Diálogos Sostenibles
09/06

«El gran desafío es entender la urgencia. Esto (ESG) no es un apéndice. Es parte del negocio”

Desde Washington, la directora de Reale Seguros y embajadora del Climate Governance Initiative, Myriam Gómez, advierte que los directorios ya no pueden postergar la sostenibilidad. En esta entrevista con ESGHOY, plantea la urgencia de incorporar indicadores, vincular incentivos al desempeño ESG y asumir que el cambio cultural es tan necesario como inevitable.

Washington ha estado bajo una inusual tormenta que no da tregua. Desde allí, en medio de días helados y lluviosos, Myriam Gómez se conecta con ESGHOY para esta edición de Diálogos Sostenibles. Directora de empresas con trayectoria internacional, embajadora del Climate Governance Initiative, parte del directorio de Reale Seguros, la ejecutiva se ha posicionado como una voz con nombre en sostenibilidad corporativa.

«Estamos viviendo un nuevo orden geopolítico. La volatilidad es permanente y las empresas deben desarrollar resiliencia para enfrentarla», dice Gómez, mientras reflexiona sobre la inestabilidad global desde la capital estadounidense.

 

¿La resiliencia es la palabra clave para los directorios hoy?

Absolutamente. Los directorios deben estar preparados para manejar incertidumbre, crisis, y volatilidad. Las empresas necesitan capacidad de innovación, flexibilidad y anticipación. En Reale, por ejemplo, esto se vive de forma concreta: somos una compañía con más de 200 años en Italia, presente también en España, Grecia y Chile, y todo lo que ocurre, desde inteligencia artificial hasta ESG, nos exige adaptabilidad y visión global.

De lo reputacional a lo estratégico

El giro del ESG como elemento reputacional hacia una dimensión estratégica es una de las transformaciones que Gómez más celebra y exige:

«Hoy hay mayor comprensión que sostenibilidad y ESG no son lo mismo, pero sí son complementarios (…) ESG mide riesgos y oportunidades desde lo ambiental, social y de gobernanza. La sostenibilidad, en cambio, es la estrategia a largo plazo que permite la perdurabilidad del negocio».

¿Cómo se vive esta transición en Chile?

Hay avances. Muchos directorios están integrando estos temas con convicción. Otros todavía no ven su valor. Pero ESG ya no es optativo. Las nuevas generaciones lo exigen, los inversionistas lo premian y los reguladores lo están haciendo obligatorio.Gómez menciona el rol de Estados Unidos en esta tensión, reconociendo que el movimiento anti-ESG ha tenido efecto, pero no ha logrado frenar la tendencia de fondo:

«Algunas empresas han tenido que readecuar estrategias, sí. Pero no han borrado los objetivos. Al contrario, están más conscientes de que es un camino necesario para acceder a capital, atraer talento y mantener legitimidad».

Competitividad, capital y talento

Los datos avalan la mirada. Según Gómez, más del 80% de las empresas que integran ESG han mejorado su desempeño financiero. “La sostenibilidad es una inversión que genera retorno”, enfatiza.¿Qué debe tener hoy un buen director o directora?çUn mindset abierto, formación continua y disposición a integrar estos temas como parte del negocio. Ya no se trata de tener al gerente de sostenibilidad en un rincón. Esto debe estar en el centro de la estrategia, cruzado con finanzas, con innovación y con los sistemas de remuneración. En Reale, por ejemplo, las metas ESG están ligadas a los bonos de desempeño del equipo ejecutivo.

Lo que falta en Chile

Junto a ESGHOY, Gómez hace una evaluación del contexto chileno:

«Hay empresas que lo están haciendo muy bien… Pero aún cuesta mirar el largo plazo. Nos quedamos en la urgencia operativa y perdemos perspectiva».

Sobre la regulación local, es clara:

«La CMF ha hecho avances importantes. Chile tiene una tradición pionera en apertura económica y energía renovable. Pero tenemos un problema serio con la permisología. Hoy hay tecnología para resolver cuellos de botella, solo falta voluntad de coordinación».

¿Qué pasos concretos puede dar una empresa que aún está atrasada?

Primero: asumir que esto no es una moda, es estructural. Luego: hacer un diagnóstico, analizar la doble materialidad, definir indicadores y vincular la sostenibilidad a la gobernanza. No puede ser que el gerente de sostenibilidad gane menos que el comercial, o que el tema no se discuta en el directorio cada dos meses. Esto requiere convicción, coherencia y acción concreta.

«El gran desafío es entender la urgencia. Esto no es un apéndice. Es parte del negocio. Tenemos que atraer talento, mantenerlo, innovar, y avanzar con un cambio de mentalidad profundo. La sostenibilidad no es un costo: es una inversión que define el futuro», acota la experta.