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19/05

Doble materialidad en empresas: cómo cambia la estrategia ESG en América Latina

Se trata de una metodología que integra la mirada del impacto social y ambiental con los riesgos financieros del negocio, tal como ya lo exige la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) de la Unión Europea y algo avizora la NCG N°519 en Chile, aunque no lo demanda aún. Un informe del Global Reporting Initiative (GRI), expone experiencias concretas de empresas como Antofagasta Minerals, Grupo Nutresa, Cementos Pacasmayo y Citibanamex.

La doble materialidad en empresas se ha convertido en un elemento clave dentro de la estrategia ESG, al permitir evaluar tanto los impactos de una organización en su entorno como los riesgos financieros asociados a factores ambientales, sociales y de gobernanza.

Por años, las empresas midieron su desempeño en sostenibilidad desde una sola dimensión: el riesgo financiero. Pero los desafíos actuales exigen más. El enfoque de doble materialidad combina dos miradas: por un lado, cómo impacta una empresa a su entorno (personas, comunidades, medioambiente); por otro, cómo esos mismos factores externos impactan en sus resultados financieros.

La buena noticia es que en América Latina ya hay empresas que están aplicando este modelo de forma voluntaria, aun sin regulación que lo exija.

En Chile la Norma de Carácter General (NCG) N°519 emitida por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF)  incorpora los estándares NIIF S1 y S2 del International Sustainability Standards Board (ISSB), los cuales están fundamentados en el principio de materialidad financiera, pero no introduce explícitamente el concepto de doble materialidad.

El documento «La doble materialidad en la práctica. Ejemplos y lecciones aprendidas de empresas en America Latina» publicado por Global Reporting Initiative (GRI),  expone casos prácticos y lecciones aprendidas en tres áreas clave: salud y seguridad en el trabajo (SST), gestión del recurso hídrico y diversidad e inclusión.

 

Salud y seguridad laboral: más que un KPI, una cultura

En industrias de alta exposición a riesgos laborales, como la minería o la construcción, los accidentes, enfermedades ocupacionales y estrés mental no solo afectan la vida de los trabajadores, sino que también pueden traducirse en sanciones, demandas y pérdida de productividad.

El enfoque de doble materialidad permite a las empresas mostrar cómo gestionan estos temas desde ambas perspectivas.

Cementos Pacasmayo en Perú reporta indicadores tradicionales como tasas de accidentes (GRI 403-9) y horas de formación en SST (SASB EM-MM-320a.1), pero también detalla iniciativas que promueven el bienestar emocional, el derecho a parar trabajos inseguros y la protección de datos de salud. En paralelo, Grupo Nutresa muestra cómo relaciona la gestión de SST con el compromiso laboral y la atracción de talento, incluyendo programas de autocuidado y salud integral.

María Camila Forero, de Protección, advierte en el informe: «Siempre encontramos las tasas de accidentalidad, pero aún falta que los informes detallen cuánto le cuesta realmente a la empresa cada accidente. Esa mirada financiera sigue ausente».

Agua: un recurso compartido, un riesgo sistémico

El agua es vital para las operaciones industriales, pero también es un derecho humano. Empresas como Antofagasta Minerals en Chile han entendido esta tensión y utilizan el enfoque de doble materialidad para reportar ambos lados del dilema.

En su Reporte de Sustentabilidad 2023, la minera muestra datos desagregados por fuente de extracción (agua de mar, subterránea, superficial) y zona geográfica, algo clave para entender los impactos locales en comunidades con estrés hídrico. Al mismo tiempo, presenta los riesgos operacionales y regulatorios derivados de la disponibilidad del recurso, además de medidas como la recirculación del agua o el cumplimiento de normativas ambientales.

Diversidad e inclusión: medir para transformar

Citibanamex y Grupo Nutresa incluyen la diversidad como tema material desde ambas perspectivas. Por un lado, informan sobre participación de mujeres en cargos directivos, colaboradores LGBTIQ+ y personas con discapacidad (GRI 405-1 y SASB CG-EC-330a.3). Por otro, conectan estos datos con estrategias de atracción de talento, clima laboral y reputación organizacional.

En el caso de Nutresa, se destaca una retención del talento por debajo del promedio de su sector, y una inversión creciente en formación y bienestar, con más de 25 mil conversaciones de desarrollo entre líderes y equipos en 2023. Además, la empresa fue reconocida como la tercera mejor compañía para atraer y fidelizar talento en Colombia, según el ranking Merco Talento.

Una tendencia global que aterriza en la región

Aunque la doble materialidad fue inicialmente impulsada desde Europa con la Directiva CSRD y los Estándares ESRS, su adopción comienza a expandirse a otras regiones. China ya exige este enfoque en empresas listadas, y países latinoamericanos lo están aplicando de forma empírica. Según KPMG, el 70% de las empresas en  América ya usa los Estándares GRI y el 67% los SASB.

Para Claudia Rivera, del Grupo Nutresa, uno de los aprendizajes clave es la articulación con el área financiera: “Estamos trabajando con ellos en escenarios climáticos, y están muy expectantes de lo que pase con la IFRS”.

Hacia un sistema armonizado

El informe destaca que la convergencia entre GRI, ISSB y ESRS facilitará la comparabilidad global, reducirá costos de reporte y ayudará a alinear el capital privado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Advierte que permite a las empresas tomar mejores decisiones estratégicas, alineadas con una visión de largo plazo, al concluir que la doble materialidad no es solo una técnica de reporte, sino una herramienta de gestión para comprender el mundo que rodea al negocio y cómo influye en él.

Aquí puedes leer el reporte completo.