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14/06

Dejemos de preocuparnos del CO2, midamos lo que realmente importa

Si nuestro problema es el calentamiento global, midamos la energía térmica que estamos generando y busquemos acciones concretas para mitigarla. Quizás debiésemos preocuparnos más de lo que generan los motores de combustión, que de las toneladas de CO2e que emiten. Quizás reducir el Albedo Solar de Santiago, mitigue más energía térmica, en los próximos 5 años, que todas las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs)​ de la minería en Chile.

Sí, espero que este título saque a más de alguno de su silla y zona de confort. Los indicadores son fundamentales para la gestión de las empresas. “lo que no se mide no se gestiona», frase que se asocia frecuentemente con Peter Drucker. Pero esta idea subyacente tiene su origen en expertos en gestión de principios del siglo XX, incluyendo a W. Edwards Deming a quien se le reconoce su legado en control de calidad, su enfoque en la mejora continua y la gestión de la variabilidad. 

Pero subyugarse a un indicador incorrecto puede ser empresarialmente fatal. Kodak, medía su éxito en participación de mercado de la venta de filmes, sin advertir surgimiento de las cámaras digitales. Para la generación de los `90,  Sears en Chile, bajo la dirección de Eddie Lampert, utilizó una métrica llamada ROI (Return on Investment) de manera desmedida. Priorizó la eficiencia en el uso del capital sobre otros indicadores. El declive en la calidad del servicio al cliente  generó el cierre de tiendas y deterioro general del negocio. 

En un artículo HBR del 2016, Robert C. Wolcott advirtió: «No se deje tiranizar por las métricas antiguas. Cambiar la forma en que medimos el éxito significa cambiar la forma en que definimos el éxitoesperar a que los cambios del mercado sean evidentes a menudo significa esperar a que sea demasiado tarde».

Para contextualizar la métrica del CO2, podemos decir que esta tiene su origen en el extinto y fracasado Protocolo de Kyoto, vinculado a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), adoptado el 11 de diciembre de 1997 en Kioto, Japón, y que entró en vigor el 16 de febrero de 2005, que estableció el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un promedio del 5% en comparación con los niveles de 1990 durante el período 2008-2012. Reconociendo que, aunque todos los países tienen la responsabilidad de combatir el cambio climático, los países desarrollados deben asumir un papel de liderazgo debido a su mayor contribución histórica a las emisiones de gases de efecto invernadero.

El contexto sirve para entender el embrollo que nos ha traído hasta acá. El indicador de toneladas de CO2, equivalente CO2e, se estableció para asignar “responsabilidades diferenciadas” entendiendo que hay una buena correlación entre la emisión y la actividad económica, que sería gravada con este “impuesto verde” para financiar el desarrollo limpio equitativo de países en desarrollo.  El Protocolo de Kioto fue pionero en establecer metas vinculantes y sentó las bases para futuros acuerdos climáticos, pero es bien sabido que después de mas de 30 años, no hemos logrado nada pasando desde lo 355 ppm a los 421 ppm récord.

El calentamiento global es real y alarmante, expresado todas las semanas en temperaturas extremas o altas altas precipitaciones que causan estragos en algún lugar de planeta.  A esta variabilidad de fenómenos atmosféricos le llamamos eufemísticamente “cambio climático”. Sabemos que los GEI significan no mas de un 26% de efecto invernadero, que atrapa las ondas infrarrojas que refleja la corteza terrestre, siendo el resto del efecto causa del contenido de agua a distintas alturas de la tropósfera y en distintos estados de condensación. ¿Por qué seguimos dando tanta importancia al CO2 como indicador del problema?

El CO2, como indicador no nos ha llevado a ninguna parte en los últimos 30 años. Aún siendo testigos de la gravedad actual del calentamiento global, el CO2 solo ofrece proyecciones al 2100 en base a modelaciones matemáticas y posibles concentraciones, según escenarios RCPs (Representative Concentration Pathways). Si nuestro problema es el calentamiento global, midamos la energía térmica que estamos generando y busquemos acciones concretas para mitigarla. Quizás debiésemos preocuparnos más de la energía térmica que generan los motores de combustión, que de las toneladas de CO2e que emiten.

Quizás reducir el Albedo Solar de Santiago, mitigue más energía térmica en los próximos 5 años, que todas las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs) de la Minería en Chile.  Los últimos 100 años hemos sido presos del paradigma de causalidad que comenzó con el control de calidad. Su enfoque en la mejora continua y la gestión de la variabilidad. 

Hoy es necesario pasar del pensamiento de Peter Drucker a Donella Meadows, pionera en el campo de la sostenibilidad y la dinámica de sistemas. Su legado se centra en la importancia de comprender y gestionar sistemas complejos y adoptar un enfoque holístico en la toma de decisiones. En su escala de 12 puntos de intervención (leverage points), de un sistema que pone en su más alto nivel el poder de trascender los paradigmas de un sistema. «Trascender los paradigmas puede ir más allá de desafiar supuestos fundamentales, adentrándose en el ámbito de cambiar los valores y prioridades que conducen a esos supuestos, y tener la capacidad de elegir entre conjuntos de valores a voluntad.«

Es hora de que las empresas desafíen los supuestos fundamentales que fueron instalados a finales del siglo XX y elegir nuevos indicadores que nos lleven a verdaderas soluciones.