Diálogos Sostenibles
08/01

Revolución Sostenible en el comercio: ¿están listas las empresas para 2025?»

Conversamos con dos referentes de este sector en temas ESG: Verónica Torres, gerente de sostenibilidad de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) y María José Ochagavía, presidenta del Comité de Sostenibilidad de la CCS, acerca de cómo el rubro está enfrentando el cambio de paradigma, impulsado por regulaciones más estrictas, exigencias de los consumidores y una creciente conciencia sobre el impacto ambiental y social.

La sostenibilidad ya no es opción ni una acción paralela ni filantropía, hoy es un componente esencial para la resiliencia y el éxito a largo plazo de los negocios.  En esta edición de Diálogos Sostenibles de ESGHOY, exploramos cómo las compañías del sector comercio están enfrentando este cambio de paradigma, impulsadas por regulaciones más estrictas, exigencias de los consumidores y una creciente conciencia sobre el impacto ambiental y social.

Conversamos con dos referentes en sostenibilidad corporativa: Verónica Torres, gerente de sostenibilidad de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) , y María José Ochagavía, presidenta del Comité de Sostenibilidad de la CCS.

«Me parece que estamos en un escenario en donde la sostenibilidad, más allá de ser probablemente una palabra medio de moda, está permeando la toma de decisiones y la gestión de la organización, que es  a lo que aspiramos», dice Vérónica Torres. «Que la sostenibilidad esté en el core del negocio es un desafío que debería seguir trabajándose con especial ímpetu», sostiene María José Ochagavía.

Analizamos los avances, desafíos y proyecciones para el 2025. Desde el impacto del cambio climático hasta la importancia de la colaboración público-privada. Interesante mirada la de ambas profesionales.

 

Verónica, ¿cómo calificarías el tema de la sostenibilidad al interior de las empresas del comercio?

Gracias al empuje regulatorio en 2024 se han ido asentando muchas de las políticas o declaraciones de sostenibilidad. Fue un año como bien de punto de inflexión, de llevar a la gestión organizacional la sostenibilidad. Y eso, por supuesto, también lleva consigo una serie de desafíos.

Lo que he podido observar, es que la sostenibilidad ha salido de sus propias áreas y ha ido empapando a la organización completa, desde los desafíos que tienen los directorios hasta las áreas de la gestión operativa,  supply chain, compras, en las áreas financieras, de marketing, el tema de las comunicaciones, etc… Me parece que estamos en un escenario en donde la sostenibilidad, más allá de ser probablemente una palabra medio de moda, hoy está permeando en la toma de decisiones y en la gestión de la organización, que es a lo que aspiramos.

María José, ¿coincides en que el 2024 fue un año en que este tema empieza a entrar al core del negocio de las empresas?

Creo que sí, que efectivamente cada vez más se entiende que la sostenibilidad ya no es eso que fue tantos, algo un poco filantrópico, que iba por la tangente del negocio, donde las preocupaciones del negocio estaban por un lado y las de la sostenibilidad por otro.

Creo que todas las sinergias que se han dado con la mirada de gestión de riesgos e impactos no financieros ha sido un tremendo gatillante para que, poco a poco, se vaya construyendo este caso de negocio para la sostenibilidad, donde ya no van por carriles separados, sino que se entiende que al final del día es una gestión sostenible del negocio mismo. ¿Para qué? Para que ese negocio se proyecte en el tiempo. Todas esas sinergias, con una mirada mucho más del negocio como tal, de riesgo, de impactos, ha sido sideral en el cómo hoy día la sostenibilidad tiene otro valor al interior de las organizaciones.

Verónica, ¿qué iniciativas específicas se han realizado  o qué ha pasado en los últimos años para que el tema sea parte del mundo corporativo? ¿Cuáles han sido las estrategias más significativas de la Cámara para permear esto?

Una de las iniciativas tiene que ver precisamente con este comité que actualmente preside la María Jose por los próximos dos años. Ahí tenemos  81 empresas, de todos los sectores de la economía y es en ese espacio donde vamos recogiendo los principales desafíos que están teniendo las organizaciones en materia de sostenibilidad. Por lo tanto desde ahí nos nutrimos como gremio para ir dando respuestas y apoyo a lo que las empresas realmente necesitan.

Tenemos algunas líneas estratégicas importantes en las cuales estamos, más que preocupados, ocupados. Una tiene que ver con la cadena de suministro, principalmente para las empresas de menor tamaño. Hay regulaciones europeas que entraron en vigencia el año pasado, el 2024; la misma Comisión para el Mercado Financiero (CMF), en el caso de Chile, establece algunas exigencias para los vínculos entre compradores y proveedores, mandante o proveedor. Es una línea que nos interesa muchísimo poder ahondar y explorar en mejorar esos vínculos.

