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06/06

Descarbonización corporativa: Nueva etapa de ejecución, rentabilidad y resiliencia

El tercer reporte anual de descarbonización de PwC muestra que, entre las empresas analizadas, la mayoría mantuvo o aceleró sus compromisos climáticos pese a la incertidumbre regulatoria, los mayores costos energéticos y las presiones sobre la agenda ESG. El informe plantea que se está convirtiendo en una herramienta de eficiencia, gestión de riesgos y competitividad.

La descarbonización corporativa está entrando en una nueva etapa. Ya no se trata solo de anunciar metas climáticas ambiciosas, sino de demostrar capacidad de ejecución, disciplina financiera y resultados concretos para el negocio.

Esa es una de las principales conclusiones del Third Annual State of Decarbonization Report, elaborado por PwC, que analiza cómo las empresas están ajustando sus estrategias climáticas en un escenario marcado por incertidumbre regulatoria, volatilidad energética, presión sobre las cadenas de suministro y mayor escrutinio sobre las declaraciones de sostenibilidad.

¿Qué dice el informe de PwC sobre descarbonización corporativa? El tercer reporte anual de descarbonización de PwC señala que, entre las empresas analizadas, la sostenibilidad corporativa está entrando en una etapa de ejecución disciplinada. El 82% mantuvo o aceleró sus compromisos climáticos, el 69% está en camino de cumplir metas de alcance 1 y 2, y la descarbonización se consolida como una herramienta para mejorar resiliencia, márgenes, crecimiento y gestión de riesgos.

Según PwC, muchas empresas cambiaron la forma en que comunican sus acciones de sostenibilidad, pero no necesariamente abandonaron sus compromisos. El reporte señala que el 82% de las empresas mantuvo estable o aceleró el calendario para alcanzar sus ambiciones climáticas, mientras que un 23% aumentó sus objetivos y un 18% los redujo.

La lectura contrasta con una narrativa que ha ganado fuerza durante los últimos años: la idea de que la sostenibilidad corporativa estaría perdiendo impulso ante el aumento de costos, los cambios políticos y el cuestionamiento público a ciertos programas ESG. PwC reconoce ese contexto, pero advierte que los datos muestran una realidad más matizada.

En las empresas que reportan información climática, la sostenibilidad estaría avanzando hacia una etapa menos declarativa y más exigente, donde la prioridad es convertir los compromisos en planes financiables, medibles y alineados con la estrategia del negocio.

«Ahora la sostenibilidad está entrando en su próxima era, definida por la disciplina financiera y la precisión estratégica”, plantea el informe. Y en esa transición identifica cinco grandes tendencias: el paso de la ambición a la ejecución disciplinada; la búsqueda de resiliencia energética mediante una mejor asignación de capital; la reducción de riesgos en cadenas de suministro; la incorporación de la descarbonización en el diseño de productos; y el uso de inteligencia artificial para generar impacto real en emisiones.

Menos anuncios, pero metas más exigentes

Uno de los cambios detectados es la desaceleración en el número de nuevas metas climáticas. En 2025, la cantidad de empresas que anunciaron nuevos objetivos de descarbonización creció 7%, por debajo del aumento de 29% registrado en 2024 y del 45% observado en 2023. A primera vista, esto podría interpretarse como una pérdida de impulso. Sin embargo, el informe propone una lectura distinta: después de varios años de rápida adopción, el universo de grandes empresas que aún no han fijado metas climáticas se ha reducido naturalmente.

Además, PwC sostiene que las nuevas metas tienden a ser más rigurosas, con mayor presencia de objetivos alineados con la ciencia o validados externamente. Es decir, el foco estaría desplazándose desde la cantidad de compromisos hacia la calidad de esos compromisos.

El estudio también muestra avances en el cumplimiento de metas operacionales. En 2025, el 69% de las empresas analizadas estaba en camino de cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de alcance 1 y 2, frente al 67% del año anterior. Estos alcances consideran, respectivamente, las emisiones directas de una compañía y aquellas asociadas al consumo de electricidad, calor o energía adquirida.

Sin embargo, el avance no es uniforme. En el caso del alcance 1, solo el 46% de las empresas está en trayectoria de cumplimiento, una cifra que no varió respecto del año anterior. Esta parte de la descarbonización suele ser más compleja porque implica intervenir activos, procesos industriales, combustibles, refrigerantes, flotas o tecnologías operacionales.

Energía: una prioridad estratégica

El reporte dedica una parte importante a la energía, a la que define como una vulnerabilidad estratégica creciente para las empresas. En Estados Unidos, los precios de la electricidad aumentaron entre 7% y 25%, según recoge el informe, lo que reforzó la necesidad de gestionar el consumo energético con mayor precisión. Al mismo tiempo, PwC cita un aumento de 45% en la inversión global en eficiencia energética industrial entre 2020 y 2025, hasta llegar a aproximadamente US$30.000 millones.

Para las compañías, esto significa que la descarbonización ya no puede depender solo de factores externos, como redes eléctricas más limpias o incentivos regulatorios. PwC advierte que varias de esas condiciones favorables se están debilitando, especialmente en algunos mercados. Por eso, las empresas líderes estarían priorizando proyectos de eficiencia energética, optimización operacional, electrificación selectiva, almacenamiento, gestión de demanda y portafolios energéticos diversificados.

