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07/08

Cortes de luz y mala adaptación climática

En carta al director de El Mercurio, la directora de Espacio Público y consejera de ESGHOY, Annie Dufey, advierte que limpiar cables antiguos, modernizar subestaciones y soterrar en zonas específicas "tienen un rol" en la necesidad de hacer un sistema de distribución más resiliente. Reconoce que las últimas alzas en las cuentas de luz "hacen políticamente menos viable" incrementos de las tarifas para lograrlo.

Ante los masivos cortes de luz que ha enfrentado la Región Metropolitana tras el último frente de mal tiempo, La directora de Espacio Público y consejera de ESGHOY, Annie Dufey, advierte que se hace necesario «identificar»  formas de avanzar rápidamente «hacia un sistema de distribución resiliente, moderno y sostenible», con soluciones adecuadas, donde las empresas de distribución no son sólo las responsables, también los municipios.

En carta al director de El Mercurio, Dufey advierte que limpiar cables antiguos, modernizar subestaciones y soterrar  en zonas específicas «tienen un rol». Reconoce que las últimas alzas en las cuentas de luz «hacen políticamente menos viable» incrementos de las tarifas para «pagar la necesaria mayor resiliencia».

El problema dice que es «dado que seguimos experimentando crecientemente eventos climáticos y las personas dependen cada vez más de la electricidad, ese gran problema está para quedarse. «Ante la inestabilidad del sistema, varias personas y comercio están adquiriendo electogeneradores a combustibles fósiles (quien los puede culpar). Ello es una pésima respuesta desde diversas aristas: no solo es una mala adaptación climática, pues los combustibles fósiles son causa del cambio climático, sino que la ciudadanía paga el costo de la falta de resiliencia por la ausencia de acciones por parte de las distribuidoras».

Aquí te dejamos la carta completa.

Señor Director:

Un tema de fondo con los recientes cortes de luz tiene que ver con la falta de adaptación al cambio climático del sistema de distribución eléctrica. Si bien el evento climático que vivimos la semana pasada estuvo fuera de todo pronóstico, lo cierto es que hoy al menor atisbo de lluvia el sistema colapsa, lo que deja de manifiesto su precariedad.

Aun cuando en 2017 la Comisión Nacional de Energía (CNE) hizo un gran reforzamiento a la distribución para mejorar la calidad del servicio, en el último proceso de fijación tarifaria se decidió no aplicarla. La autoridad optó por que los distribuidores no invirtieran en resiliencia climática y se prefirió incluir en las tarifas la compensación a los clientes por falta de servicio, pues era más barato.

Ante la inestabilidad del sistema, varias personas y comercio están adquiriendo electogeneradores a combustibles fósiles (quien los puede culpar). Ello es una pésima respuesta desde diversas aristas: no solo es una mala adaptación climática, pues los combustibles fósiles son causa del cambio climático, sino que la ciudadanía paga el costo de la falta de resiliencia por la ausencia de acciones por parte de las distribuidoras, además de ya pagar en la tarifa eléctrica su compensación por falta de servicio. Y ello sin contar las enormes pérdidas económicas del país por todas las actividades paralizadas producto del masivo corte.

Dado que seguimos experimentando crecientemente eventos climáticos, y las personas dependen cada vez más de la electricidad, ese gran problema está para quedarse. Las recientes alzas en las cuentas de la luz que hemos visto este último par de meses hacen políticamente menos viables nuevas alzas para pagar la necesaria mayor resiliencia del sistema. Se hace necesario, entonces, idear como país formas de avanzar rápidamente hacia un sistema de distribución resiliente, moderno y sostenible, donde respuestas tales adecuadas, limpieza de cables antiguos, medidores inteligentes y soterramiento en zonas específicas tienen un rol. En ello no solo son responsables la autoridad y las distribuidoras, sino también los municipios.

 

Annie Dufey

Directora Espacio Público