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21/11

La luz que no vemos: cómo la contaminación lumínica está agravando el cambio climático

El exceso de luz artificial durante la noche no solo altera los ecosistemas, sino que también incrementa la liberación de CO₂ desde suelos y plantas, reduciendo la capacidad natural de almacenamiento de carbono . Chile —uno de los territorios con mayor calidad astronómica del planeta— enfrenta este fenómeno con especial atención.

La contaminación lumínica dejó de ser un problema asociado únicamente a la astronomía y comenzó a ocupar espacio en la discusión climática. Según la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile (OPCC), este fenómeno tiene efectos más profundos de lo que se pensaba, y la ciencia está empezando a documentarlos con mayor claridad.

Una cuarta parte de la superficie terrestre recibe luz artificial durante la noche y ese exceso, dice un documento difundido por la OPCC, modifica procesos esenciales para plantas, animales y microorganismos, alterando ciclos ecológicos completos como la polinización, los ritmos circadianos y la actividad nocturna de múltiples especies.

El hallazgo que encendió las alertas

Un estudio publicado en Nature Climate Change identificó un efecto directo entre la luz nocturna y el aumento de la liberación de CO₂ en los ecosistemas. La investigación concluye que la iluminación artificial intensifica la «respiración» de suelos y plantas, es decir, la liberación de dióxido de carbono, lo que se traduce en una contribución adicional al calentamiento global.

¿Por qué ocurre? La contaminación lumínica incrementa la respiración de los ecosistemas, pero no aumenta la fotosíntesis, el proceso encargado de capturar carbono. El resultado es claro: menor almacenamiento de carbono en vegetación y suelos.

Fenómeno global con implicancias locales

El impacto es planetario, pero adquiere especial relevancia en países como Chile, cuya geografía, particularmente el norte, combina cielos despejados, presencia de observatorios de clase mundial y una creciente expansión urbana. El llamado de la OPCC apunta a subrayar que el resplandor artificial ya está afectando zonas que históricamente se consideraban protegidas, y que su efecto climático es un argumento adicional para acelerar las medidas de control.

Es reversible

A diferencia de otros factores del cambio climático, la contaminación lumínica sí puede revertirse en plazos breves. La OPCC destaca cuatro líneas de acción inmediatas:

  • Mejor diseño de luminarias
  • Luz dirigida, que evite dispersión al cielo
  • Tecnología regulable y eficiente
  • Reducción del brillo excesivo, con beneficios directos para el planeta, la biodiversidad y la salud humana
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