entrevista informa
20/05

Economía circular en Chile: avances, desafíos y la visión de los creadores del premio Cero Basura

En entrevista con ESGHOY, Felipe Barros, gerente general de Ecológica, compañía controlada por el grupo Prisma (familia Claro),, que lleva más de 20 años en el mercado del manejo de residuos industriales.ejecutivo, admite que aunque ha avanzado significativamente, "la infraestructura para reciclaje sigue siendo insuficiente en ciertas regiones, y la segregación en origen no está aún instalada como una práctica masiva". 

La economía circular en Chile ha mostrado importantes avances en el último tiempo y el ecosistema es cada vez más dinámico y colaborativo, lo que «nos da una base sólida para acelerar el progreso y acortar brechas con las naciones más avanzadas como Alemania, Suecia o algunas economías asiáticas».

Esa es la visión que tiene Felipe Barros, gerente general de Ecológica, compañía controlada por el grupo Prisma (familia Claro), creadores del premio Cero Basura, y que lleva más de 20 años en el mercado del manejo de residuos industriales.

En entrevista con ESGHOY, el ejecutivo señala que los avances en nuestro país han sido impulsado en gran parte por la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor), que ha generado un marco para que las empresas asuman responsabilidades concretas en la gestión de residuos implementando prácticas más sostenibles para sus procesos productivos.

¿Y los desafíos? «La infraestructura para reciclaje sigue siendo insuficiente en ciertas regiones, y la segregación en origen no está aún instalada como una práctica masiva».

¿Cree que hace falta más incentivos para lograr una mayor concientización en el manejo de residuos en nuestro país?

Los incentivos son fundamentales para acelerar la adopción de mejores prácticas en el manejo de residuos. Más allá de la regulación, es necesario implementar mecanismos que premien y ayuden a ejecutar la innovación, la reducción y valorización efectiva de residuos, como beneficios tributarios, fondos para i+D, o reconocimientos públicos. Más allá de lo anterior, el incentivo más poderoso es el cultural: generar un sentido de responsabilidad compartida que involucre a todos los actores —empresas, gobiernos y ciudadanía— en el compromiso con el cuidado ambiental.

Urgente aumentar infraestructura del reciclaje

Barros advierte que según la Fundación Ellen MacArthur, la adopción de principios de economía circular podría generar ahorros globales de hasta US$1 billón para 2025 a nivel mundial. Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que esta transición tiene un potencial económico de US$4,5 billones al 2030.

«Este enfoque es clave si aspiramos a capturar el potencial económico de la economía circular. Para lograrlo, es urgente aumentar la infraestructura de reciclaje, mejorar el nivel de alfabetización ambiental en la ciudadanía y profesionalizar los sistemas de trazabilidad para tener una gestión eficiente y transparente de los residuos», precisa.

En ese escenario, ¿de qué manera las empresas podrían mejorar su manejo de residuos y reducir aún más el impacto en el medioambiente?

El principal cambio que pueden implementar las empresas es asumir un compromiso real con la economía circular, más allá del cumplimiento normativo. Esto implica rediseñar procesos productivos para prevenir la generación de residuos, mejorar la segregación en origen y buscar alternativas de valorización, como el reciclaje o la transformación en nuevos productos. También es clave integrar la trazabilidad para medir impactos y oportunidades, y promover la colaboración con proveedores y clientes para cerrar ciclos.

Además, la capacitación continua y la cultura interna orientada a la sostenibilidad son fundamentales para que estos cambios se mantengan en el tiempo. Al final, adoptar tecnologías limpias y modelos de negocio innovadores también son conductores para convertir el manejo de residuos en una ventaja competitiva.

A su juicio, ¿cuáles son las tres claves para mejorar la economía circular en nuestro país?

Primero, fomentar una cultura circular desde la educación y la concientización ciudadana y empresarial, para que el cambio de paradigma sea profundo, cultural y sostenido. Segundo, fortalecer la colaboración público-privada, facilitando la integración de los distinto actores que necesita el ecosistema. Y tercero, invertir en capacidades tecnológicas de altos estándares ambientales, que permitan gestionar residuos con técnicas avanzadas, eficiencia y trazabilidad, potenciando su valorización, así como su reducción.

Telento e innovación

Hace algunos años crearon el premio Cero Basura, ¿Cuáles han sido los principales hitos que han logrado con esta iniciativa?

Los Premio Cero Basura han sido una ventana para visibilizar y potenciar el talento y la innovación en economía circular en Chile. Desde su primera edición, hemos visto un crecimiento notable en la cantidad y calidad de los proyectos postulados, lo que refleja un ecosistema más maduro y comprometido. La iniciativa ha permitido que muchas soluciones locales con impacto tangible se den a conocer y escalen, incentivando la colaboración y la replicabilidad.

Es una iniciativa que, además, ha contribuido a cambiar la percepción de los residuos, pasando de ser un problema a una oportunidad económica y ambiental. Lo que partió como una instancia para reconocer buenas prácticas en gestión de residuos, hoy se ha transformado en una verdadera radiografía del avance del país hacia la economía circular. Adicionalmente, ha sido un motor para fortalecer redes entre emprendedores, empresas y organismos públicos, creando un efecto multiplicador que está ayudando a acelerar la transición hacia modelos sostenibles.

¿Cuáles son los desafíos y prioridades de Ecológioca para adelante?

Trabajamos con un enfoque integral para el manejo de residuos industriales, alineándolo no solo con las normativas vigentes, sino también con la promoción de prácticas que aporten valor ambiental y económico. Para ello, hemos fortalecido nuestra infraestructura con plantas de pretratamiento estratégicamente ubicadas en Santiago, Temuco y Puerto Montt e invertimos en tecnología que permite a nuestros clientes monitorear en línea todos los indicadores críticos de su operación, desde la generación hasta la valorización de los residuos.

Además, la educación y la colaboración con los distintos actores son esenciales para cerrar el ciclo de los residuos y evitar que terminen en rellenos sanitarios, que son responsables de aproximadamente el 3,4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, principalmente debido a la liberación de metano y óxidos de nitrógeno.

Nuestro foco principal está en desarrollar soluciones a nivel local, fortaleciendo la capacidad instalada en Chile y adaptándonos a los desafíos reales de quienes generan residuos.