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11/08

Economía regenerativa en Chile: tres voces productivas aterrizan su impacto social y sostenible

Innovadores, agricultores y emprendedores destacados como Matías Undurraga (El Reinal), Darío Rojas (Hypha) y Cristian Emhart (Food For Future), revelan cómo están transformando vidas, comunidades y el medio ambiente. Serán protagonistas en Hack Ur Mindset, encuentro organizado por Singulares y apoyado por CORFO, entre el 26 y 27 de agosto en Puerto Varas

El seminario Hack Ur  Mindset (Hackea tu mente), organizado por Singulares y apoyado por CORFO, reunirá -entre el 26 y 27 de agosto en Puerto Varas- al ecosistema de Start Up Patagonia, emprendedores del Sur de Chile, líderes y agentes de cambio en una experiencia inmersiva que busca transformar la forma de pensar y actuar, impulsando una conciencia renovada sobre la sostenibilidad.

Y la economía regenerativa, será uno de los temas que tendrá protagonismo en este encuentro: un modelo que trasciende la sostenibilidad tradicional, al promover sistemas que no solo conservan, sino que restauran y revitalizan los recursos naturales, sociales y económicos.

Innovadores, agricultores y emprendedores destacados como Matías Undurraga de “El Reinal”, Darío Rojas de «Hypha” y Cristian Emhart de “Food For Future (F4F)” compartieron con ESGHOY sus experiencias, desafíos y cómo sus modelos negocio de economía regenerativa están transformando vidas, comunidades y el medio ambiente. Todos coinciden en que la economía regenerativa hoy es una realidad en Chile y un propósito que se debe acoger de manera creciente e innovadora en las organizaciones para un futuro sostenible.

El Reinal: nutrición, calidad y regeneración desde Los Lagos

En Fresia, región de Los Lagos, nació El Reinal, un proyecto familiar que se dedica a producir carne de alta calidad, respetando la salud de los animales y el equilibrio del entorno.

Integrando prácticas de ganadería regenerativa, muestran que la buena alimentación y la sostenibilidad pueden ir de la mano.  Esta se basa en el pastoreo planificado, sin fertilizantes sintéticos ni pesticidas, lo que mejora la cobertura vegetal, la retención de humedad y la productividad animal, además de generar empleos rurales dignos y fortalecer los lazos entre campo y ciudad.

«La clave está en mostrar, no solo en explicar. Abrimos las puertas de nuestros campos, compartimos la vida en praderas diversas, y educamos desde la experiencia y el sabor, para que el consumidor entienda realmente qué es la ganadería regenerativa», nos cuenta Matías Undurraga, Gerente División Agrícola El Reinal.

 

La implementación de pastoreo planificado con descansos prolongados, promoviendo la biodiversidad en praderas y reduciendo la compactación del suelo., es parte de la estrategia de Reinal.

¿Qué desafíos enfrentan al promover productos regenerativos en mercados tradicionales y cómo están incentivando el cambio de los consumidores hacia modelos más responsables?

Uno de los principales desafíos ha sido comunicar de forma sencilla qué significa ganadería regenerativa sin caer en tecnicismos ni promesas vacías del greenwashing. Muchas veces nos enfrentamos a consumidores que no diferencian entre “orgánico”, “natural” o “regenerativo”.

 ¿Cuál es el rol que ven para los gobiernos y las instituciones en apoyar la transición hacia una economía basada en prácticas regenerativas?

El Estado puede y debe ser un catalizador. Desde simplificar regulaciones que hoy favorecen modelos industriales, hasta diseñar incentivos concretos que premien la regeneración de suelo, la diversificación de ingresos rurales y la trazabilidad.

También es clave invertir en formación técnica, generar datos nacionales sobre salud de los suelos, y abrir espacios donde pequeños productores puedan acceder a tecnologías o mercados sin burocracia excesiva.

Aún dicho esto, creo que el mercado privado debe liderar con las iniciativas que se volverán el ejemplo.

¿Cómo integran prácticas sostenibles y regenerativas en sus procesos productivos y qué resultados tangibles han observado hasta ahora?

