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19/03

Economista Xavier Sala i Martín propone un modelo en que las políticas públicas pasen por una necesaria fase de experimentación

El profesor catalán participó en el evento “Claves para un crecimiento económico sostenible: Reactivación de la industria en Chile”, organizado por Grupo CAP e ICARE, donde dialogó con la presidenta de la CPC, Susana Jiménez, el economista Óscar Landerretche y el gerente general de CAP, Nicolás Burr.

Una provocadora visión sobre aprendizaje, innovación y fracaso, tanto en el sector público como privado, trajo a Chile el economista catalán, Xavier Sala i Martín, que fue protagonista en el seminario «Claves para un Crecimiento Económico Sostenible: Reactivación de la Industria en Chile”, organizado por Grupo CAP e ICARE.

El discurso del creador del índice de competitividad global del Foro Económico Mundial, giró en torno a la idea de que el mercado tiene un mecanismo natural de expulsión de las malas ideas, algo que no ocurre en la esfera de las políticas públicas, donde los errores a menudo se perpetúan en el tiempo.

«No es que el sector privado sea más inteligente. La diferencia está en que allí se pueden eliminar los fracasos», sostuvo Sala i Martín al señalar que ahí hay un modelo que el sector público debería intentar replicar: y explicar que las empresas privadas funcionan bajo un proceso de aprendizaje iterativo en el que primero entienden las necesidades del mercado, luego articulan los problemas a resolver, generan prototipos y los testean antes de su implementación final. Si el experimento fracasa, se retrocede y se vuelve a empezar sin estigma.

En cambio, en el sector público, las políticas se implementan sin estos procesos de prueba y error, lo que lleva a la continuidad de decisiones erradas. Para corregir esto, propuso un modelo en el que la experimentación forme parte del diseño de políticas. «En Singapur y China, ninguna política se lanza sin antes haber sido testeada en pequeñas escalas», ejemplificó.

Según el economista, una solución sería la creación de un Consejo Económico Social, como el que  propuso el documento «13 Verdades incómodas», de los economistas Oscar Landerretche, Ignacio Briones, Rafael Bergoing y Andrea Butelmann, que funcione como un organismo que coordine ideas, diseñe test de políticas y mida resultados. Este permitiría aprender de los errores sin el estigma del fracaso. «El fracaso no es lo contrario del éxito; es un paso necesario para alcanzarlo», enfatizó.

Más allá de la I+D

Otro de los puntos centrales de su charla fue diferenciar entre investigación y desarrollo (I+D) e innovación. Muchas empresas invierten enormes cantidades en I+D sin lograr innovaciones exitosas. Un caso emblemático es Nokia, que contaba con patentes para desarrollar un smartphone antes de Apple, pero que fracasó al priorizar su «core business» en lugar de adaptarse al cambio. «Concentrarse demasiado en el negocio central te puede matar», advirtió Sala-i-Martín.

Asimismo, señaló que muchas de las innovaciones disruptivas provienen de personas fuera del mundo académico y de la investigación formal. Empresas como Zara, Starbucks, IKEA y McDonald’s no nacieron de un laboratorio, sino de ideas surgidas en la observación de necesidades del mercado y la iteración de modelos de negocio.

Un ejemplo paradigmático fue el de Nespresso, cuya patente data de 1976, pero que no logró despegar hasta 25 años después tras numerosos fracasos en la comercialización. «Finalmente, encontraron su nicho vendiendo el café a un precio 10 veces superior al del mercado, apelando a un público que quería exclusividad», relató.

 

La clave del éxito: aprender de los errores

Para Sala i Martin, la clave para mejorar la política pública es cambiar la mentalidad. En lugar de asumir que los expertos siempre tienen la razón, hay que aceptar que no sabemos todo y que el aprendizaje a través del ensayo y error es fundamental. «Cuando uno va con la mentalidad de que sabe lo que hace y fracasa, entra en estado de shock. Pero si entiende que está aprendiendo, entonces el fracaso es solo un paso más en el proceso».

Este mismo enfoque, según él, debería aplicarse a la educación. En lugar de enfocarse solo en el desarrollo de investigadores, se debería potenciar la creatividad desde la educación primaria, dado que las ideas innovadoras pueden venir de cualquier persona, no solo de científicos.

El mensaje final: «El mundo está lleno de efectos inesperados y errores. La clave está en cómo encontrar y corregir esas fallas para seguir avanzando». Una lección que, sin duda, podría aplicarse tanto en el sector público como en la vida empresarial y personal.

El economista Oscar Landerretche; el gerente general de CAP, Nicolás Burr; la presidenta de la CPC, Susana Jiménez; el presidente de CAP, Juan Enrique Rassmuss; Xavier Sala i Marti; y el presidente de Icare, Holger Paulmann.

El panel

El experto se unió a un panel de conversación  donde también participaron la presidenta de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), Susana Jiménez; el economista de la Universidad de Chile, Óscar Landerretche y el CEO de Grupo CAP, Nicolás Burr.

La presidenta de la CPC se enfocó en que “Chile necesita un impulso innovador, el cual pareciera se nos agotó por lo que debemos reinstalarlo en el mundo público”, dijo. Además, expresó que “podemos abordar las soluciones con optimismo y con políticas públicas, corrigiendo algunas regulaciones que han estancado la economía. Pero cuando vemos que nuestra convergencia hacia el PIB de la OCDE ha retrocedido, nos genera preocupación y nos invita a proponer cambios objetivos y claros para volver a crecer”.

Landerretche, en tanto, sostuvo que “esta es la oportunidad de que aparezca un proceso de innovación pública que permita llegar al cumplimiento de nuestros objetivos” y agregó que “uno de los problemas sobre la discusión sobre cómo dar el próximo paso es que hay demasiada lealtad a la ideología propia. La palabra ‘modelo’ nos ha hecho mucho daño, prefiero mil veces la palabra estrategia”.

El gerente general de CAP, puntualizó en la necesidad de romper el círculo del pesimismo respecto del crecimiento y agregó que “las empresas deben preocuparse hoy día de crear valor, de generar exportación que no sea solo de productos naturales y ver dónde podemos ser más competitivos. Los minerales que nosotros sacamos los queremos procesar, en el futuro queremos hacer aleaciones de tierras raras, por ejemplo. Eso desde el sector empresarial hay que hacerlo ya, mientras avanzan las otras reformas que toman más tiempo. Quizás esa es la forma de romper este círculo del pesimismo».

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