COP28
09/11

¿Debería ser la COP28 de este año la última?

A pocas semanas de la cumbre que se realizara en Dubai, aparecen retractores que instan a que "deben surgir cumbres y organizaciones diferentes, más flexibles y más regionales para alcanzar colectivamente los objetivos del Acuerdo de París". Acusan que el modelo de la gran cumbre ya está agotado.

La primera Conferencia de las Partes (COP) fue en 1995 y se creó para discutir los problemas climáticos que ya empezaban a afectar a las economías del mundo. El hito, la de 2015, en Francia, donde el Acuerdo de París marcó un punto de inflexión en la lucha contra el calentamiento global. Fue la primera vez que se firmó un compromiso para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

«Han pasado ocho años. Las sucesivas COP apenas han logrado avances significativos, y la mayor parte de los progresos se organizan ahora en otros lugares, en otras instituciones, en otros eventos, en las relaciones bilaterales entre estados, o simplemente bajo la presión de la opinión pública», advierte un artículo publicado por EuroNews.

Sostiene que  la COP «se convirtió en el emblema de un formato de grandes simposios diplomáticos que ha perdido fuelle y sus limitaciones inherentes están a punto de demostrarse en el próximo evento de los Emiratos Árabes Unidos». Alega que pueden haber sido eficaz en 2015, pero que ahora está mostrando sus límites, «no se ha firmado ningún acuerdo global desde entonces».

Peor aún, admite que el modelo «parece ahora contraproducente, convirtiéndose gradualmente en el símbolo de una gran juerga diplomática con un telón de fondo de lavado verde. La COP28, que se celebrará en Dubai en noviembre y diciembre, es el ejemplo más caricaturesco de ello. La pequeña petromonarquía del Golfo, con apenas diez millones de habitantes, es el sexto mayor emisor per cápita de CO2 del mundo, con 22 toneladas por persona y año».

La misma publicación insta a que «deben surgir cumbres y organizaciones diferentes, más flexibles y más regionales para alcanzar colectivamente los objetivos del Acuerdo de París. Ayudemos a los estados, las empresas y las ONG de los cinco continentes a establecer nuevas formas de organización, adaptadas a sus realidades regionales y realmente eficaces para alcanzar nuestros objetivos climáticos».

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