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15/01

Conocer, confiar y colaborar

Aun cuando la desconfianza, la polarización, la incertidumbre pueden ser fenómenos globales, para países como Chile, este clima entre las personas marca la distancia entre progresar y avanzar a una mejor calidad de vida para los habitantes o quedarnos inmóviles y con ello, perder posibilidades.

En este inicio de año, en el que parece haber más razones para las dudas que para las certezas, nos enfrentamos a la encrucijada de un nuevo ciclo en el que nuevamente tenemos la oportunidad de elegir cómo queremos abordar nuestros desafíos y proyectos, no sólo los propios sino los que nos interpelan como sociedad.

Los datos de distintos estudios muestran que la confianza es un bien escaso; por ejemplo, de acuerdo con el Índice de Confianza 2023 de Ipsos, Chile se ubica entre los países con menos confianza hacia jueces, abogados, sacerdotes, líderes empresariales y políticos. Y esto podría ser eso, un dato más, pero lo cierto es que la falta de confianza impacta en múltiples ámbitos, limita posibilidades y nos lleva a parapetarnos en aquellos espacios que nos parecen seguros, iniciando un nuevo confinamiento, esta vez voluntario.

Aun cuando la desconfianza, la polarización, la incertidumbre pueden ser fenómenos globales, para países como Chile, este clima entre las personas marca la distancia entre progresar y avanzar a una mejor calidad de vida para los habitantes o quedarnos inmóviles y con ello, perder posibilidades.

Chile y sus habitantes necesitan avanzar hacia un nuevo momento, que en mi opinión requiere al menos tres elementos. El primero de ellos está a la base de lo necesario y es la capacidad de abrirnos y atrevernos a conocer o reconocer a otros, escuchando para comprender y aprender a partir de la experiencia y visión de personas diversas. Desde este conocimiento, germinará la confianza, es decir, la posibilidad de estar disponible para creer en la palabra y en la acción del otro, de forma recíproca. Al conocernos y confiar, estaremos reconstruyendo el tejido social y abriendo camino a nuevas posibilidades. Entonces, será posible situarnos en un nuevo punto en el que podremos actuar en colaboración.

En los distintos territorios de Chile, en un 83% rurales, están ocurriendo acciones relevantes y con alto potencial. Personas que se animan a iniciar proyectos, a innovar y aportar en sostenibilidad para Chile y el planeta. Grandes empresas que también están recorriendo este camino pensando en el futuro y la forma de hacer mejor las cosas. Ambos necesitan conocerse, confiar y para avanzar a la velocidad adecuada para nuestros tiempos, también necesitan colaborar.

Conocer, confiar y colaborar, tres elementos que necesitamos imperiosamente y para los que hemos puesto un hito inicial el pasado 6 de enero, cuando en Ensenada, puerta de entrada a la Patagonia, se reunieron más de 1500 personas que viajaron desde todo Chile, para encontrarse en el Encuentro Nacional de Vinculación Social, ENVIS. Allí, quienes eran desconocidos hasta entonces, viajaron para dar un voto de confianza a otro, para abrirse a la posibilidad de impulsar un proyecto común.

La potencia de los vínculos y hallazgos que surgieron de las conversaciones que ocurrieron durante este ENVIS, son el punto de inicio y también un insumo para diseñar una hoja de ruta que seguiremos construyendo en el futuro, que busca ni más ni menos que aportar a construir un Chile próspero, en el que la sostenibilidad y el crecimiento económico sean posibles de manera armónica.

 

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