Diálogos Sostenibles
02/10

Governart: «Cuando uno piensa que ESG es solamente lo verde o plantar tres árboles, sin duda se equivoca»

El 21 y 22 de octubre se llevará a cabo en Santiago el IV Congreso Hispanoamericano de Inversión Responsable liderado por Alas20, la agenda de líderes creada por Governart. El foco estará puesto en que inversionistas y empresas se sienten a conversar acerca de las necesidades de cada cual, adelanta la directora de desarrollo ESG de la consultura, Caroline Berthod.

La directora de desarrollo ESG de Governart, Caroline Berthod, lleva años en esto de la sostenibilidad. Es licenciada en finanzas internacionales de la Universidad de Nantes (Francia y Bélgica) y magister en dirección financiera y contable de la española Pompeu Fabra. Con esas credenciales, a las que suma un buen tiempo como consultora e investigadora, fue la encargada de presentar, en este Diálogos Sostenibles, el IV Congreso Hispanoamericano de Inversión Responsable, que se llevará a cabo en Santiago el próximo 21 y 22 de octubre.

En alianza con Principles Responsible Invesyment (PRI), el evento organizado por ALAS20, la Agenda de Líderes creada por Governart y Centro RS, apunta a que empresas e inversionistas se sienten a conversar acerca de la necesidad de liderar estos temas. «¿Qué hacen? ¿Cómo divulgan? ¿Qué quieren hacer? ¿Cuáles son las dificultades? Muchas veces vemos a los inversionistas que hablan entre ellos, pero si no conversan con las empresas para ver por qué no consiguen la información, cuál es el problema, no se resuelve nada», plantea Berthod.

Esta es la cuarta versión del seminario, ¿Qué ha pasado con la inversión responsable en este tiempo? ¿Cuánto ha avanzado? ¿Cuál es la radiografía de lo que ocurre en Chile y la región?

En Chile, gracias a la Norma de Carácter General (NCG) de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la número 461, se ha pedido a las compañías divulgar mucho más información y con más profundidad acerca de cómo las empresas gestionan y consideran los temas ambientales, sociales y de gobierno corporativo en su gestión, en sus tomas de decisiones. Esto ha permitido que los inversionistas pedan tener acceso a una información fiable y bastante estandarizada. O sea que, sin duda, en Chile tenemos ya una muy buena base para que inversionistas puedan considerar estos temas.

La superintendencia de pensiones, también por una norma hacia inversionistas, exige que divulguen cuáles son los temas que consideran al momento de invertir. Así es que, con este empuje regulatorio, sin duda, en Chile estamos avanzando. Está pasando también en otros países de la región, como  Colombia y México. Brasil, sin duda, está un paso más allá.

Vamos avanzando, sin duda, de año en año, y la regulación hace mucho.

Una forma más integral
¿Y qué ha pasado con los movimientos anti-ESG en Estados Unidos?  ¿Cómo afecta ese fenómeno? 

Lo vamos a tratar en el Congreso, porque no queremos hacer la política de la avestruz y no mirar lo que está pasando. Es un tema que, sin duda, es mucho más político que empresarial. Se quiso dar como una vuelta, considerar la inversión responsable y los factores ESG como algo demócrata o socialdemócrata y no estamos hablando de eso. Se trata de gestión de riesgos y de rentabilidad. No de hacer el bien, sino realmente en cómo la organización, gestionando correctamente lo ambiental, social y de gobierno corporativo, puede crear y multiplicar valor.

¿Es una nueva forma de hacer negocios que no tiene vuelta atrás entonces? 

No tiene vuelta atrás, sin duda, porque más que una nueva forma, es una forma mucho más integral. Cuando hablamos de cambio climático, lo que estamos hablando es si realmente hay una parte de los activos que ahora tienen un riesgo mayor de ser inundados. No de pajaritos ni de cosas poco concretas, si no de un riesgo mayor y muy real. Cuando uno piensa que ESG es solamente lo verde, plantar tres árboles, sin duda se equivoca. Cuando hablamos de ESG, tenemos que pensar qué es extremadamente material y relevante para el negocio de la organización. Y no tendrá nada que ver, por ejemplo, para una minera que para una constructora o un banco. Ahí uno se tiene que preguntar, ¿cuáles son los riesgos mayores para mi resultado financiero? Y cómo puedo afectar a otros y e impactar económicamente.

La realidad de las grandes empresas es una, pero la de medianas o pequeñas es muy distinta. ¿Cómo ves la bajada de este tema hacia ellas? 

Es un tema del cual hablamos muchísimo en inversión responsable. Y no te creas que pasa solamente en Chile, en todos los países, incluso en Europa, en donde la inversión responsable está mucho más consolidada. El grupo de más dificultad para implementar o consolidar la inversión responsable es el de las pequeñas y medianas empresas, no listadas en bolsas. ¿Por qué? Porque hay muy poca regulación en la divulgación de información. Y  la clave de la inversión responsable es tener acceso a la información. Si realmente el regulador aplicara la misma obligación o empujara a esas empresas a divulgar más y mejor, también se aplicaría la inversión responsable a ellas.

Ahí todavía hay una caja negra. Te puedo dar un ejemplo de dos organizaciones que tienen exactamente la misma rentabilidad, ambas no listadas en bolsas. Una tiene un 4% de rentabilidad y la otra tiene un 4%. En una no sabemos qué pasa. En la otra, una auditoría muy fuerte, están resguardados los datos de los clientes, hay una buena consideración del cambio climático.Un inversionista que no tiene acceso a la información solo ve la misma rentabilidad. Sin embargo, si se abriera esta caja, que ahora es negra, vería que realmente hay una gestión de riesgos mucho mayor en la segunda empresa versus  la primera. O sea, se tiene que forzar a la divulgación de información. Sin duda la regulación lo hace. Los inversionistas cada vez  solicitan más y mayor información. El regulador puede hacer que esto avance mucho más fuerte y rápido.

¿Cuál es el gran desafío que existe hoy para la inversión responsable?

Sin duda, el acceso a una buena información, buena quiere decir comparable, que quiere decir basada en estándares y  de calidad. Y que haya también un compromiso real y fuerte del directorio de las organizaciones, tanto a nivel de compañías como de inversionistas. Esto tiene que venir de arriba. No puede ser solamente una actividad o algunas actividades de un área, gerencia o departamento que sea de responsabilidad social. Tiene que ser un movimiento totalmente transversal dentro de la empresa y que se vea marcado tanto con políticas, mecanismos y procesos de divulgación.