informa
06/06

Chile como laboratorio de conservación: Patagonia y océanos marcan el nuevo enfoque en sostenibilidad

El Informe de Impacto 2025 de The Nature Conservancy posiciona a Chile como un territorio clave donde se están probando modelos replicables de conservación, combinando financiamiento, gobernanza y regulación ambiental.

Chile emerge como uno de los territorios donde la conservación está pasando de proyectos aislados a modelos estructurales. Así lo plantea el Informe de Impacto 2025 de The Nature Conservancy (TNC), que destaca avances en la Patagonia y en la gestión de la Corriente de Humboldt como ejemplos de soluciones que buscan escalar a nivel regional.

¿Por qué Chile es relevante en la conservación en América Latina?
Chile destaca por implementar modelos replicables de conservación en la Patagonia (protección territorial y gobernanza comunitaria); océanos (regulación pesquera y gestión regional); producción sostenible (ganadería regenerativa y carbono y desarrollo.

De proyectos a modelos: el rol de Chile

En el contexto regional, el informe identifica a Chile como uno de los espacios donde se están consolidando estructuras de conservación duradera, integrando financiamiento, políticas públicas y actores locales.

Este enfoque responde a una lógica más amplia: dejar atrás intervenciones puntuales y avanzar hacia sistemas capaces de sostenerse en el tiempo.

Esto se conecta con el enfoque general de la conservación en América Latina basada en sistemas sostenibles.

Patagonia: conservación a escala y con financiamiento

El caso más relevante es la Patagonia chilena, donde en 2025 se concretó la protección de 133.000 hectáreas en Puchegüín, un corredor biológico clave en el sur del país.

El proyecto movilizó más de US$78 millones e nvolucra actores privados, ONG y comunidades locales, admeás de establecer una gobernanza de largo plazo.

Más allá de la protección: turismo y biodiversidad

El informe también destaca avances en regulación del turismo sostenible.

En Torres del Paine: Se implementó el primer protocolo de observación de pumas
Integrado en normativa nacional

Esto posiciona a Chile como un caso donde la conservación no solo protege ecosistemas, sino que también ordena actividades económicas como el turismo.

Producción y carbono: la transición en marcha

Otro eje relevante es la transformación productiva.

El programa ESTEPPA: Busca regenerar 10 millones de hectáreas al 2030, donde itntegra ganadería con financiamiento de carbono.

Y aquí aparece uno de los desafíos estructurales, lograr que la producción sostenible sea económicamente viable a gran escala.

Océanos: regulación y coordinación regional

Chile también destaca en la gestión marina dentro de la Corriente de Humboldt.

Entre los avances menciona la regulación de 17 especies de pesca recreativa y la participación en esquemas de gestión sobre 189 millones de hectáreas

Estos cambios reflejan un fortalecimiento de la gobernanza oceánica, basado en ciencia y coordinación regional.

El desafío: escalar y sostener los avances

Pese a los avances, el informe advierte que la principal brecha está en la implementación.

En el caso de Chile, esto implica:

  • Consolidar modelos de financiamiento
    Asegurar gobernanza a largo plazo
    Mantener coherencia regulatoria
    Escalar soluciones más allá de casos puntuales
  • El riesgo no está en la falta de soluciones, sino en la velocidad a la que estas puedan expandirse.

Chile aparece en el informe no como un líder declarado, sino como un territorio donde se están probando soluciones concretas.

La relevancia del país radica en algo más profundo: su capacidad de transformar experiencias locales en modelos replicables para el resto de América Latina.