Diálogos Sostenibles
28/01

«Somos una organización de personas para personas; no podemos desentendernos del impacto del negocio en materia de DD.HH»»

En Diálogos Sostenibles, ESGHOY conversó con Javiera Izurieta, Gerente de Gobernanza del Grupo Falabella, sobre lla estrategia corporativa, gestión de riesgos y el involucramiento de la alta dirección en un contexto empresarial cada vez más exigente.

Los derechos humanos dejaron de ser un asunto periférico en la agenda empresarial para convertirse en un eje central de la sostenibilidad, la gestión de riesgos y la gobernanza corporativa. En un contexto marcado por mayores exigencias regulatorias, presión de inversionistas y una ciudadanía más atenta al impacto de las empresas, el desafío ya no está en declarar compromisos, sino en demostrar cómo estos se implementan, se monitorean y se corrigen en el tiempo.

En esta nueva edición de Diálogos Sostenibles, ESGHOY conversó con Javiera Izurieta, gerente de Gobernanza del Grupo Falabella, sobre el camino que ha recorrido la compañía en materia de derechos humanos, los aprendizajes detrás de los resultados del Cuarto Diagnóstico de Empresas y Derechos Humanos Chile 2025, donde el grupo lideró  por tercer año consecutivo,  y los desafíos que implica gestionar estos temas en una operación multinacional, con millones de clientes, trabajadores y proveedores.

Desde la aprobación de políticas y programas a nivel de directorio hasta la debida diligencia en la cadena de valor, Izurieta profundiza en cómo los derechos humanos se integran a la toma de decisiones, qué brechas persisten y por qué, más que una meta de corto plazo, esta agenda exige consistencia, gobernanza y una mirada de largo aliento.

Desde tu rol, ¿cómo calificarías el camino que ha recorrido el grupo desde que comenzó a estructurar una estrategia de derechos humanos?

El viaje del Grupo Falabella es anterior a estos diagnósticos que realiza la Universidad Católica. Comienza con Sodimac Chile, que en 2016 aprobó la primera política de derechos humanos de la compañía, luego se fueron sumando distintos negocios, como Mallplaza, a este esfuerzo, y a partir de 2020 se convirtió en un desafío a nivel corporativo, todos nuestros negocios y países de operación se subieron a este carro.

Más que una simple carrera, la adopción de un marco de derechos humanos realmente ha sido una maratón. Requiere una preparación específica, resistencia, resiliencia, trabajo y compromiso permanente a nivel transversal, de toda la organización. La sensibilización, la capacitación y una gobernanza robusta han sido claves. Los resultados de los diagnósticos dan cuenta, al final, que este trabajo y este compromiso han sido consistentes en el tiempo y justamente ahí radica la importancia.

¿Cuál es el mensaje que Falabella transmite con estos positivos resultados?

Creo que lo que hace el diagnóstico es invitarnos a una mejora continua. Nos permite ir midiendo también, en el tiempo, nuestra gestión en base a un estándar global y, en ese sentido, aprovecho de felicitar al Programa de Sostenibilidad Corporativa de la Universidad Católica por la importante contribución al mundo empresarial que hacen.

Y en cuanto a los resultados, quisiera destacar dos elementos que yo creo han favorecido nuestra gestión y, obviamente, los resultados: En primer lugar, la aprobación  por parte del directorio. Este programa tiene elementos que nos permiten, principalmente, continuar nuestra gestión de riesgo a través de procesos de debida diligencia en derechos humanos. Permite implementar actividades de capacitación y difusión dirigidas a colaboradores, proveedores y socios en relación a los derechos humanos; y también fortalecer nuestra gobernanza mediante la designación,  de un oficial de cumplimiento de derechos humanos que va a supervisar esta gestión.