Tenemos dando vueltas un par de proyectos, como por ejemplo una guía que establece indicadores, prácticas y formas de cómo medir la relación entre comprador y vendedor. También estamos trabajando en un proyecto para fortalecer las capacidades ESG de las empresas de menor tamaño. Entendemos que empiezan a ocurrir exigencias en las licitaciones, por ejemplo. Se piden atributos vinculados con temas ambientales, sociales, de governance y de compliance. Queremos apoyar a las empresas de menor tamaño, de tal manera que no queden rezagados con esta nueva ola de estándares. Hoy se ve como algo más innovador, pero va a ser como un mínimo común a la hora que mandantes y proveedores se sienten a negociar y desarrollar negocios.

Compromisos net zero

María José, desde tu perspectiva, desde el mundo corporativo trabajando en sostenibilidad, ¿cuál debería ser el gran tema 2025 para las compañías?

Hay varios que se entrelazan, es difícil elegir uno. El gran tema hoy es el cambio climático, todos los compromisos net zero. La agenda de descarbonización ha tomado un lugar altamente prioritario en lo que a sostenibilidad se refiere. Entonces, quizás en términos de temática, diría que todos los temas ambientales, especialmente la descarbonización en emisiones.

Si miro esa misma pregunta desde otro lado, creo que el gran tema, hacia la interna de las empresas, es cómo seguir metiendo la sostenibilidad en el core de la estrategia del negocio. Es un desafío que debería seguir trabajándose con especial ímpetu. Esto es algo que los gerentes o quienes lideran hoy las áreas de sostenibilidad, tienen que seguir empujando. No puede ser la gerencia de sostenibilidad la que lleve toda la gestión, tiene que transversalizarse al interior de las organizaciones. Las áreas de sostenibilidad tienen que ser un pivote, articuladoras, porque al final del día son muchas áreas las que se comprometan con esta gestión al interior de las empresas, para atender de la mejor manera los riesgos e impactos.

María José, en ese mismo sentido, ¿cuál es  la principal muralla con la que se encuentran los gerentes de sostenibilidad a la hora de integrar estos criterios a la estrategia de las compañías? 

Muchas veces los liderazgos no han estado tan cercanos a este tema, entonces cuesta hacerlos ver o hacerlas ver de que este es un tema relevante para la sostenibilidad del negocio. Las regulaciones, las autorregulaciones, que a Latinoamérica llegan tarde, pero llegan, han ayudado un montón. Lo otro siempre tiene que ver con presupuesto. Ahí lo que complica esa conversación de presupuesto: ¿pero cuánto me aporta esto en la última línea? Esa es una conversación que requiere más madurez todavía. Quizás nuevos indicadores que nos permitan medir eso. Poder decir este es el impacto que esto tiene en tu negocio.

Vacas flacas

Verónica, estamos en un período económico complejo, de vacas flacas ¿Cuánto afecta esto a la sostenibilidad?

Por lo mismo lo que decía la María José, al final quizás es más a mediano plazo que en el corto plazo medir o usar el ESG en términos del riesgo al que están sometidas las empresas, quizás en lo inmediato es más caro. ¿Cómo se maneja eso? Diría que nos hace repensar a las organizaciones dónde poner los énfasis en las estrategias de sostenibilidad. Y eso nos lleva probablemente a algo que nosotros sí hemos empujado muchísimo, que tiene que ver con la materialidad de la organización. A veces uno no se explica por qué una empresa, de un cierto sector económico, tiene su gran estandarte en una materia que no es realmente el core de su negocio.

Esta época de vacas flacas es una oportunidad para concentrar la sostenibilidad en aquello que es realmente importante para tu negocio. Y también acá salen a la luz un poco aquellas materias que están internalizadas en la organización, o por moda, o por que realmente no son afín, aquellas que son las más prescindibles. Más bien lo veo como una oportunidad de hacer un zoom-in a lo realmente importante.

Las empresas no están llamadas a hacer todas las acciones ambientales, sociales y de gobernanza. Creo que en ética y anticorrupción sí, hay que apuntar siempre a los más altos estándares, pero en materia ambiental y esocial, no todas las compañías, de acuerdo a su naturaleza, están llamadas a hacer todo. Eso también de pronto agobia un poco a los tomadores de decisión.

María José Ochagavía: Quiero agregar algo respecto a la materialidad, que por muchos años no existía, las empresas trabajaban en temas que les parecían loables. Hoy la mirada de riesgo e impacto ha venido a ayudar muchísimo en eso. Incluso dentro de la materialidad debe haber una priorización, porque en el fondo no vamos a tener los mismos niveles de riesgo e impacto en todos los temas. Si tengo 15 temas materiales ó 12, ahí también tiene que haber una priorización que nos permita conciliar estos tiempos de vaca flaca y entender hacia dónde tengo que destinar recursos y tiempo.

