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26/11

Gobiernos corporativos frente al estancamiento: las advertencias de Sebastián Edwards y Óscar Hasbún sobre el futuro económico de Chile

Un diagnóstico coincidente sobre la economía chilena realizaron ambos expertos acusando falta de liderazgo regional y baja productividad. Criticaron los procesos ineficientes,la excesiva complejidad regulatoria y una cultura poco orientada a la optimización.

El economista Sebastián Edwards y el gerente general de la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV),  Óscar Hasbún, coincidieron en un diagnóstico que atraviesa a las grandes industrias del país: Chile perdió dinamismo, quedó atrás en competitividad y hoy requiere decisiones estructurales, desde los directorios hasta la política pública, para recuperar un camino de crecimiento sostenido.

En la cuarta versión de The Board Directors Summit 2025, organizado por el Instituto de Directores de Chile (IdCC) trazaron un «crudo pero necesario» mapa de la situación actual y de las barreras que frenan a las empresas en un entorno global cada vez más exigente.

Del liderazgo regional al rezago

Edwards abrió la conversación con un recordatorio: el país que alguna vez sorprendió al mundo, superó a Argentina en 2001, y llegó a ser ejemplo latinoamericano, hoy está siendo alcanzado, y superado, por economías que antes parecían lejanas.

«Nos fuimos quedando irremediablemente atrás», advirtió, tras recordar que Panamá ya superó a Chile en ingreso per cápita, pese a que durante años se desestimó esa posibilidad con la frase «Panamá no es un país, es un canal».

Su análisis se sustentó en el marco clásico de crecimiento: capital, trabajo y productividad. Pero enfatizó que la clave está en la A, la productividad total de los factores. Ese factor, dijo, es donde Chile más está fallando.

El académico de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) ostuvo que el país enfrenta trabas estructurales que exceden a los economistas y abogados: «El problema del crecimiento chileno… tiene mucho que ver con procesos que hay que simplificar”. Ejemplificó con situaciones cotidianas: trámites redundantes, totems que no funcionan, múltiples pasos para una misma gestión. «Too many steps», resumió.

Para ilustrar la urgencia, citó los principios de productividad de Elon Musk: eliminar procesos innecesarios, simplificar, automatizar solo cuando es indispensable, como un ejemplo extremo pero útil: «Las cosas que ha hecho Elon Musk eran impensables… hay mucho que aprender sobre productividad».

A esto sumó un aspecto cultural: ineficiencias arraigadas, posturas poco orientadas a la productividad y una resistencia general al rediseño profundo de cómo se opera dentro de las organizaciones.

Las industrias que dejaron de crecer

El también presidente del directorio de SM SAAM, Óscar Hasbún, recogió el análisis y lo aterrizó con datos duros de las principales industrias nacionales. Su diagnóstico es categórico: Chile perdió margen en cobre, salmón, fruta y forestal, cuatro sectores que han sido pilares del desarrollo.

En cobre, por ejemplo, señaló que mientras la producción mundial creció 86,6% entre 2011 y 2024, Chile perdió participación: ·Hemos perdido 10 puntos de market share«.

El patrón se repite:

  • Salmón: Chile creció 33%, el mundo el doble.
  • Fruta: crecimiento chileno de 5,4%; el mundo avanzó 27% más.
  • Forestal: el volumen mundial subió 18,7%; Chile cayó 7%.

Según Hasbún, estas industrias hoy operan bajo riesgo, menor competitividad y un nivel de incertidumbre incompatible con inversiones que requieren décadas de estabilidad.

Las cinco fallas estructurales

Hasbún sintetizó los frenos en 5 fallas principales:

1. Inestabilidad regulatoria

Chile atraviesa discusiones constitucionales fallidas, cambios tributarios y debates sobre derechos de agua y normas ambientales. Para inversiones de 15 o 20 años, esto es determinante: «La estabilidad de las normas… es fundamental para que este tipo de inversiones se haga».

2. Seguridad

Los incendios forestales destruyeron 700 mil hectáreas. «El patrimonio forestal de Chile… es más chico que hace 10 años», dijo, afectando directamente la proyección de la industria.

3. Capital humano

Pese a la alta inversión en educación, Chile obtiene resultados entre los más bajos de la OCDE. «Tenemos un problema de calidad… y esto va a ser peor cada vez» por el impacto de la violencia escolar, agregó.

4. Permisología

Hasbún fue explícito: el sistema actual no sirve y no puede mejorarse con parches. «Esta ley hay que simplemente cambiarla por otra… No podemos seguir parchando una ley que no funciona».

Citó casos extremos: proyectos que tardan 10 años en obtener permisos, autorizaciones ambientales dispares según la región y un proceso de participación ciudadana sin regulación que permite que incluso «una ONG noruega financiada por salmoneros noruegos» opine sobre proyectos locales en el sur de Chile.

5. Tributación desincentivadora

«44,5% es lo que tiene que pagar un empresario si quiere llevarse la plata a su bolsillo», afirmó. Incluso en años con pérdidas consolidadas, las empresas pagan impuestos sin posibilidad de integrar resultados negativos de otras filiales.

Un país que necesita volver a moverse

Ambos expertos coincidieron en que el desafío no está solo en el Estado: los directorios tienen un rol estratégico en anticipar cambios tecnológicos, repensar sus procesos internos, incorporar eficiencia y liderar la recuperación del crecimiento.

Pero para que ese esfuerzo sea posible, advirtieron, el marco institucional debe acompañar. Sin reglas claras, sin estabilidad y sin un sistema de permisos funcional, el país seguirá perdiendo terreno frente a competidores que avanzan más rápido.

La discusión terminó con una conclusión compartida: Chile aún puede recuperar su liderazgo, pero requiere reformas profundas, valentía política y un compromiso empresarial consistente con la productividad, la innovación y la eficiencia.

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