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04/07

La gran deuda ASG de Chile: solo 2% mide el impacto financiero del clima

El estudio “Transparencia ASG, auditoría y más allá” de Forvis Mazars revela que, a pesar de los avances regulatorios, la mayoría de las empresas chilenas aún trata el reporte como un trámite más que como una herramienta de gestión. Con hallazgos contundentes sobre brecha salarial de género, doble materialidad y auditoría de indicadores, el documento plantea un llamado urgente a transformar la obligación documental en acción corporativa.

El 75 % de las empresas en Chile no reporta ni riesgos físicos ni de transición; solo el 2 % cuantifica su impacto financiero en EBITDA; un 25 % realiza doble materialidad; y apenas el 22 % audita externamente sus indicadores ASG. Así lo revela el Estudio ASG 2025 de Forvis Mazars, que analizó 209 sociedades abiertas, incluyendo 29 pertenientes al IPSA.
La investigación, dirigida por la socia Fanny Tora y (Socia ESG y Sostenibilidad) y Maximiliano León (Gerente de Sostenibilidad y ASG) , pone en evidencia que solo un porcentaje reducido ha logrado incorporar el reporte ASG en el corazón de su estrategia corporativa.

Obligación, no estratégica

El estudio demuestra que el 27 % de las empresas aún no informa su brecha salarial de género siguiendo las instrucciones de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), y apenas el 25 % identifica sus riesgos y oportunidades físicos y de transición por cambio climático, peor aún, solo el 2 % ha sido capaz de reportar el impacto financiero de dichos riesgos, requisito clave para la adopción de la NIIF S2, obligatorias en Chiel a partir del ejercicio 2026

Esta tensión entre obligación y gestión estratégica se refleja en un bajo nivel de verificación externa: solo el 22% de las empresas sometió sus indicadores ASG a auditoría externa en 2024, aunque el número ha crecido desde el 10% en 2023.

Gobernanza corporativa y diversidad en directorios

El protagonismo de los directorios en la supervisión ASG es fundamental. En Chile, las mujeres representan solo el 19% de los puestos de directorio en las 209 empresas analizadas, cifra que sube marginalmente al 23% en el IPSA, pero que sigue muy por debajo del promedio europeo (34%) y estadounidense (27,3%).
Además, aunque el 25% de los directorios declara contar con conocimiento en temas ASG, solo el 2 % de esas empresas presenta evidencia sólida (estudios específicos o experiencia operativa) para respaldar dicha afirmación . Esta falta de profundidad en la formación directiva limita la capacidad de elaborar estrategias efectivas frente a riesgos tan complejos como el cambio climático.

Matriz de competencias

Menos de la mitad de las empresas publica una matriz nominativa de competencias (43 %), mientras que el 47 % lo hace de manera no nominativa y un 10% ni siquiera la reporta . Sin transparencia sobre quién posee qué habilidades, es difícil evaluar la preparación del directorio para enfrentar desafíos ASG.

Evaluación del desempeño del directorio

El 61% de las empresas no reporta evaluaciones externas del desempeño de su directorio, y apenas un 11% recurre a un tercero para medir su efectividad. En contraste, el 28 % afirma evaluarse internamente, pero sin la objetividad que aporta un auditor externo

Auditoría y verificación de indicadores ASG

La rotación de auditores es un indicador de independencia: el 89% de las empresas globales y el 97 % de las IPSA trabajan con Big 4, pero solo el 22 % ha auditado sus datos ASG externamente en 2024, frente al 10% de 2023. Este gap expone a los inversionistas a incertidumbres sobre la confiabilidad de la información no financiera, advierte el informe.

Brecha salarial de género

La norma CMF exige reportar media y mediana de la brecha salarial por categoría. El estudio muestra que el 27% de las empresas no cumple con esta obligación, y que en categorías clave como jefatura la brecha promedio (media) alcanza el 85%, lo que equivale a que por cada $1.000.000 que gana un hombre, una mujer recibe $850.000. La evolución entre 2022 y 2024 revela estancamiento o incluso retrocesos en varios niveles jerárquicos, lo que indica que las empresas no solo deben reportar, sino también implementar planes concretos para cerrar esa brecha.

Compensación variable ligada a objetivos ASG

Incorporar métricas ASG en la remuneración de la alta gerencia es clave para alinear incentivos, señala el documento, y solo el 7% de las empresas globales y el 8% del IPSA los integraron en sus planes de incentivo variable en 2024, un ligero aumento respecto a años anteriores, pero todavía insuficiente para impulsar un compromiso real.

Gestión de riesgos climáticos y doble materialidad

El 7 % de las empresas no comunica riesgos físicos y de transición asociados al cambio climático, y apenas el 2% reporta su impacto financiero como porcentaje del EBITDA.

El análisis de doble materialidad, que combina la materialidad de impacto con la financiera, es fundamental para la adopción de estándares IFRS S1 y S2. Sin embargo, solo el 25% de las compañías ha realizado un estudio de doble materialidad, mientras que el 56% no reporta ningún análisis de materialidad, perdiendo la oportunidad de identificar prioridades ASG relevantes para su negocio.

Conclusiones y desafíos

El Estudio ASG 2025 de Forvis Mazars es un llamado de atención: las empresas chilenas requieren pasar de la obligación documental a la gestión estratégica del ASG.

Entre los principales desafíos destacan:

  • Fortalecer la formación y diversidad de los directorios, incorporando experticia ASG real y aumentando la participación femenina.
  • Elevar la auditabilidad y verificación externa de los indicadores ASG para garantizar la fiabilidad de la información.
  • Implementar planes de cierre de brecha salarial de género, más allá del mero reporte.
  • Vincular la compensación variable de la alta gerencia a objetivos ASG, asegurando responsabilidad y rendición de cuentas.
  • Profundizar el análisis de doble materialidad para alinear riesgos y oportunidades ASG con la estrategia financiera.

Solo así, coinciden los autores, las empresas podrán transformar la sostenibilidad de una tendencia reputacional a un verdadero factor de resiliencia y creación de valor en el largo plazo.

 

Aquí puedes leer el informe completo.