Javiera Izurieta señala, además, que todo este trabajo se enmarca dentro la gestión de riesgos de cumplimiento, igual que el programa de libre competencia, ambiental, prevención de delitos, datos personales, consumidor, por ejemplo. «Es una gestión que se monitorea, que medimos a través de indicadores, que se audita y que se reporta a la alta dirección», explica.

Y añade:

«También nos exige transparentar nuestro desempeño, y eso lo hacemos a través de un reporte anual de derechos humanos. Las empresas gestionan estos riesgos todos los días, independiente de su giro y tamaño: temáticas laborales, salud y seguridad, impacto en el medio ambiente, relacionamiento comunitario, gestión de la cadena de suministro, etcétera, pero no es común que compartan su gestión. Elaborar un reporte público con foco en derechos humanos permite vincularte de mejor manera con tus stakeholders, tanto internos como externos, transparentando tu esfuerzo y aquellas brechas que, gracias a un proceso de debida diligencia de datos, puedes identificar y abordar para mantener una conducta empresarial responsable».

Derechos humanos en la empresa: Grupo Falabella lidera evaluación clave en Chile

Medidas accionables

Ocurre que muchas empresas declaran compromisos, pero no siempre pueden o logran llevarlos a la práctica. ¿Cuál ha sido la clave del Grupo Falabella para no quedarse en lo declarativo?

El evento clave es, absolutamente, nuestra política de derechos humanos. No solo porque es un compromiso que se asume desde lo alto de la empresa, desde el directorio, sino también porque contiene medidas específicas que son accionables. Contiene principios y lineamientos generales que guían nuestra conducta como Grupo y también lo que esperamos de nuestros proveedores y socios de negocio, pero además de eso exige que se realicen medidas específicas.

Los enumera:

  • Procesos de debida diligencia, que se implemente un programa de derechos humanos que permita la gestión efectiva de esos riesgos que hayan sido identificados, designando  un oficial encargado del efecto.
  • Canales de comunicación con stakeholders internos, externos y terceros en general. Esto nos va a permitir identificar, ojalá tempranamente, posibles riesgos y afectaciones de nuestra operación o vinculadas a nuestra operación.
  • La gobernanza que le damos a esta gestión en el día a día. Contar con una mesa de trabajo corporativa mensual, que es lo que hemos implementado en Falabella, que reúne a distintas áreas de compliance, de cumplimiento y áreas de sostenibilidad de las compañías de Chile y de otros países, para hacer seguimiento a estos avances en derechos humanos, compartir buenas prácticas, pero también los dolores.
  • Una instancia de coordinación con otras áreas de la compañía ha sido fundamental para poner en acción todos los compromisos que hemos declarado.
Operación desafiante

¿De qué manera estos resultados influyen hoy en las decisiones de negocio, en operaciones o en la gestión de proveedores?

En simple, yo creo que estos resultados, y en general todas las evaluaciones y benchmarks en los que participamos como Grupo Falabella, son, por un lado, un importante reconocimiento que nos motiva a seguir trabajando. Son un reflejo de que vamos en la dirección correcta, pero a la vez también nos recuerdan que existen aspectos que tenemos que mejorar e incorporar en el camino.

¿Y dónde  están más desafiados? ¿Qué es lo que cuesta más? ¿Cuáles dirías que hoy son los problemas más complejos de abordar y por qué siguen siendo tan difíciles de resolver en aspectos de DD.HH.?

Independiente del diagnóstico, nuestra operación en sí es muy desafiante. Hay que pensar que el Grupo Falabella está presente en siete países de Latinoamérica, más India y China. Tenemos tiendas, centros comerciales, centros de distribución, sucursales bancarias, plataformas y comercios. Imagínense lo amplio y lo grande que es la operación.

Para que se hagan una idea, en 2024, ya van a salir las cifras oficiales 2025, tenemos más de 36 millones de clientes, más de 91.000 trabajadores, más de 18.000 proveedores y más de 2,3 millones de personas que se vinculan con nuestros programas de impacto social. Por lo tanto, nuestro mayor impacto son las personas con las que nos conectamos.

