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07/10

COP30 bajo la lupa: las seis claves que marcarán su éxito o fracaso

A un mes de la reunión más importante del mundo en torno a la sostenibilidad global, los expertos ya sacan cuentas de lo que podría pasar en Brasil y lo que esperan los negociadores.

Cuando Brasil fue nombrado anfitrión de la cumbre climática COP30 hace dos años, fue visto como la celebración perfecta del décimo aniversario del Acuerdo de París, donde las naciones se comprometieron a mantener el cambio climático dentro de límites seguros.

Dentro de un mes, casi 200 países se reunirán a las puertas de la selva amazónica para una nueva ronda de negociaciones climáticas patrocinadas por las Naciones Unidas. Sin embargo, aún se debate intensamente cuál debería ser el principal resultado.

Según Bloomberg, éstas serían las seis clave que los negociadores esperan obtener en la ciudad brasileña de Belém el próximo mes:

1. NDC 3.0

Podría decirse que el mayor resultado de la COP30 llega antes de la propia cumbre. Los países debían presentar su tercera ronda de compromisos climáticos en virtud del Acuerdo de París, conocidas como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, a finales del mes pasado. Estas detallan cuánto planean reducir las emisiones para 2035 y las políticas que les permitirán lograrlo.

Más de la mitad de las partes del Acuerdo de París, incluida China, han presentado sus nuevas contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC). Sin embargo, muchos grandes emisores no lo han hecho. La UE, la región con mayor ambición climática, incumplió el plazo, al igual que India. Estados Unidos presentó su compromiso anticipadamente, bajo la administración Biden, pero el presidente Donald Trump ha desechado muchas de las políticas necesarias para cumplirlo.

Para finales de este mes, la ONU contabilizará todas esas promesas de reducción de emisiones y elaborará un informe de síntesis que mostrará lo lejos que está el mundo del objetivo de París de limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Pocos esperan que la proyección de calentamiento global de la ONU sea muy inferior a 2,5 °C, lo que significa que los países aún están muy lejos de lograrlo.

2. El fantasma de los combustibles fósiles

Se podría decir que esta cumbre se asemeja mucho a la COP26 en Glasgow, Reino Unido, donde se exigió a los países presentar compromisos climáticos, tras un retraso debido a la pandemia. Esta COP tampoco tuvo un resultado principal obligatorio, pero aun así logró un compromiso histórico de reducir gradualmente la combustión incesante de carbón, junto con una serie de acuerdos paralelos que abarcaron desde la reducción de la deforestación hasta el lanzamiento de una alianza de bancos comprometidos con el clima.

La respuesta de Brasil a la síntesis de las NDC de este año será el indicador clave del éxito. Países ambiciosos, como los de la UE, quieren abordar directamente la reducción de la brecha de temperatura a 1,5 °C y consolidar aún más los compromisos existentes, como la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles. Sin embargo, quienes tradicionalmente obstaculizan una mayor acción climática, como Arabia Saudita, podrían ver el entorno geopolítico actual como una oportunidad para retractarse de algunas de esas promesas.

3. Hoja de ruta financiera

El año pasado, los países desarrollados prometieron entregar US$ 300.000 millones en financiación climática a las naciones en desarrollo y a los pequeños estados insulares para 2035. También acordaron aumentar esa cifra en un billón de dólares extra a través de fuentes privadas, pero dejaron en claro cómo se lograría.

Algunas de esas respuestas deberían revelarse en la COP30. Brasil y la presidencia azerbaiyana de la COP del año pasado están trabajando en una hoja de ruta «De Bakú a Belém» que, según los activistas, ofrecerá propuestas concretas para movilizar las importantes cantidades de dinero necesarias para ayudar a los países pobres a realizar la transición a energías limpias y proteger sus economías del cambio climático.

Se han barajado gravámenes solidarios sobre las operaciones bursátiles y de bonos, las emisiones de combustibles fósiles y los billetes de avión en primera clase. Sin embargo, muchas de ellas tendrían que acordarse fuera del proceso de la COP. Se considera que los bancos multilaterales desempeñan un papel clave, pero muchos ahora tienen que lidiar con una administración Trump hostil al cambio climático. La hoja de ruta tampoco se negociará, por lo que no está claro hasta dónde llegará. Lo que es seguro es que los países en desarrollo buscarán algo más que palabras vacías.

4. Objetivo de adaptación

El lento progreso en la reducción de emisiones implica que se está prestando mayor atención a cómo los países, las empresas y las comunidades se adaptarán al cambio climático. Para quienes se encuentran en primera línea frente a los fenómenos meteorológicos extremos, la adaptación será el enfoque clave de la cumbre de este año.
Es poco probable que los negociadores se pongan de acuerdo sobre un nuevo objetivo financiero específico para la adaptación, pero tendrán que reducir la lista de indicadores que miden la resiliencia al cambio climático de 400 a unos 100 para el final de la COP30.

5. Acuerdos paralelos

Las recientes cumbres de la COP han venido acompañadas de numerosas declaraciones e iniciativas llamativas. Los críticos afirman que estas sirven como una útil distracción ante el lento progreso en las salas de negociación y que a menudo se ignoran en cuanto todos se marchan. Pero también pueden sacar a la luz ideas innovadoras y movilizar coaliciones de países para colaborar en temas como la expansión de las energías renovables o la mejora de las técnicas agrícolas.

Es poco probable que este año sea diferente. Una de las propuestas emblemáticas es el Fondo Bosques Tropicales para Siempre , de US$ 125 000 millones, que aprovechará los mercados de capital para pagar a los países por mantener sus bosques en pie. Otro acuerdo paralelo clave a tener en cuenta es una coalición global sobre los mercados de carbono. Esta podría unir a diversos países para coordinar la fijación de precios al carbono.

Brasil también ha hecho del principio de “Transición Justa” un pilar clave de la COP30, para asegurarse de que los países y las comunidades pobres no queden atrás durante la transición hacia una economía limpia.

6. Mantener vivo el multilateralismo

En última instancia, uno de los principales indicadores del éxito de la COP30 podría ser demostrar que el espectáculo diplomático sigue en marcha después de que Estados Unidos, la mayor economía del mundo y el mayor emisor histórico de CO2, abandone el proceso.

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