Diálogos Sostenibles
19/05

Compromiso Minero y el desafío de sostener la confianza en la industria

La directora ejecutiva de la organización que nació hace 4 años, Paula Arenas, aborda cómo la industria busca consolidar la confianza ciudadana, articular a sus actores y enfrentar los desafíos de sostenibilidad, talento y gobernanza. La red apunta a comprender las necesidades de los territorios y a coordinar respuestas desde las propias regiones, articulando a los distintos actores del ecosistema minero.

En un escenario marcado por mayores exigencias sociales, ambientales y de gobernanza, la minería enfrenta el desafío de explicar su rol, transparentar sus avances y reconocer que la legitimidad social no es un estado permanente, sino un proceso en construcción.

Esta fue una de las ideas centrales abordadas por Paula Arenas, directora ejecutiva de Compromiso Minero, durante esta edición de Diálogos Sostenibles en ESGHOY. La organización, que nació hace cuatro años, articula hoy a más de 115 actores del ecosistema minero, entre empresas, proveedores, gremios, instituciones formativas y organizaciones de la sociedad civil.

 

 

Según Arenas, uno de los principales aprendizajes de este período es que la confianza, aunque ha mejorado en la percepción ciudadana, sigue siendo un activo frágil: «Es un trabajo permanente, que se hace continuamente», señaló, subrayando que no basta con mostrar resultados puntuales, sino que se requiere una comunicación constante sobre avances, desafíos y prácticas concretas.

Una industria contada desde su ecosistema

Uno de los elementos que Compromiso Minero ha buscado instalar es una narrativa más amplia de la minería, alejada de la imagen tradicional centrada únicamente en la faena. Desde la red sostienen que la industria está conformada por una diversidad de actores que rara vez aparecen en el debate público: estudiantes, docentes, proveedores locales, gremios regionales y profesionales de distintas disciplinas.

Ese enfoque, explicó Arenas, ha permitido dotar de mayor legitimidad el relato del sector. «Hablan estudiantes, hablan docentes, hablan proveedores locales», afirmó, destacando que esa pluralidad de voces permite comprender que la minería no es solo una operación extractiva, sino un entramado complejo que incide en múltiples dimensiones del desarrollo.

La mejora en la percepción ciudadana, agregó, no responde a un solo factor. Entre ellos mencionó una mayor disposición de la industria a comunicar lo que hace y un compromiso creciente con una minería responsable, tanto con las personas como con el medioambiente. Sin embargo, recalcó que estos avances no pueden darse por consolidados.

Sostenibilidad, gobernanza y trabajo territorial

Desde la mirada de Compromiso Minero, la sostenibilidad no se limita a iniciativas aisladas, sino que se articula en torno a compromisos transversales compartidos por la red. Arenas explicó que estos compromisos se alinean con tres pilares: ambiental, social y de gobernanza, en sintonía tanto con la política nacional minera como con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Un aspecto que ha cobrado especial relevancia es el enfoque territorial. La directora ejecutiva señaló que cada vez resulta más evidente que la articulación efectiva se juega en los espacios locales, donde los impactos de la actividad minera son directos. La red apunta a comprender las necesidades de los territorios y a coordinar respuestas desde las propias regiones, articulando a los distintos actores del ecosistema minero.

En paralelo, uno de los desafíos internos ha sido avanzar hacia una mayor colaboración entre los propios integrantes de la red. «Muchas veces hacíamos cosas similares por distintos lados», reconoció Arenas, apuntando a la necesidad de generar iniciativas conjuntas que permitan amplificar el impacto y compartir buenas prácticas.

Atracción de talento y transformación del trabajo

Otro de los ejes abordados fue el futuro del empleo en la minería. De acuerdo con cifras citadas por Arenas, la industria proyecta la necesidad de más de 37 mil nuevos puestos de trabajo hacia 2034, lo que instala la atracción de talento como un desafío estratégico.

Destacó que la minería ha alcanzado un récord mundial en participación femenina en la gran minería, con un 23,1%, superando a países con larga tradición minera como Australia y Canadá. Este avance, sostuvo, abre oportunidades para mujeres en una amplia gama de perfiles, más allá de las carreras tradicionalmente asociadas al sector.

A ello se suma la transformación tecnológica. Frente al avance de la automatización y la inteligencia artificial, Arenas planteó que el foco de la industria ha estado puesto en la reconversión de capacidades más que en la eliminación de empleos. La minería, explicó, ha fortalecido su articulación con las instituciones de formación para alinear competencias y preparar a los trabajadores para nuevas exigencias, en un proceso que consideró transversal a todas las industrias.

Educación y narrativa país

Un punto que Arenas subrayó fue la distancia entre la relevancia de la minería para el país y su presencia en la educación formal. «Somos un país minero, pero se enseña poco de minería», señaló. Esa brecha, explicó, incide en la forma en que la ciudadanía comprende la actividad y su aporte cotidiano.

Compromiso Minero impulsa iniciativas orientadas a acercar la minería a niños y niñas, a través de cuentos disponibles en su sitio web. Actualmente, estos materiales están presentes en más de 130 colegios y buscan explicar, desde un lenguaje sencillo, cómo la minería está presente en la vida diaria y cómo contribuye a desafíos como la lucha contra el cambio climático.

Un desafío que sigue abierto

De cara a 2026, Arenas identificó un objetivo claro: seguir fortaleciendo la confianza y la percepción de la industria, manteniendo una relación más cercana con la ciudadanía y promoviendo el orgullo de vivir en un país minero. Un desafío que, según recalcó, no se resuelve con campañas puntuales, sino con coherencia, diálogo permanente y capacidad de articular a un ecosistema diverso frente a los desafíos sociales, ambientales y productivos que enfrenta Chile.