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20/05

Conservación en América Latina: el nuevo modelo que busca escalar la protección ambiental

El Informe de Impacto 2025 de The Nature Conservancy plantea un cambio de enfoque: pasar de proyectos aislados a estructuras financieras, políticas y de gobernanza capaces de sostener la conservación a largo plazo en ocho territorios clave de la región.

América Latina concentra el 40% de las especies del planeta, un tercio del agua dulce global y una cuarta parte de sus bosques. En ese contexto, el Informe de Impacto 2025 de The Nature Conservancy (TNC) plantea que la clave ya no está en ejecutar proyectos puntuales, sino en construir sistemas de conservación que perduren en el tiempo, combinando financiamiento, políticas públicas y gobernanza territorial.

¿Qué propone el nuevo modelo de conservación en América Latina?
Pasar de proyectos aislados a sistemas sostenibles basados en financiamiento climático y mecanismos de mercado; políticas públicas integradas; gobernanza local e indígena; intervenciones a escala territorial en «paisajes icónicos»; desarrollo; y un cambio de escala, desdeproyectos a sistemas

El informe plantea un giro estructural en la forma de abordar la conservación. Según TNC, América Latina no puede seguir enfrentando sus desafíos ambientales con intervenciones fragmentadas, sino que requiere estructuras duraderas que integren economía, política y territorio.

La organización decidió concentrar su estrategia en ocho «paisajes icónicos», definidos por su relevancia ecológica y por contar con condiciones habilitantes para generar cambios a gran escala: Amazonía, Gran Chaco, Selva Maya, Mata Atlántica, Cerrado, Corriente de Humboldt, Orinoquía y Patagonia.

Financiamiento y gobernanza: el eje del nuevo modelo

Uno de los principales énfasis del informe es la necesidad de movilizar capital a gran escala. Destaca avances concretos como los US$200 millones en financiamiento de carbono en la Amazonía brasileña, en el marco de la Coalición LEAF; las concesiones de restauración a 40 años, con garantías multilaterales; los programas de pagos por servicios ambientales en territorios indígenas; y fondos climáticos regionales para restauración forestal.

Estas iniciativas reflejan un cambio hacia mecanismos financieros que buscan autosustentar la conservación en el tiempo, más allá de donaciones o proyectos piloto.

La Amazonía: avances estructurales, pero frágiles

El documento muestra que, en 2025, comenzaron a consolidarse respuestas coordinadas en la Amazonía Andina, con Colombia, Ecuador y Perú integrando las metas 30×30 en sus políticas nacionales.

Sin embargo, advierte que estos avances aún no están consolidados:

  • Dependencia de compromisos privados.
  • Falta de capacidad de implementación.
  • Presión creciente de actividades extractivas

Esto refleja una de las tensiones centrales del informe: los avances son reales, pero aún reversibles.

Producción y conservación: el caso del Gran Chaco y el Cerrado

El informe también aborda el vínculo entre producción y sostenibilidad, especialmente en territorios donde la expansión agrícola presiona los ecosistemas.

En el Gran Chaco: se firmaron acuerdos provinciales para alinear producción y conservación
Se avanzó en trazabilidad para cadenas libres de deforestación

En el Cerrado brasileño: se aprobaron leyes que vinculan competitividad con sostenibilidad
Se movilizaron más de US$954 millones en crédito sostenible

Aquí, el desafío es claro: lograr que la economía de la conservación compita con la economía de la deforestación.

Océanos y gobernanza regional: la Corriente de Humboldt

En el ámbito marino, el informe destaca avances en la gestión conjunta entre Chile, Perú y Ecuador:

  • 189 millones de hectáreas bajo mejor gobernanza.
  • Nuevas regulaciones pesqueras basadas en ciencia.
  • Expansión del monitoreo electrónico

Este caso muestra cómo la cooperación regional puede escalar soluciones, aunque el riesgo sigue siendo la implementación efectiva de las políticas.

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Patagonia: conservación con modelo replicable

Uno de los hitos más relevantes en Chile y la región, fue la protección de 133.000 hectáreas en el Fundo Puchegüín, en Cochamó, Región de Los Lagos, mediante un modelo que combinó financiamiento, actores privados y gobernanza comunitaria. Impulsado por la ONG local Puelo Patagonia, que logró recaudar más de US$ 78 millones a través de donaciones en 21 países, se implementará un plan de manejo participativo. que  ontempla un 80% de conservación estricta y un 20% para usos sostenibles, como turismo de bajo impacto y actividades tradicionales locales.

El informe destaca que se trata de estructuras diseñadas para replicarse en otros territorios.

Así y todo, el diagnóstico del informe es que la principal brecha de la conservación en América Latina es la implementación.

Entre los principales riesgos:

  • Falta de financiamiento suficiente.
  • Lentitud en políticas públicas.
  • Débil capacidad institucional.
  • Presiones económicas sobre los territorios

En ese sentido, el documento plantea que la región está construyendo una «arquitectura de conservación duradera», pero que su éxito dependerá de consolidar estas bases antes de que la ventana de oportunidad se cierre.

La pregunta ya no es si existen soluciones, sino si podrán escalar lo suficientemente rápido para enfrentar la presión ambiental creciente en América Latina.

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