El informe también plantea que los mercados de capitales están observando estas decisiones. En sectores difíciles de descarbonizar, como minería, petróleo y gas, construcción e inmobiliario, las compañías que destinan una mayor proporción de su CapEx a actividades alineadas con la transición climática muestran primas de valorización superiores, de entre 15% y 59%, dependiendo del sector. PwC presenta esta relación como una asociación relevante, no como una causalidad automática.

El desafío del alcance 3 y la cadena de suministro

Otro de los hallazgos centrales del informe es que la descarbonización del alcance 3 sigue siendo uno de los principales desafíos. Este alcance incluye emisiones indirectas que ocurren en la cadena de valor, desde proveedores hasta el uso de los productos vendidos. Para muchas empresas, especialmente en retail, consumo, alimentos, transporte, tecnología o manufactura, estas emisiones representan una parte relevante de su huella climática.

PwC señala que el 56% de las empresas está en camino de cumplir sus objetivos de alcance 3, una mejora respecto de años anteriores. Sin embargo, el avance sigue siendo desigual. A diferencia de los alcances 1 y 2, donde las compañías tienen mayor control directo, el alcance 3 exige cambios coordinados con proveedores, clientes y ecosistemas completos.

El problema principal es la falta de visibilidad. En una muestra transversal de 158 compañías Fortune 500, el informe encontró que el 25% no tiene visibilidad más allá de sus proveedores de primer nivel, el 58% reporta visibilidad parcial de segundo nivel y solo el 18% rastrea de manera consistente actividades y emisiones más allá del primer nivel de proveedores.

Esa brecha puede generar un problema estratégico: las empresas actúan sobre lo que pueden ver y medir, pero muchas veces las emisiones más relevantes están más abajo en la cadena de suministro, en materiales, producción, agricultura, manufactura o transporte.

Según PwC, las compañías con mayor madurez en gestión de proveedores tienen ventajas concretas: pueden identificar puntos críticos de emisiones, priorizar a los proveedores de mayor impacto, exigir mejores datos, incorporar criterios climáticos en compras y diseñar mecanismos de apoyo o incentivos para que sus socios avancen.

Productos sostenibles: oportunidad y mayor escrutinio

El informe también destaca que la sostenibilidad de productos se está convirtiendo en un mecanismo clave para reducir emisiones, abrir nuevos mercados y proteger márgenes. Según PwC, las decisiones de diseño pueden determinar hasta el 80% del impacto ambiental del ciclo de vida de un producto, lo que convierte a las áreas de innovación, desarrollo, compras y comercialización en actores centrales de la descarbonización.

El reporte sostiene que los productos con atributos de sostenibilidad diferenciados pueden lograr aumentos de ingresos de entre 6% y más de 25%, dependiendo del sector y tipo de producto. Además, en bienes de consumo y retail, las empresas que integran la sostenibilidad en el diseño de productos registrarían niveles de rentabilidad entre 8% y 13% superiores a los de pares menos maduros.

Pero PwC también advierte que el estándar de prueba está subiendo. La expansión de productos promocionados como sostenibles ocurre al mismo tiempo que gobiernos y reguladores en Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea endurecen las exigencias sobre declaraciones ambientales, etiquetado, responsabilidad extendida del productor, ecodiseño, trazabilidad y sustancias químicas de preocupación.

Inteligencia artificial: mucho uso, poco impacto medido

La inteligencia artificial aparece como una de las mayores oportunidades, pero también como una paradoja. Por un lado, el despliegue de IA aumenta la demanda energética, especialmente por el crecimiento de centros de datos, que según la Agencia Internacional de Energía consumieron cerca de 415 TWh de electricidad en 2024, equivalentes a alrededor del 1,5% de la demanda eléctrica global el año pasado y podría más que duplicarse hacia 2030.

Por otro, lpuede ayudar a reducir emisiones mediante optimización de procesos industriales, eficiencia energética en edificios, mantenimiento predictivo, logística, gestión de datos climáticos, monitoreo de proveedores y mejora de inventarios de gases de efecto invernadero.

El problema, según PwC, es que todavía existe una brecha importante entre adopción y resultados. El 60% de las empresas reporta algún uso de IA para descarbonización operacional, pero menos del 1% informa reducciones de emisiones medibles asociadas a esas iniciativas. Además, solo cerca del 14% declara usar IA para mejorar reportes de sostenibilidad o emisiones, pese a que la calidad de los datos sigue siendo uno de los principales obstáculos para avanzar.

El informe AI’s Impact on Our Sustainable Future: A Guiding Framework for Responsible AI Integration Into ESG Paradigms, publicado en ESGHOY, advierte que hay consenso que la tecnología tiene potencial transformador para un futuro más sostenible, pero su implementación debe ser «cuidadosa yconsiderada».

 

Una nueva etapa para la sostenibilidad empresarial

La conclusión general del informe es que, entre las empresas que reportan información climática, los esfuerzos de descarbonización mostraron una persistencia mayor a la esperada, pese a un año de alta presión. PwC aclara que esto no significa que el mundo esté encaminado a cumplir sus metas climáticas, sino que la acción corporativa parece más duradera y más vinculada a variables financieras de lo que sugieren algunos titulares.

Para América Latina y Chile, aunque el informe no entrega un desglose específico para el país, sus conclusiones son relevantes para empresas expuestas a exigencias de trazabilidad, reportabilidad, transición energética y cadenas de suministro internacionales. Ya no se trata solo de reportar emisiones, sino de entender dónde están los riesgos, cómo se asigna el capital y qué capacidades internas permiten sostener el negocio en un entorno más incierto.