevos desafíos. La naturaleza humana hace que la corrupción sea una amenaza constante, pero un sistema bien diseñado y una cultura arraigada en la ética permiten detectar, mitigar los incidentes e ir construyendo valor.

La historia de la CONMEBOL nos demuestra que el cambio es posible. Su éxito evidencia que la ética y la rentabilidad no son conceptos excluyentes, sino que pueden fortalecerse mutuamente. La sanción inicial o la voluntad colectiva pueden ser la chispa, pero la disciplina, la estrategia y la perseverancia son el combustible para un cambio duradero. La próxima vez que escuchemos el lema «la ética es rentable», recordemos que no es solo una frase, es una realidad demostrada.

 

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