Verónica, en Europa ya están trabajando con el concepto de doble materialidad, ¿todavía estamos muy en pañales o ya las empresas más grandes están en eso?

Diría que las más grandes ya adoptaron esta doble mirada y el doble impacto. Chile tiene distintos niveles de adopción y aprendizaje y lo vemos un poco en el comité. Hay empresas que llevan casi dos décadas trabajando en  sostenibilidad y por lo tanto están con estándares de clase mundial  y hay otras que por supuesto van más lento, pero la doble materialidad lentamente  ya es algo que se considera. Y también las normativas, la CMF también apuesta por ese doble impacto.

«Las empresas están bien exigidas»

 María José, ¿está muy exigido el sector privado con todas las regulaciones, la NCG 461, que ahora cambió a 519,  o vamos a buen ritmo? ¿Cómo evalúas las exigencias del regulador?

En general las empresas están bien exigidas en términos de sostenibilidad. Diría más, para quienes están trabajando en temas de sostenibilidad no es tan fácil mantener el ritmo a todas las regulaciones, estándares, autorregulaciones, normativas internacionales.

Estamos en un momento en el que hay harto movimiento ESG. Hay mucho cruce de normativas y eso también está llevando a que haya una confluencia de ciertos estándares, lo que estamos viendo con la NIIF 1, con la NIIF S2. Empieza a haber una lógica de no le pidamos a la empresa 350 reporting distintos, sino que tratemos de hacer confluir un poco los estándares.

En resumen, Cata, como para responderte de manera súper blanco-negro, yo creo que sí,  hay una exigencia importante, un movimiento y una actualización constante a este tipo de cosas, entonces hay que estar con las antenas súper paradas. Además suele ocurrir que los equipos de sostenibilidad no son particularmente grandes, lo que hace aún más complejo hacerse cargo de todo lo que hoy se está pidiendo.

Verónica, ¿qué hechos  o qué actividades concretas proyectan para el 2025 para seguir empujando este carro?

Tenemos varias novedades, temas interesantes. En materia de los proyectos que estamos llevando a cabo uno es el de cadena de suministro, vamos a seguir desarrollando ruedas de negocios con énfasis en temas ESG y fortaleciendo las capacidades, principalmente de las pymes. Seguimos trabajando con los temas de packaging para el comercio electrónico, ahí esperamos desarrollar pilotos con algunas empresas en Chile. Tenemos programada también una misión empresarial a una de las principales ferias de packaging del mundo para el ecosistema. Seguimos ahí potenciando nuestro Negocio Redondo, que es esta plataforma en donde las empresas y distintas organizaciones puedan ir llevando la pauta de lo último de la agenda de sostenibilidad.

María José, ¿cuál es el mensaje desde el Comité de Sostenibilidad de la CCS para las empresas de cómo enfrentar este 2025?

Lo primero es que el debate debe enfrentarse desde las alianzas, es lo primero que se me viene a la cabeza. A diferencia de lo que pasa en otros ámbitos de las organizaciones, la sostenibilidad se ha transformado en un espacio para colaborar. La colaboración es un vehículo potente para avanzar. Creo que la articulación entre empresas o público-privada, con organizaciones de la sociedad civil es absoluta y completamente fundamental.

Y nuestro comité es fundamental. ¿Por qué? Porque somos 81 empresas que estamos compartiendo buenas prácticas. Desafíos, en el fondo nuevos instrumentos que nos pueden servir para habilitar una conversación mucho más robusta al interior de nuestras organizaciones, mucho más conectada con el negocio. Sin querer ser majadera, pero sí vehemente, creo que la conexión con el negocio. Que esto no termine estando por la tangente, que no se transforme en un satélite que ronda alrededor, pero que no está en el negocio. Lograr esa sinergia para que en períodos de vacas flacas, no sea algo que se pone en jaque.

Esto tiene que tener consistencia y solidez para que realmente se entienda que  no se puede mermar frente a situaciones presupuestarias.

Verónica, ¿cómo trabajan con el sector público? ¿Cómo quieren hacerlo el 2025?

Desde la Cámara, la verdad es que tenemos muy fortalecido el músculo del trabajo público-privado, nacional e internacional, de tal manera que podamos traspasar también a las autoridades, a quienes están en la toma de decisiones y de vuelta también nosotros poder apoyar la implementación de políticas públicas.

Entendemos que a veces hay un muy buen espíritu detrás de una normativa, pero luego en la aplicación vemos que hay complejidades. Entonces, somos un instrumento y un vehículo para poder, de lado y lado, ayudar a que el desarrollo empresarial, que es lo que a nosotros nos preocupa, tenga este apellido de sostenible. Bajo esa mirada, ganamos todos. Lo que nosotros vemos es la posibilidad de trabajar en conjunto para generar un mayor bienestar para las personas y para el planeta.

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