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13/04

Chilenos confían poco en la información ambiental que entregan las marcas

Un 64% de los consumidores considera poco o nada confiable la información ambiental que entregan las empresas y solo un 14% dice contar con datos suficientes para comprar de forma informada. El estudio “Patrones de Consumo Sustentable en Chile 2025” evidencia una fuerte brecha informativa y la necesidad de fortalecer la transparencia y la fiscalización del greenwashing en el país.

El informe «Patrones de Consumo Sustentable en Chile», una radiografía inédita sobre los hábitos, percepciones y barreras que enfrenta la ciudadanía al intentar consumir de manera responsable con el medioambiente. El estudio, basado en una encuesta nacional aplicada a 616 personas, revela que la principal dificultad no es el precio, sino la falta de información clara y confiable sobre los productos que se promocionan como «verdes».

Según los resultados, el 90,3% de los encuestados afirma que la información ambiental influye en sus decisiones de compra, pero apenas un 14,2% dice contar con datos suficientes para hacerlo de manera informada. Además, un 68,3% considera que la información es poco o nada clara, y un 64% no confía en la veracidad de los mensajes ambientales de las marcas.

Advierte que esta desconfianza constituye una barrera crítica para el avance del consumo sustentable en Chile, al desincentivar a quienes estarían dispuestos a pagar un sobreprecio por productos más responsables. «Superar las brechas informativas y elevar los estándares de comunicación ambiental es una condición habilitante para empoderar a la ciudadanía», señala el documento.

Marcado por la desconfianza

El estudio muestra que solo un tercio de los chilenos compra regularmente productos sustentables, y que los consumidores frecuentes se concentran entre los 45 a 64 años, con predominio femenino (62,6%). Los productos más adquiridos son alimentos orgánicos o naturales (69,3%), artículos de limpieza biodegradables (63,4%) y electrodomésticos eficientes (48,6%)

Las motivaciones principales son «cuidar el medioambiente» (87,3%) y “proteger la salud familiar” (83%). Sin embargo, entre quienes no compran productos sustentables, el 35% reconoce no saber realmente cuáles lo son, el 26% nunca se lo ha planteado, y el 22% desconfía de la veracidad de las afirmaciones ecológicas. Solo un 17% menciona el precio como motivo principal para no consumirlos.

Respecto a los sellos ambientales, la mitad de los consumidores (51,6%) declara confiar solo moderadamente, mientras que un 21% no confía o no los conoce. El SERNAC destaca que la proliferación de etiquetas poco fiscalizadas y declaraciones auto-reportadas reduce su credibilidad. En contraste, los sellos oficiales, como Elijo Reciclar o las certificaciones del SAG, son los más reconocidos y valorados.

Greenwashing y necesidad de regulación

El informe identifica múltiples reclamos ciudadanos vinculados a publicidad engañosa y greenwashing, desde ropa “eco-friendly” importada desde Asia hasta tratamientos de belleza ofrecidos como «orgánicos» que causaron daños físicos a los consumidores. También se registraron inconsistencias en el etiquetado de eficiencia energética, un aspecto clave para la toma de decisiones informadas.

Ante este escenario, el SERNAC reforzó su rol fiscalizador con la Circular Interpretativa sobre Consumo Sostenible (2024) y el proyecto de ley «SERNAC Te Protege», que busca sancionar expresamente las prácticas de greenwashing. Además, el organismo adhirió a una carta internacional dirigida a la industria aérea, promovida por la Red Internacional de Protección al Consumidor (ICPEN), para orientar una comunicación ambiental responsable en el sector.

Oportunidad para el cambio

El estudio concluye que la transparencia, la verificabilidad y la accesibilidad de la información ambiental son pilares fundamentales para fortalecer la confianza del consumidor. «Solo con un ecosistema informativo robusto y confiable será posible consolidar una cultura de consumo sustentable en el país», afirma el estudio.

El SERNAC llama a las empresas a comunicar sus atributos ambientales de forma comprobable y honesta, y a los consumidores a ejercer su derecho a exigir información veraz. En un país donde solo 1 de cada 7 personas se siente realmente informada al comprar, el desafío no es solo cambiar los hábitos, sino también reconstruir la confianza.