Implementamos pastoreo planificado con descansos prolongados, promoviendo la biodiversidad en praderas y reduciendo la compactación del suelo.

No usamos fertilizantes sintéticos ni pesticidas, y priorizamos la reposición de minerales a través de fuentes naturales. El resultado ha sido una mejora evidente en cobertura vegetal, retención de humedad y productividad animal, independiente los insumos externos.

Además, procesamos de forma local, reducimos desperdicio con productos como caldo de huesos, y fomentamos una cadena de valor corta.

 

Hypha: transformando residuos en recursos con hongos

En el corazón del Maule, Hypha nació hace siete años con una pasión única: aprovechar el potencial de los hongos para resolver desafíos ambientales y económicos. El equipo -fundado por  tres agrónomos-  ha desarrollado biomateriales a partir de residuos agroalimentarios y está innovando en el control biológico para la agricultura, creando soluciones sostenibles.

En el camino hacia una economía regenerativa, la innovación no solo se mide en términos de impacto ambiental, sino también en la capacidad de ofrecer productos que realmente compitan en calidad y funcionalidad con los convencionales. Como señala Darío Rojas, CEO y Cofundador de Hypha, “nos hemos enfocado en diseñar productos que no solo sean sostenibles sino también funcionales, competitivos en precio y estéticamente apreciados…”

Los usos comerciales que tienen para sus productos son bloques y paneles aislantes, packaging  y empaques frágiles, productos para viveros y jardinería.  También trabajan con residuos de aceites de CBD y semillas de maíz, transformándolos en empaques, bandejas y otros productos útiles, cerrando el ciclo de la economía circular.

 

Los usos comerciales que tienen para sus productos, entre otros, son bloques y paneles aislantes,

¿Y cuáles son los desafíos que enfrentan  y cómo están incentivando el cambio de los consumidores hacia modelos más responsables?

Uno de los mayores desafíos que nos encontramos fue que en este mundo de los materiales todavía se compite mucho por precios, sobre todo en el tema de los mercados B2B. Entonces, ahí siempre existió como una complicación para nosotros, un desafío, mejor dicho, de tratar de no solamente igualar las performances de los materiales petroquímicos, sino que también ser competitivo en cuanto a precios.

¿Cómo ven el rol de los gobiernos y las instituciones para apoyar la transición hacia una economía más regenerativa?

Los gobiernos y las instituciones tienen un rol clave como facilitadores para la transición a las economías más regenerativa o sustentable, pero también somos súper convencidos de que no basta con que solo esto se traduzcan o más fondos de la Corfo o de FIA, con este apellido sustentable, sostenible o regenerativo, sino que también se necesitan políticas públicas.  Que también haya más normativas que abran paso a estas soluciones regenerativas, en este caso nosotros los materiales alternativos.

¿Cómo integran prácticas sostenibles y regenerativas en sus procesos productivos?

En términos de sostenibilidad en nuestros procesos es como nuestro core del negocio. Nosotros trabajamos hoy con residuos que gestionamos en una zona súper cercana a nuestro laboratorio… Tratamos de ser meticulosos con los impactos que vayamos generando. Tenemos un proceso que ocupa  poca agua que en el fondo está como centrado en que los materiales que estamos recuperando que fueron parte de otro proceso productivo tengan una mayor vida útil y que aporten todavía una vida más antes de ser incorporado o compostado o en el peor de los casos quemado.

¿Y cómo miden el impacto social y económico  que generan en sus comunidades o cadenas de valor al operar bajo un modelo regenerativo?

Estamos como al debe en términos de medir el impacto social que generamos. Lo económico lo tenemos un poco más claro, pero hoy quizás el principal impacto social que hemos logrado tener, siendo chicos como somos, es poder acercar como esto de la ciencia a la educación más secundaria y de pregrado. Estamos muy vinculados con liceos de acá de la zona que han ido a visitar el laboratorio. Y tenemos un vínculo muy cercano, por ejemplo, con la Universidad de Talca.

Food for Future: alimentando un planeta más sostenible

Desde la innovación y la pasión por transformar desechos en proteínas, los Co fundadores Cristian Emhart , Alejandro Tocigl y su equipo en Food for Future, están por el  re-imaginar la forma de alimentarnos.

