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16/01

Crisis climática no cede: océanos baten récord de máximas temperaturas en 2025

Las mediciones científicas, basadas en datos recopilados por diversos instrumentos y analizadas por equipos independientes, muestran que el contenido de calor de los primeros 2.000 metros del océano, donde se absorbe la mayor parte del exceso térmico, alcanzó en 2025 su nivel más alto registrado. Los investigadores advierten que probablemente los océanos estén más calientes que en cualquier otro momento de los últimos 1.000 años.

En 2025, los océanos del mundo absorbieron cantidades importantes de calor, marcando un nuevo máximo histórico y confirmando una tendencia que preocupa cada vez más a la comunidad científica. Más del 90 % del calor generado por la contaminación de carbono que produce la humanidad es absorbido por los océanos, lo que los convierte en el termómetro más fiable del calentamiento global y en un factor determinante del riesgo climático que enfrentan comunidades, ecosistemas y economías enteras.

Según un artículo de Expoknews, que los océanos batan récord de temperatura casi de forma consecutiva desde el inicio del milenio responde a su papel como principal sumidero de calor del planeta. A diferencia de la atmósfera, que es más volátil y sensible a fenómenos naturales como El Niño o La Niña, el océano acumula energía de manera sostenida y silenciosa.

Las mediciones científicas, basadas en datos recopilados por diversos instrumentos y analizadas por equipos independientes, muestran que el contenido de calor de los primeros 2.000 metros del océano —donde se absorbe la mayor parte del exceso térmico— alcanzó en 2025 su nivel más alto registrado. Los investigadores advierten que probablemente los océanos estén más calientes que en cualquier otro momento de los últimos 1.000 años.

Este proceso está directamente vinculado a la quema de combustibles fósiles. Mientras las emisiones no se reduzcan a cero, el sistema climático seguirá acumulando energía, y los océanos continuarán actuando como amortiguadores temporales del calentamiento, aunque con costos crecientes.

El estudio estima que el calor oceánico aumentó 23 zettajulios, equivalente a 37 años de consumo mundial de energía primaria (petróleo, carbón y gas natural).

Además, cerca del 16 % de la superficie oceánica mundial alcanzó un récord de OHC, y alrededor del 33 % se situó entre los tres valores más cálidos de sus registros históricos.

La temperatura media anual global de la superficie del mar en 2025 fue la tercera más cálida desde que hay registros, 0,5 °C por encima de la media de referencia 1981-2010.

Aunque fue ligeramente inferior a las de 2023 y 2024, el cambio se debió a la transición de El Niño a La Niña en el Pacífico tropical.

Consecuencias del calentamiento oceánico:

  • Eleva el nivel del mar.

  • Intensifica y prolonga las olas de calor.

  • Favorece fenómenos meteorológicos extremos.

El calor oceánico como detonante de desastres climáticos

El hecho de que los océanos baten récord de temperatura tiene consecuencias directas sobre la intensidad y frecuencia de los fenómenos extremos. El calor adicional actúa como combustible para huracanes y tifones más poderosos, capaces de causar daños sin precedentes en comunidades costeras.

Además, los océanos más cálidos intensifican las lluvias torrenciales y las inundaciones, al aumentar la cantidad de vapor de agua disponible en la atmósfera. Esto se traduce en eventos más destructivos y difíciles de predecir, con impactos sociales y económicos cada vez mayores.

Otro efecto crítico son las olas de calor marinas, que se prolongan por más tiempo y devastan ecosistemas enteros. Arrecifes de coral, pesquerías y cadenas alimentarias marinas están siendo alterados, comprometiendo la seguridad alimentaria de millones de personas.

El fuerte golpe de la crisis climática en la producción y auge de las empresas

A ello se suma la expansión térmica del agua de mar, uno de los principales factores del aumento del nivel del mar. Este fenómeno, impulsado por el exceso de calor, amenaza directamente a miles de millones de personas que viven en zonas costeras y deltas vulnerables.

Un calentamiento desigual

El calentamiento de los océanos no ocurre de manera uniforme. En 2025, las regiones con temperaturas más elevadas incluyeron los océanos tropicales, el Atlántico Sur, el Pacífico Norte y el océano Antártico, una zona que genera especial alarma entre los científicos.

En el océano Antártico, el colapso del hielo marino invernal observado en los últimos años es una señal de alerta temprana sobre cambios profundos en el sistema climático. La pérdida de hielo no solo acelera el calentamiento regional, sino que altera corrientes y patrones climáticos globales.

Por su parte, el Atlántico Norte y el mar Mediterráneo no solo se están calentando, sino que también se están volviendo más salinos, más ácidos y menos oxigenados. Este cóctel de presiones está provocando, según los investigadores, “un profundo cambio en el estado de los océanos”.

La consecuencia es una fragilización acelerada de los ecosistemas marinos y de la vida que sustentan. Desde una perspectiva de sostenibilidad, esto implica riesgos crecientes para sectores como la pesca, el turismo y la protección costera.