COP 30
10/06

Belém: el nuevo eje del poder climático global

Desde la COP30, el socio y managing partner de Manuia, Daniel Vercelli, sostiene que la cumbre de Belém marca un punto de inflexión histórico. Potencias, empresas y financistas no solo discuten compromisos ambientales: están delineando quién controlará las tecnologías, los flujos de capital y las reglas del futuro, dice.

La humedad de Belém no solo se siente en el aire: también pesa en la atmósfera política y económica que rodea a la COP30. En esta ciudad amazónica, se están reconfigurando las relaciones de poder en torno a la transición energética y la gobernanza del clima. Lo que antes era diplomacia ambiental, hoy es competencia estratégica por influencia, capital y legitimidad, sostuvo desde allá el socio y managing director de Manuia, Daniel Vercelli.

En su análisis, Daniel Vercelli describe un escenario de tensiones y reposicionamientos. China llega mostrando músculo: solo en agosto exportó más de US$ 20 mil millones en tecnologías limpias, superando el valor total de las exportaciones fósiles de Estados Unidos, según Bloomberg. Washington, en tanto, parece más concentrado en su política interna que en sostener su liderazgo verde. Europa, por su parte, intenta mantener su poder normativo con un Green Deal que se ha vuelto referencia global, pero también un lastre competitivo frente a economías menos reguladas.

Brasil, anfitrión y protagonista, juega una carta distinta, señala el experto al mencionar el acuerdo con el Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia, el país tiene la oportunidad de «reposicionar a América Latina como exportadora de soluciones climáticas, no de materias primas». Un Brasil que combina pragmatismo diplomático con liderazgo en bioenergía, créditos de carbono y políticas de transición justa.

Para Vercelli, Belém no es solo una cumbre: «es una reconfiguración del poder global». Detrás de cada discurso, afirma, se define quién fabricará las tecnologías del futuro, quién las financiará y quién pondrá las reglas.
La COP de la credibilidad

Calentamiento global, financiamiento y transición justa: los grandes retos para la cumbre climática en Belém

 

El consultor de empresas advierte que esta COP se ha transformado en «la cumbre de la credibilidad». Según el Emissions Gap Report 2025 del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), solo cuatro países están alineados con la meta de 1,5 °C. El resto, incluso las principales economías, se mantiene lejos del rumbo. “Los compromisos actuales nos llevan a un calentamiento de 2,5 °C o más”, señala.

Menciona también al World Resources Institute: «La COP30 será el momento de la verdad para las naciones vulnerables». Y la Iniciativa Financiera del UNEP (UNEP FI), que añade una dimensión económica: «La credibilidad climática será un factor de riesgo crediticio tan relevante como la inflación o la deuda soberana».

En palabras de Vercelli, «la credibilidad ya no es una virtud moral: es una moneda. Quien la pierde, paga más caro el capital, la confianza o la licencia social para operar».

El negocio de combatir la crisis climática

Según la We Mean Business Coalition, añade Vercelli, más de 600 empresas llegaron a Belém con compromisos concretos en hidrógeno verde, agricultura regenerativa y finanzas de transición. Y la Agencia Internacional de Energía (IEA), dice, lo resume en una ecuación simple: «Cada dólar invertido hoy en energías limpias evitará entre tres y cinco dólares de costos futuros en adaptación y daños climáticos».

«No se trata de resolver esta crisis a cualquier precio, sino de prosperar en el proceso de hacerlo. Las empresas que lo entienden primero no lo hacen por reputación, sino porque ahí está el margen, la innovación y la ventaja», sentencia.

Qué viene ahora

Según Vercelli no se trata de un evento ambiental, sino una radiografía de poder y coherencia: «Cada anuncio en Belém anticipa una regulación, una inversión o una señal de mercado. Lo que hoy parece diplomacia climática, mañana se convertirá en costo de capital, acceso a mercados o ventaja competitiva».

Por último, en esta columna de Linkedin,  reconoce que «la pregunta no es si la transición ocurrirá, sino quién escribirá sus reglas».