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30/07

Consejo de Finanzas Sostenibles de la CCS impulsa la cuantificación financiera de la agenda ASG y estrecha lazos con la banca privada

En su segunda sesión de trabajo, la instancia de la Cámara de Comercio de Santiago avanzó en metodologías para traducir el desempeño ambiental en retorno financiero y en la articulación de alianzas con la banca para facilitar el acceso a capital sostenible.

El divorcio entre el lenguaje de las áreas de Sostenibilidad y el de las gerencias de Finanzas o los Directorios sigue siendo uno de los principales obstáculos para que la agenda ASG se instale como prioridad estratégica en las empresas chilenas. Sobre ese diagnóstico trabajó el Consejo de Finanzas Sostenibles de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) en su segunda sesión, cuyo eje fue desmontar la idea de la sostenibilidad como centro de costo o trámite declarativo, para instalarla en cambio como fuente de valorización financiera y retorno económico medible.

La discusión técnica puso el acento en un punto concreto: la gestión ambiental debe conectarse con la estructura de capital de las compañías. En esa dirección, el Consejo informó que se encuentra articulando alianzas con la banca privada nacional para facilitar el acceso a financiamiento sostenible, a través de encuentros técnicos sobre criterios de elegibilidad crediticia y del desarrollo de plataformas que conecten la oferta de capital verde con las necesidades de financiamiento del sector productivo. El comunicado no detalla aún con qué bancos se está trabajando ni los plazos de implementación de estas plataformas.

Dana Wagner, coordinadora de Sostenibilidad de la CCS, resumió el giro de enfoque que impulsa el gremio: la agenda ASG debe leerse como «un vector de eficiencia financiera» y no como un costo, con metodologías cuantitativas que traduzcan la gestión ambiental en optimización de CAPEX y OPEX, y en métricas que sustenten tanto las decisiones de inversión como el diálogo con la banca.

La presión regulatoria detrás de la agenda

Detrás de esta urgencia por traducir sostenibilidad en cifras hay un dato regulatorio que la propia CCS puso sobre la mesa: según el análisis presentado por el Consejo, el 71% de sus empresas miembros está directamente regulado por la Ley N° 21.305 de Eficiencia Energética, además de enfrentar mayores exigencias de reportabilidad bajo la normativa de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).

Sobre esa base regulatoria, la sesión revisó metodologías de análisis financiero aplicadas a casos reales. Marcelo Llévenes, gerente general de Clickie, presentó una evaluación cuantitativa del impacto económico en proyectos de eficiencia energética multi-sitio, apuntando a que el desafío central es justificar la inversión y cuantificar el ahorro para «unir dos mundos que a veces parecen distantes, como la sustentabilidad y las finanzas», mostrando que son complementarios.

La jornada contó también con el respaldo de la Asociación de Empresas de Eficiencia Energética (ANESCO Chile). Su gerente general, Mónica Gazmuri, destacó el valor de estos espacios para hablarle a las áreas ejecutivas «en el lenguaje financiero que les hace sentido», trasladando la experiencia de empresas socias en proyectos reales para resolver dudas operativas y demostrar la valorización económica de la eficiencia energética.

Con esta segunda sesión, el Consejo de Finanzas Sostenibles de la CCS avanza en su hoja de ruta 2026, que apunta a dotar al ecosistema empresarial de metodologías estandarizadas, articular soluciones con el sistema financiero y convertir los requerimientos normativos en ventajas competitivas medibles. Queda pendiente conocer los próximos hitos de esa hoja de ruta y el detalle de las alianzas bancarias en desarrollo.