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04/07

Documento guía a las empresas a mejorar prácticas de gobernanza para enfrentar Ley de Delitos Económicos

El Comité de Gobiernos Corporativos y Compliance de AmCham Chile, elaboró un escrito con aspectos clave y recomendaciones para que las organizaciones asuman la normativa que comenzó a regir en agosto del 2023. La importancia de un buen compliance, de medir la política de gobernanza, de involucrar a todos los estamentos y de generar una buena comunicación, figuran entre las necesidades.

El Comité de Gobiernos Corporativos y Compliance de AmCham Chile viene trabajando activamente, desde 2023, en conocer y perfilar los principales aspectos de la debutante Ley de Delitos Económicos. Y en ese marco, elaboró un documento-guía con las mejores prácticas de una buena gobernanza, que permita a empresas y organizaciones enfrentar la normativa que comenzó a regir en agosto del año pasado.

Estas son las principales recetas del documento:

  • Involucrar a los directivos en los procesos de Compliance:  Es imprescindible generar una cultura real de control que vaya más allá de la creación de nuevos procesos y que efectivamente permee a toda la organización.
  • Construir una imagen positiva del área de Compliance, para que sea visto como una oportunidad más que una traba o barrera. Así, al visibilizar el valor que entrega un buen programa de cumplimiento, las organizaciones asignarán la importancia, el apoyo y los fondos necesarios a esta área.
  • Rol central de Compliance. Para seguir aportando valor, las organizaciones deben integrar el Compliance como partner del negocio, involucrando a las áreas de comunicaciones para que difundan las implicancias de la LDE.
  • Capacitaciones personalizadas de acuerdo a la audiencia y a los procesos y dilemas que cada área enfrenta en el día a día, buscando bajadas más prácticas que jurídicas a los nuevos lineamientos y obligaciones que plantea la LDE.
  • Educación innovadora. Es clave la capacitación continua y práctica, no sólo a través de charlas, sino también con actividades periódicas como por ejemplo con monitoreos tecnológicos (por ejemplo, con preguntas periódicas y obligatorias para el acceso a los computadores) o a través de  monitores personales (personas de alta confianza y lealtad con la organización que puedan asumir el rol de representante del área de Compliance y que reporten a los encargados de prevención).
  • Riesgos reputacionales. Tomar conciencia de que la imagen corporativa de las organizaciones se verá afectada al existir un proceso penal, independiente de un eventual resultado de absolución.
  • Compliance a la medida. Para generar una mayor sofisticación de las matrices de riesgo y entender qué es lo que funciona en cada empresa, hay que analizar cada caso, atendiendo a las particularidades propias del giro y sus stakeholders.
  • Riesgos de la subcontratación. Existe una necesidad de efectuar una mirada más profunda y detallada a la subcontratación.
  • Valor de incorporar nuevas tecnologías.  Al integrar mejoras tecnológicas para estos procesos, se podrá, por ejemplo, garantizar anonimato y confidencialidad de la información, y permitirá también manejar una gran cantidad de variables que se suman a la gestión de las organizaciones

 

Experiencias de buena gobernanza

El documento también destaca las buenas prácticas de las empresas para enfrentar el desafío de la nueva ley:

1. Importancia de la gobernanza

Hoy, más que nunca, la gobernanza debe ser parte del propósito y estar al centro del negocio, sin lo cual será imposible tomar buenas decisiones y garantizar el éxito y la transparencia de las organizaciones. Esto, además, permitirá operar a largo plazo, ya que el gobierno corporativo otorga licencia social tanto con las autoridades, como con los colaboradores y las comunidades en las cuales las empresas están inmersas.

El comportamiento de cada colaborador debe estar alineado con la misión y los principios de buena gobernanza de la empresa. El “qué” debe ser igual de importante que el “cómo”. El modelo de la “vieja escuela” de conseguir el resultado a cualquier costo ya no está validado. Se debe esperar que los colaboradores no sólo sean efectivos en sus países. Además, en la actualidad esta acción es más visible y sancionada socialmente que antes, lo que es positivo.

