COP 30
13/06

El primer Informe Global sobre Metano marca un giro en la ambición climática en la COP30

Presentado en Belém, el informe elaborado por el PNUMA y la CCAC ofrece la evaluación más completa del Global Methane Pledge desde 2021. Aunque las emisiones siguen aumentando, los avances regulatorios y tecnológicos muestran que la meta de reducirlo en 30% al 2030 aún es alcanzable si se acelera la implementación.

El primer Informe Global sobre Metano, presentado en Belém durante la COP30, entrega la radiografía más amplia realizada hasta ahora sobre el Global Methane Pledge, el compromiso respaldado por 159 países y la Unión Europea para reducir en un 30% las emisiones de metano respecto de 2020.

El documento, producido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Climate and Clean Air Coalition (CCAC), muestra un escenario mixto. Aunque las emisiones globales de metano todavía aumentan, las proyecciones han mejorado gracias a normas más estrictas en residuos en Europa y Norteamérica, y al menor crecimiento del mercado de gas natural entre 2020 y 2024. En consecuencia, las estimaciones para 2030 son hoy menos severas que las iniciales.

El informe sostiene que la meta de 2030 sigue siendo viable si los países amplían rápidamente soluciones probadas en los sectores de energía, agricultura y residuos.

«Enfrentar las emisiones de metano es una de las formas más rápidas y eficaces de desacelerar el calentamiento global. La reducción del metano actúa como un freno de emergencia climático, ayudándonos a mantener el rumbo de la meta de 1,5 °C», afirmó Alice Amorim, directora de Programas de la Presidencia de la COP30.

El camino al 2030

Según el análisis, las contribuciones nacionales actualizadas hasta mediados de 2025, que incluyen NDC y planes específicos de metano, podrían generar una reducción colectiva del 8% al 2030 si se implementan plenamente. Sería la mayor caída histórica en emisiones de este gas.

Pero alcanzar la meta del 30% exigirá un nuevo impulso. El informe recalca que la mayoría de las medidas ya está disponible y probada.

Más del 80% del potencial global de reducción de metano hacia 2030 podría lograrse a bajo costo. El detalle sectorial es claro:

  • Energía: 72% del potencial, principalmente con programas de detección y reparación de fugas, control de emisiones en petróleo y gas, y cierre de pozos abandonados.
  • Residuos: 18%, con separación de orgánicos y captura de biogás.
  • Agricultura: 10%, mediante mejoras en el manejo de arrozales y residuos pecuarios.

Los cobeneficios también son significativos: podría evitarse más de 180.000 muertes prematuras y reducir en 19 millones de toneladas las pérdidas agrícolas anuales. En combustibles fósiles, alcanzar todo el potencial de mitigación costaría solo el 2% de los ingresos globales de la industria en 2023.

El 72% de estas oportunidades se concentra en países del G20+, que podrían lograr una reducción del 36% con medidas ya disponibles.

Plan global para residuos orgánicos

La cumbre también fue escenario del lanzamiento del No Organic Waste (NOW) Plan, una iniciativa destinada a reducir en 30% las emisiones de metano provenientes de residuos orgánicos al 2030. El programa, financiado con US$ 30 millones de dólares, incluyendo US$ 10 millones para América Latina, busca transformar alimentos descartados en oportunidades de acción climática y apoyo social.

Hasta ahora, 25 ciudades de 18 países participan en el programa, que apoyará centros de compostaje, bancos de alimentos y pilotos urbanos, junto con asistencia técnica y financiamiento para fortalecer estrategias nacionales y atraer inversiones.