Esto implica poner atención en las personas con un foco central en nuestro quehacer, entender cuáles son los impactos que puede tener la empresa sobre ellas y su entorno, identificar riesgos y oportunidades y trabajar consistentemente para resguardar su integridad y dignidad. Ahí está el desafío. Esto es algo que va evolucionando y cambiando en el tiempo.

Involucramiento del directorio

¿Cuán clave es que se involucre la alta administración y el directorio en la revisión y seguimiento de estos resultados? ¿Y cómo ha sido esa relación en la gobernanza de la compañía?

Nuestra política y nuestro programa de Derechos Humanos fueron aprobados por el directorio de la compañía y también por los distintos negocios del grupo. Incluye reportes al directorio para dar cuenta de la gestión de derechos humanos y de la gestión de riesgos. Además, ha sido parte de jornadas de reflexión para nuestros directores a modo de capacitación. Por lo tanto, si vemos la línea de tiempo a nivel corporativo, claramente hay un aumento en el nivel de involucramiento del directorio y la alta dirección.

La temática de Derechos Humanos también se está integrando en distintas instancias: comités de riesgo, aplicaciones anuales de comunicación y capacitaciones dirigidas a cargos expuestos. Esto nos da más visibilidad, mayor engagement y fortalece nuestra mirada preventiva, que es lo más importante.

¿Qué pasa con los distintos stakeholders y con la cadena de valor, que suele ser lo más difícil porque no depende directamente de la gobernanza interna? ¿Cómo se trabaja eso y cuán complejo ha sido?

Es un tema sumamente relevante. Los aprendizajes y desafíos que plantean diagnósticos como el de la Universidad Católica demuestran la relevancia de esta dimensión. La integración de un marco de Empresas y Derechos Humanos ha significado fortalecer controles relacionados con proveedores: incluir la temática en cláusulas contractuales, auditorías sociales in situ a fábricas de proveedores, revisión de antecedentes, búsqueda de listas, incorporación de criterios ESG al momento de decidir con quién nos vinculamos y contratamos.

También es clave la capacitación. Tenemos una jornada anual de proveedores que incluye temas de Derechos Humanos y refuerza contenidos de nuestra guía práctica de cumplimiento, que se integra a nivel contractual y establece, por ejemplo, los medios de contacto y garantías de nuestro canal de integridad, para que también puedan levantar alertas frente a posibles afectaciones.

Y, por supuesto, lo que esperamos y exigimos de ellos, porque tener este estándar implica que estén comprometidos con el del Grupo Falabella en el desarrollo de sus actividades.

Comunicación oportuna

A partir de estos resultados, ¿qué temas o focos serán prioritarios este año y en los próximos en la estrategia del grupo?

Uno de los temas más relevantes es contar con todos los canales necesarios para comunicarnos de manera oportuna y efectiva con nuestros stakeholders y terceros. En esa línea, estamos trabajando en la actualización de nuestro canal de integridad y de denuncias para introducir mejoras en nuestra gestión. Eso es clave, considerando el tamaño de nuestra operación.

Para cerrar, ¿qué debería entender alguien que lea el reporte, inversionistas, proveedores, consumidores o la ciudadanía, sobre el momento que vive Falabella hoy?

Falabella es una empresa de 136 años de historia, que partió como una sastrería y que hoy vive un momento importante de crecimiento y fortalecimiento. Su liderazgo se ha construido con atención a la responsabilidad por su impacto, la innovación y la creación permanente de valor para las personas, entendiendo que la forma en que crecemos es tan importante como crecer.

Somos una organización de personas para personas y no podemos desentendernos del impacto que nuestro negocio genera en materia de derechos humanos. Más allá del momento o lugar, el Grupo Falabella ha sido consistente en buscar hacer las cosas de manera correcta y responsable.

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