Para garantizar una buena implementación de los lineamientos de buena gobernanza hay que ir más allá de lo formal. Algunos ejemplos de estos son:

  • Realizar capacitaciones y workshops con evaluaciones, las cuales deben incorporar casos reales, los principios globales de la empresa, las políticas internas y las legislaciones locales.
  • Hacer encuestas anónimas a los colaboradores de manera reiterada en el tiempo, firmando además declaraciones decumplimiento.
  • Dar un relato y épica a los temas de Compliance y buena gobernanza, haciendo que se le asigne la relevancia que merecen y que vaya más allá de lo formal.
  • Dar un relato y épica a los temas de Compliance y buena gobernanza, haciendo que se le asigne la relevancia que merecen y que vaya más allá de lo formal.
  •  Comunicar la información, ya que la transparencia  y la divulgación son clave para tener una buena gobernanza. Todos los accionistas, colaboradores y clientes deben tener claridad sobre la ética y el actuar de la empresa, generando en
    todos los estamentos un sentido de responsabilidad frente al desafío del compliance.

2. Medición de las póliticas de gobernanza

Lo que no se define, no se puede medir. Lo que no se mide no se puede mejorar. Y lo que no se puede mejorar tarde o temprano se degrada. Evaluar el “cómo” una empresa actúa es muchísimo más complejo que evaluar el “qué”. Un mecanismo que ayuda a hacerlo es medir a los colaboradores no solo por sus resultados sino también evaluando otros elementos, como por ejemplo el número de denuncias recibidas en su contra, los resultados en las evaluaciones, el nivel de engagement de los equipos y el cumplimiento de los estándares, entre otros.
Además de hacer mediciones, programas de cumplimiento, encuestas, gestiones de seguimiento reputacional y otros mecanismos disponibles, es importante no quedarse en los números. Esos indicadores pueden ser buenos, pero esto no es motivo para no querer seguir mejorando y buscar nuevos desafíos y objetivos.

Es valioso realizar certificaciones internacionales para poder comparar con una misma herramienta el real impacto que tienen las políticas.

3. Mecanismos para que la organización completa se involucre

Además de medir los impactos de las políticas de gobernanza, es clave involucrar a todos los niveles de la organización, incluyendo a los altos ejecutivos y líderes de las empresas, quienes tienen la labor de predicar con el ejemplo y cumplir con el comportamiento esperado y exigido.
La reiteración de la información es relevante para el éxito, razón por la cual las capacitaciones y evaluaciones deben hacerse de forma permanente y se debe exigir un determinado puntaje para garantizar que sean tomadas con seriedad.
Asimismo, es importante tomar los aprendizajes de la entrega de contenidos y mejorar la forma de realizar las iniciativas, tomando en cuenta que, muchas veces, al momento de innovar, se falla en comunicar efectivamente lo que se quiere enseñar.
En el caso de las multinacionales, los lineamientos generalmente vienen desde la casa matriz, y que, si bien existen lineamientos globales, es importante contemplar que exista cierta flexibilidad a nivel local, ya que el tratamiento de los temas puede ser distinto en las diversas regiones y países.

4. Medidas eficaces para implementar de manera exitosa la Ley de Delitos Económicos

El trabajo colaborativo es crucial. Un buen mecanismo es generar un comité que involucre a las distintas áreas que pueda evaluar el nivel de cumplimiento de la organización y tome las medidas necesarias para una adecuada implementación
de la ley.
• Para poder implementar la ley de manera exitosa es importante entender qué es lo que necesita cada área, por lo que el trabajo de levantamiento de información debe permear a toda la organización.
• Es clave comunicar estos temas a cada una de las áreas que están afectadas a la ley y cuyos procesos necesiten adaptación, generando los canales de capacitación adecuados y buscando formas de garantizar una correcta coordinación entre las distintas áreas.
• Los estándares que impone la ley se deben adoptar no solo a las empresas, sino que, a lo largo de toda la cadena de valor, incluyendo clientes, proveedores, subsidiarias, comunidades, entre otros.
• La matriz de riesgo de los más de 250 delitos que contempla la nueva ley se debe adaptar a cada empresa y rubro, para que se adapte a los riesgos reales de la organización.
• Para lograr que los directores se involucren es valioso tener presentaciones de expertos que señalen con claridad los riesgos asociados a no implementar de forma correcta la ley.

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