Inspirados en la mosca soldado negro, desarrollan soluciones para transformar residuos orgánicos en nutrientes y proteínas naturales que alimentan a peces, aves y más, ayudando a reducir el desperdicio y a producir de forma más responsable. Su visión es un sistema alimentario equilibrado, regenerador y justo.

El modelo de negocios y de producción, es sostenible, siendo un proceso totalmente circular y regenerativo, configurando la forma de pensar el día a día de la empresa. Las larvas de mosca soldado negro se alimentan solo de residuos orgánicos que provienen de otras plantas o empresas de la industria agroalimentaria, no generando residuos. Al alimentarse, las larvas generan como desecho un compost , que se utiliza en la regeneración de suelos tanto en jardines como en actividades agrícolas como la vitivinicultura o las plantaciones de frutas.

“Es un compromiso (modelo circular y regenerativo) desde la alta dirección de la empresa hasta el último trabajador, transversal a todas las áreas, donde tenemos claro que trabajamos con un propósito, por un nuevo modelo de producción para el futuro y por las generaciones que vienen”, afirma Cristian Emhart sobre el propósito compartido, que impulsa a toda la organización.

Estas voces manifiestan que la economía regenerativa hoy es una realidad en Chile y un propósito que se debe acoger de manera creciente e innovadora en las organizaciones para un futuro sostenible.

 

Las larvas de mosca soldado negro se alimentan solo de residuos orgánicos que provienen de otras plantas o empresas de la industria agroalimentaria, esa es la materia prima de un proceso que además no genera residuos.

 ¿Cuáles son los princpales  desafíos que enfrentan al promover productos regenerativos ?

El desafío permanente es cambiar, innovar y transformar prácticas tradicionales en prácticas nuevas, pero también promover que los consumidores -tanto las personas como las empresas- vean la importancia de este cambio y lo adopten de manera permanente. Eso está en nuestro ADN. El solo hecho de promover el cambio saca a las personas y a las empresas de su zona de confort.

¿Cómo visualiza el rol de los gobiernos e instituciones para apoyar la transición hacia una economía basada en prácticas regenerativas?

Tienen un rol fundamental, principalmente en el impulso inicial que requieren empresas como la nuestra para escalar una idea innovadora a un nivel productivo y comercial que la haga sostenible en el tiempo, y en eso instituciones como Corfo son un gran apoyo. Pero para que esto ocurra a gran escala, se necesitan condiciones habilitantes que permitan competir de igual a igual con, por ejemplo, otro tipo de proteínas vegetales y animales que se producen a gran escala, con subsidios importantes en muchos países, y que además no internalizan sus costos ambientales.

¿Qué resultados tangibles han observado hasta ahora?

Nuestro modelo de negocios y de producción es sostenible por completo, porque es un proceso totalmente circular. Nuestras larvas de mosca soldado negro se alimentan solo de residuos orgánicos que provienen de otras plantas o empresas de la industria agroalimentaria, esa es la materia prima de un proceso que además no genera residuos. Al contrario, tras alimentarse, nuestras larvas generan como desecho un compost llamado FRASS, que luego se utiliza en la regeneración de suelos tanto en jardines como en actividades agrícolas como la vitivinicultura o las plantaciones de frutas.

Más allá de los beneficios ambientales directos, ¿cómo cuantifican o miden el impacto social y económico positivo que generan en sus comunidades o cadenas de valor al operar bajo un modelo regenerativo?

Para nosotros es muy importante medir nuestro impacto. Cada mes, en nuestra planta en Maule tratamos más de 600 toneladas de residuos orgánicos de diversas empresas, evitando que terminen en vertederos o rellenos sanitarios, y ayudando a que se reduzcan las emisiones de metano producto de su descomposición. Esto equivale a más de 780 toneladas de CO2eq que cada mes se dejan de emitir a la atmósfera. Eso tiene un impacto en términos de acción climática, pero también en los costos que se ahorran empresas o municipios al dejar de enviar esa cantidad de residuos a un relleno sanitario.